EN PRIMERA PERSONA: José Manuel Saborido, director de Catering Brens

Primer plano de José Manuel Saborido

José Manuel Saborido, director gerente de Catering Brens

L. Gresa | José Manuel Saborido (Sevilla, 1975), se quedó ciego total a los 18 años. Vendió el cupón de la ONCE durante doce años, estudió en Derecho, coqueteó con la política municipal, y enseguida despuntó como un emprendedor nato, como un empresario, un hombre del negocio del Catering, un sector muy competitivo en el que ha sabido hacerse un nombre propio. La firma que dirige desde 2010, Catering-Brens, especializada en colectividades, pagó en el último mes 258 nóminas. La clave de su éxito, afirma, la seriedad y la cercanía. En los próximos meses comenzará su expansión fuera de Andalucía, comenzando por Extremadura.

“No hay negocio más estable que la alimentación”

Vista su trayectoria profesional, la pérdida de la vista a los 18 años  ¿fue un acicate que ayudó a despertar su espíritu emprendedor o fue un inconveniente?

En absoluto. A todos les sorprendió que no me lo tomara tan mal y decidiera seguir adelante tan rápidamente. Y el tema empresarial es porque me picaba la curiosidad. Me llamaba la atención. Yo quería desenvolverme en el mundo empresarial. Siempre me ha gustado ser mi propio jefe, tener mis propias directrices, marcarme mis retos y mis tiempos. Empecé con 25 añillos con la empresa y hasta la fecha.

Perdone que insista, pero quedarse ciego a los 18 años y tirar hacia adelante con tanta naturalidad dice mucho de su personalidad.

Es que no te queda otra. O tiras para adelante o te metes en un rincón. Y nunca he sido de meterme en un rincón. Lo asumí y tiré para adelante. Es lo que me ha tocado, ¿qué hago?. No te queda otra.

“El cupón me ha enseñado mucho en la vida”

¿Qué recuerda de sus 12 años como vendedor de la ONCE en Sevilla?

Empecé como vendedor con 16 años. Por la mañana estaba en el Instituto, me dieron la oportunidad de trabajar por la tarde-noche, no me iba mal, me fue bien, pero lo iba intercalando con negocios aparte. A mí me ha enseñado mucho en la vida. Conocer a mucha gente, conocer mi ciudad, hasta el último rincón, lo que es la vida, porque desde los 16 trabajando en la calle tarde noche te enseña muchísimo, a mí me ayudó mucho.

¿Por qué se decantó por Derecho?

Dentro de mis posibilidades, me gustaba Derecho. Si hubiese tenido mi visión normal igual hubiera estudiado otra cosa.

El Derecho ¿le ha aportado cierto sentido crítico de la vida? ¿Equilibrio en los negocios? ¿Sensatez en la gestión?

Te ordena la mente, te enseña mucho lo que es el sistema donde vivimos en España, por dónde debes de tirar, lo bueno y lo malo. Nunca he ejercido como abogados pero te enseña muchísimo.

Tuvo un guiño con la política, de cuatro años como concejal del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Arahal. ¿Se arrepiente de su paso por la política?

No me arrepiento de nada de lo que he hecho, porque todo no es perder, es aprender. A mí la política me encanta, pero en un pueblo y en tu pueblo, no lo repetiría. Era muy joven, tenía 23 años. Si me metiese ahora en política sería más objetivo, sabría dónde me metería y en qué sitio y cómo. Cierto que fuí un poco alentado por los compañeros del partido en mi pueblo, pero ahora con más experiencia, hubiese entrado en el partido pero no en la política municipal, donde recibí palos por todos los lados.

“Hay mucha gente que se ha metido en política para ganar dinero”

Estamos en los momentos más bajos de credibilidad y prestigio para la clase política, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Muy claro, porque mucha gente se ha creído que todo el monte es orégano y hay mucha gente que se ha metido en política para ganar dinero y eso no es así. La política es un servicio que tú le das a la ciudadanía y el que piense lo contrario se equivoca. Es verdad que vinieron tiempos muy buenos, de 2000 a 2008, y la gente se creía que esto es Jauja y eso no es así. No creo que los 40 millones de españoles seamos tontos. Hay mucha gente que nos damos cuenta de las cosas y que sabemos lo  qué tenemos en frente.

¿Falta mentalidad empresarial en la clase política para arreglar los problemas de este país?

El Partido Popular tiene más mentalidad empresarial que el PSOE o los nuevos que están saliendo ahora. Creo que para que un trabajador tenga todos sus derechos y deberes, sus condiciones laborales, la empresa tiene que tener ganancias y beneficios para que pueda aportar, ahora bien, si a la empresa se le aprieta y se le aprieta, tiene que reducir costes y gastos y eso va en perjuicio de todo. Por eso creo que a la empresa hay que darle más apoyo.

“Sin riesgo no hay empresa”

¿En qué momento decide dar el salto al mundo empresarial y por qué el gremio hostelero?

Nos asociamos tres personas y aquella aventura duró un año, yo me quedé con el tema de servicios, limpieza industrial, agua, pero con la crisis de 2008, me dejaron más de un millón de euros a deber y me arruiné. Por eso lo que iba buscando era un negocio estable, y más estable que la alimentación no hay nada. Es cierto que los márgenes son muy pequeños pero te dan mucha estabilidad. No me equivoqué, acerté. Comencé en 2010 y aquí estamos.

¿Sin riesgo no hay empresa?

Estoy de acuerdo. Las empresas todas tienen riesgo.

¿Y cómo se llega a pagar 258 nóminas en el último mes en seis años que van a cumplir ustedes en septiembre?

Al dedicarnos a colectividades, cuando coges un concurso de una administración, tienes 14 o 15 monitores, cocineros, auxiliares, que tienes que subrogar, si coges 10 colegios debes multiplicar 15 por 10. En mis cocinas centrales tengo más de 40 trabajadores, y aparte, tenemos otras cocinas en Sanlúcar, Bellavista, en una residencia militar, instalaciones deportivas de la Universidad de Sevilla…

Ser ciego ¿le hace ser más sensible a la hora de contratar a personas con discapacidad?

Si, es lógico, lo llevo en mis carnes. De hecho, ahora que estamos digitalizando la empresa, hemos comenzado a diseñar y editar vídeos haciéndolos accesibles, incorporando el lenguaje de signos y la voz en off.

Por qué falta esa sensibilidad empresarial para eliminar esa barrera?

Existe entre comillas, porque los empresarios medianos que somos la mayoría, siempre contratan al discapacitado por las ventajas que tiene. Pero somos igual que otras personas. Trabajan igual o mejor que el resto de compañeros porque le ponen más empeño y más fuerza si cabe.

El sector del catering ¿es especialmente competitivo?

Depende. Catering es todo lo que tenga que ver con la cocina. Pero no es lo mismo el catering de eventos, donde hay muchísima competencia, que el de colectividades, que somos muy pocos en Andalucía.

Catering Brens es un referente especializado en atender las necesidades de las colectividades, guarderías, colegios, universidades, residencias, unidades de estancia diurna, hospitales, estadios deportivos y comedores de empresa. ¿Dónde está la clave de su éxito?

En primer lugar ser formal, ser serio en lo que haces, no fallar, diferenciarse. Nosotros nos distinguimos en colectividades en la cercanía que ofrecemos. Al director del colegio o al padre del niño que come en ese colegio le gusta que le escuchen, incluso tenemos un móvil de guardia las 24 horas que siempre responde y da solución al mínimo problema que surja sobre la marcha. La cercanía que transmitimos al cliente es muy importante, la calidad, el servicio y la formalidad.

¿Hay suficiente profesionalidad en el sector o todavía hay mucho intrusismo?

Como en todos los sectores, claro que lo hay. En tema de eventos, es de un privado con privado. Ahí haces el negocio que quieras hacer, ley de oferta y demanda. Pero en colectividades trabajas para la administración, directa o indirectamente, y ahí hay todavía algo de intrusismo, aunque ya se está actuando para que se regule y se elimine.

 

Saborido en once respuestas

Otro primer plano del director de Catering Brens

José Manuel Saborido

Detestará ir de boda.

Si tengo que ir voy y ya está. Me divierto. Pero estoy pendiente de lo que ponen, pendiente de las calidades, pendiente de todo claro.

¿Se puede ganar o perder una boda por un solo canapé?

Si, depende como salga la gente de una boda puedes ganar dos clientes o perder 20.

¿Qué le hace sufrir más en un catering?

Que salga todo perfecto, que no haya ningún contratiempo, pero la verdad es que cuento con grandes profesionales, entre ellos mi mujer.

¿Hay que ser un maniático del orden para triunfar en su sector?

Como no lleves un orden en tu vida y en todo va todo al garete. Hay que saber dónde estás, de dónde vienes y a dónde quieres llegar.

¿Qué le hubiera puesto de comer a Obama si hubiera venido a Sevilla y hubiera contratado sus servicios?

Un buen gazpacho, un pescaito frito, un buen jamón de Huelva, una buena gamba y todo en plan de tapa.

¿Con qué plato se conquista mejor?

Depende de la persona, pero yo soy el tío más raro del mundo. Lo más importante en un evento son los entremeses más que los dos platos y el postre. El cóctel de inicio es lo más importante, ahí ganas o pierdes.

La Podemización de la política ¿conduce a una cocina low cost?

Creo que sí. La gente va a lo barato. A todos nos gusta comer bien y pegarnos un buen homenaje, pero también es verdad que en la vida de hoy día vamos sin tiempo, por eso el triunfo de los platos preparados, pero nunca va a decaer la buena cocina y los buenos restaurantes.

El cliente siempre tiene razón ¿o hay que hacerle entrar en razón?

Yo soy un maniático de las frases. En mi oficina, tengo un cartel que dice que el cliente es el jefe. El cliente siempre lleva la razón pero con matices. Yo siempre digo a mi gente que al cliente jamás se le dice que no, jamás; siempre sí de primera mano y después ya vendrá el pero, pero el sí por delante.

¿Cuesta mucho ser más original en la cocina o hemos tocado techo?

Siempre hay cosas para ser original.

El bricolaje ¿le relaja más que una comida familiar?

Es que me gusta desde chiquitito, me enseñó mi padre. Yo a pesar de la vista hago de todo, toco todo, tengo todo tipo de herramientas, me encanta. Pero para relajarme mejor una comida con mi familia y mis amigos. Con el bricolaje lo que me pasa es que no puedo ver nada roto. Voy y lo arreglo.

Y el gusto por la guitarra flamenca le lleva a arrancarse en una celebración o lo guarda para la intimidad.

Depende de las copas que lleve –se ríe-, pero me gusta para la intimidad.