FIRMA INVITADA: Micaela Navarro, consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía

Micaela Navarro, consejera de Igualdad y Bienestar SocialEl pasado 1 de enero entró en vigor una norma fundamental para el progreso de los derechos sociales en nuestro país: la Ley para la Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia. Una norma que ha contado con el consenso de las fuerzas políticas y de la sociedad civil, y que supone un decidido impulso para que el sistema público de servicios sociales…
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Un Boletín como instrumento de comunicación, motivación y transparencia, por Patricio Cárceles

La ONCE pone en marcha hoy un nuevo espacio de comunicación en Andalucía. Con la ambición de convertirse en un factor de integración y motivación para todo el colectivo de la ONCE y su Fundación en la Comunidad Autónoma, este Boletín de Noticias quiere ser, sobre todo, un reflejo fiel de la realidad de la ONCE en Andalucía.

A través de este Boletín ponemos a disposición de nuestros afiliados y trabajadores un soporte digital accesible, que nos sitúa a la vanguardia en el uso de las nuevas tecnologías que ofrece la Sociedad de la Información en el seno de nuestra Organización. De forma periódica, los usuarios vinculados a la actividad que la ONCE y su Fundación desarrollan en Andalucía –y cualquier persona interesada- podrán acceder a la información que generan los órganos de decisión y representación de la ONCE y aquella que, por su interés general, sea recogida y actualizada en el Boletín.

En mi toma de posesión como delegado territorial para este segundo mandato me comprometí a ejercer esta confianza con la máxima transparencia, desde el diálogo, desde el respeto a la pluralidad y diversidad que integra la ONCE y con el compromiso de la mayor proximidad a los afiliados y trabajadores que son los auténticos valedores del liderazgo social que ejerce hoy la ONCE en Andalucía, en España y en el mundo entero. Soy consciente de que cuanto más alto dirigente se es, mayor servidor se debe ser y que el valor principal que supone la humanización del trabajo y la motivación de los trabajadores, son los ejes principales sobre los que se debe fundamentar toda acción de gobierno en la ONCE.

Entre todos hemos conseguido hacer de esta ONCE el referente principal de integración a nivel mundial. Y la contribución de Andalucía a ese éxito colectivo es fundamental. Por eso es importante que los andaluces nos impliquemos de lleno en esa hermosa tarea, para que sigamos siendo, desde el sur, el pilar esencial de la ONCE, el corazón de la ONCE.

Estoy convencido de que este Boletín contribuirá a reforzar la identidad andaluza de la ONCE. La marca ONCE goza hoy de una alta credibilidad y reconocimiento por parte de la sociedad andaluza, fruto de la confianza que generan nuestros productos, de la profesionalidad de nuestros vendedores y de la inmensa labor social que realizamos y que tanto contribuye al progreso de una Andalucía emprendedora que en nada recuerda ya a viejos estereotipos obsoletos.

Y es cierto que gozamos de una buena imagen externa entre los andaluces. Pero una buena comunicación externa comienza por una buena comunicación interna que contribuya a crear cultura institucional, corporativa, que nos una y nos implique más en la vida de nuestra Organización y que ponga el acento andaluz a la actividad diaria de la ONCE. Este Boletín va a contribuir a mejorar la imagen de la ONCE en Andalucía, pero, sobre todo, aspira a fortalecer el sentido de pertenencia y la identidad corporativa de la ONCE en Andalucía, para que podamos proyectar mejor a la sociedad el conjunto de valores que nos definen y nos distinguen como primera institución social.

Inmersos como estamos en plena revolución tecnológica, la comunicación corporativa se convierte en una herramienta estratégica necesaria para lograr un valor añadido que nos diferencie de un entorno cada vez más competitivo y nos posicione en mejor lugar para luchar contra el riesgo de exclusión social que conlleva la brecha digital. Esa distancia que separa a los que tienen acceso de los que no lo tienen.

Una Organización bien comunicada, tanto hacia dentro como hacia fuera, es una organización más y mejor preparada para afrontar sus retos. Estoy convencido que este Boletín va a suponer un gran revulsivo de la comunicación corporativa porque se adapta a los nuevos tiempos, con profesionalidad, rigor y objetividad periodística.

Patricio Cárceles, Delegado Territorial de Andalucía
Patricio Cárceles Sánchez
Delegado Territorial de Andalucía
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Ley de Dependencia, una Ley de Consenso

El pasado 1 de enero entró en vigor una norma fundamental para el progreso de los derechos sociales en nuestro país: la Ley para la Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia. Una norma que ha contado con el consenso de las fuerzas políticas y de la sociedad civil, y que supone un decidido impulso para que el sistema público de servicios sociales se consolide como cuarto pilar del Estado del Bienestar.

Con esta ley la atención a las personas en situación de dependencia dejará de ser una responsabilidad exclusiva de las familias, pasando a convertirse en un derecho subjetivo. Esto significa que aquella persona dependiente que tenga reconocida la atención por ley podrá exigirla incluso ante los tribunales de Justicia.

Pero además, hablamos de un derecho universal al que podrán acceder las ciudadanas y los ciudadanos españoles en igualdad de condiciones, con independencia de su lugar de residencia, gracias a un baremo común y un catálogo básico de prestaciones y servicios equivalente para todo el Estado. Este instrumento de valoración tendrá validez en toda España y servirá para identificar el grado de dependencia; es decir, la capacidad de los ciudadanos y las ciudadanas para realizar las actividades básicas de la vida diaria, así como el grado de apoyo de otra persona requerida para estas tareas.

Para los y las menores de tres años se ha acordado un instrumento de valoración específico, que contendrá una escala de valoración específica atendiendo a las necesidades y particularidades de los y las menores.

Para valorar a las personas, el baremo, que ha tenido en cuenta los diferentes tipos de discapacidades y sus particularidades, contempla una serie de actividades y capacidades que las personas realizan diariamente y las valora teniendo en cuenta su mayor o menor importancia en su vida, como es el caso de la alimentación, cuidados corporales, y mantenimiento de la salud, entre otros. En función de la evaluación de estas actividades y capacidades, las personas recibirán una puntuación específica que les definirá su grado de dependencia.

En cuanto a los niveles de dependencia, la ley distingue tres niveles: la moderada, que define las situaciones en las que la necesidad de ayuda es de al menos una vez al día; la severa, que será para aquellos casos en los que la persona necesita asistencia para realizar las actividades, pero no de la presencia permanente de una persona cuidadora; y por último la gran dependencia, que incluye a aquellas personas que precisan ayuda varias veces al día. Estas serán las primeras personas en ser atendidas en este año 2007, ya que la implantación de la ley será gradual hasta el año 2015.

Estimamos que en Andalucía serán unas 34.000 las personas potencialmente beneficiarias de la ley en el primer año de aplicación. A partir del año 2008 se irán incorporando al sistema las personas que tengan una dependencia en grado severo y moderado, hasta alcanzar una previsión de 200.000 andaluces y andaluzas en 2015, una vez completada su implantación total.

En lo concerniente al catálogo de servicios que ofrece la ley encontramos, por un lado, los destinados a promocionar la autonomía personal y prevenir las situaciones de dependencia, entre las que se encuentra la teleasistencia o la ayuda domiciliaria; y por otro, los servicios de atención y cuidado que podrán ser a domicilio o en centros residenciales. No obstante, la ley establece, en caso de no poder acceder al servicio público, el derecho a recibir una prestación económica vinculada a ese servicio o de asistencia personal.

Por lo que se refiere al reconocimiento del grado de dependencia, el primer paso es dirigirse a los Servicios Sociales Comunitarios de cada ayuntamiento, que son la puerta de entrada a Sistema de Atención a la Dependencia. Para ello, la Junta de Andalucía ha financiado la contratación de 536 profesionales de refuerzo de los Servicios Sociales Comunitarios, con una inversión global de 12,1 millones de euros.

Una vez presentada la solicitud, en un plazo de menos de tres meses, los equipos de valoración concertarán una cita con la persona interesada y emitirán un informe que determinará el grado y el nivel de dependencia y los servicios que le corresponden. Asimismo, para responder a la demanda generada, hemos modificado y ampliado la relación de puestos de trabajo de la Consejería con 392 profesionales más para estas funciones.

Posteriormente ese informe se remite nuevamente a los servicios sociales comunitarios que elaboran el Programa Individual de Atención (PIA), donde especificarán el servicio o servicios prescritos, así como de la participación que en el coste del mismo, según su capacidad económica.

El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia ya está prácticamente construido, tras los acuerdos adoptados el 9 de abril en el Consejo Territorial y los reales decretos aprobados el 11 de mayo en el Consejo de Ministros referidos a la intensidad, las prestaciones y servicios por cada nivel de dependencia, la cuantía de las prestaciones económicas y las cotizaciones a la Seguridad Social de las cuidadoras y cuidadores.

Además, en el Consejo Territorial de la Dependencia se llegó a un acuerdo sobre el reparto de créditos que hará el Estado este año entre las Comunidades Autónomas para la puesta en marcha del Sistema. Y debemos estar satisfechos porque Andalucía es la que ha conseguido una mayor cantidad de dinero.

De los 220 millones de euros que se van a repartir en créditos entre las Comunidades Autónomas, Andalucía recibirá más de 36 millones de euros, es decir, el 16,4% del total. Estos créditos se reparten en función de criterios como la población, extensión de la Comunidad, la renta y pensiones, población dependiente y emigrantes retornados. Asimismo, disponemos de un teléfono de información a la ciudadanía que es el 902-166-170.

En definitiva, la Ley para la Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia marca un antes y un después en el desarrollo de los derechos sociales. Es el inicio de un gran proyecto colectivo hacia la igualdad de oportunidades.

Aprovecho, finalmente, para felicitar a la ONCE por la creación de esta nueva vía de comunicación que contribuirá a dar a conocer las necesidades y las sensibilidades de las personas invidentes.

Micaela Navarro, consejera de Igualdad y Bienestar Social
Micaela Navarro Garzón
Consejera para la Igualdad y Bienestar Social
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EN PRIMERA PERSONA: Alberto Morillas, presidente del consejo territorial de la ONCE

Alberto Morillas posa en la fotoEl primer recuerdo que le viene de la infancia son las tardes en Darro (Granada) jugando con los amigos al balón. Sólo lo veía de frente y cuando estaba cerca y, claro, no podía rematar. Tenía muy poco resto visual pero lo aprovechó al máximo. «Tenía que luchar diariamente con el handicap de no ser igual que los demás», reconoce sin rencor. Pero, desde muy pequeño, aprendió rápido a ganarse su sitio y a superar las dificultades que le planteaba la vida.

Su pueblo no superaba entonces los 1.200 habitantes. Allí todos vivían del campo. Él es un hijo de la tierra. El pequeño de ocho hermanos –dos de ellos también afiliados- en una familia de temporeros. Pero no fue nunca el niño mimado. En todo caso –admite- el niño protegido de la casa, sobre todo por sus hermanos.

Continuar en Darro hubiera negado sus posibilidades de desarrollo así que tuvo que salir del pueblo para marcharse hasta la capital, Sevilla, para emprender una nueva vida, ahora sin el respaldo físico de los padres o los hermanos. El Colegio de la ONCE le marcó. Sobre todo porque en los primeros cursos no podía volver a Granada ni en Navidades ni en Semana Santa, el tiempo en el que los demás niños sí regresaban a casa. «Me venía en septiembre hasta junio porque mis padres eran temporeros. Cuando llegaba diciembre estaban con la aceituna. Llegaba la Semana Santa y estaban en otros sitios. Y luego eran temporeros de verano con las hortalizas, los cereales, las legumbres, los garbanzos y las lentejas».

Alberto no contesta a la pregunta de si tuvo una infancia feliz. «Lo que pasa es que nos adaptamos. Si te pones a pensar fue distinta. A nivel personal la pude superar perfectamente pero a nivel familiar fue distante por las necesidades que teníamos», reconoce.

Pero más que un desarraigo con su Granada, el colegio de Sevilla le marcó en positivo. Por primera vez pasó de tratarse con gente que tenía una superioridad clara sobre él a relacionarse entre iguales con niños en igualdad de condiciones. «Eso mejoró bastante las relaciones –admite-. No es que tuviera problemas de estar con los niños pero era consciente de que a muy corta edad no podía hacer lo mismo que ellos».

A partir de los 14 empezó a perder el resto visual que tenía. Y entre los 14 a los 18 se quedó prácticamente ciego. «Eso no me traumatizó pero las imposibilidades que me ponían ante circunstancias de ser igual que los demás en situaciones cotidianas del día a día, eso sí que me fastidiaba. Luego ya no –añade-. Sobre todo fue el colegio el que me hizo madurar».

Después vendría otro punto de inflexión en su vida, su incorporación al mercado laboral, como vendedor de la ONCE en un año, 1982, que recuerda especialmente crudo para las ventas. Tenía dos referentes en los que fijarse, sus dos hermanos. Uno de ellos un perfecto relaciones públicas y otro «que lo hacía estupendamente pero era menos relaciones públicas», según explica.

Y es que Alberto Morillas tiene claro que un vendedor tiene que ser un buen relaciones públicas de la ONCE. «Si no eres relaciones públicas serás un mal vendedor –asegura rotundo-. Y eso no significa ser un gracioso en la calle. Tienes que ser una persona que llegue al cliente, que converse con él, que comente cuantas cosas quiera el cliente, tiene que conocer con qué tipo de cliente está tratando, qué le gusta y provocar conversaciones amenas».

A su juicio, la fórmula mágica para incrementar las ventas pasa por la formación de la plantilla a través de cursos teóricos más largos y más prácticos. «Con una mayor motivación, se pueden alcanzar cuotas mayores», confía. Más formación para los vendedores y más participación de los afiliados. «La implicación del afiliado no quiere decir que venga aquí a hacer actividades, quiere decir que conozca la ONCE y que se sienta de la ONCE», matiza.

Con el paso del tiempo se considera una persona afortunada porque asegura vivir por encima de sus expectativas en todos los sentidos. Ha sido director de la Agencia de Motril. En 2000 fue nombrado jefe del Departamento de Juego en Granada y en 2003 se incorporó al equipo de gestión como director en Jerez.

Desde el pasado 9 de mayo es el nuevo presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía. Y todavía mantiene intacta la sensación de vértigo. Aunque entre Granada, Motril, Jerez y Sevilla, tiene claro que se queda con Granada, una ciudad, dice, ideal para vivir. ¿Y si le tocara el Cuponazo? «Lo primero que haría sería dedicarme a los afiliados, me retiraría del trabajo laboral pero no me desvincularía de la ONCE. Siendo presidente, por la responsabilidad que representa, aguantaría. Pero me plantearía no seguir luego».

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