EN PRIMERA PERSONA: Helena Ríos de Utrilla, autora de ‘Oscuridad y Estruendo’

Helena Ríos posa con su libro con el mar de fondo

La escritora Helena Ríos posa con su libro ‘Oscuridad y estruendo’

Ana López | Helena Ríos de Utrilla, nació en la siempre enigmática ciudad de Granada, vivió su infancia en Alcalá la Real (Jaén), y estudió Derecho en la Universidad de Granada, aunque nunca lo llegó a ejercer. Afiliada a la ONCE desde 1982, jefa administrativa en Almería, Andalucía ha sido fuente de inspiración por su misterio y sus leyendas, junto a las narraciones que le han transmitido sus abuelos. Su última novela, ‘Oscuridad y Estruendo’ profundiza en las miserias de la Guerra Civil española. Esta amante de la escritura, la lectura y la música -con la que también tuvo algún contacto durante su infancia- sueña con llegar a jubilarse y vivir, en exclusividad, para la creación literaria.

“Hay que ver el pasado con respeto”

Permítanos adentrarnos en su infancia para conocer a la escritora que es hoy. ¿Cómo fue su entrada en la ONCE?

Siempre digo que no fui yo quien se afilió a la ONCE, sino que me afiliaron cuando tenía 13 años. Durante aquellos años, no veía la necesidad de formar parte de una institución con la que no me identificaba porque tenía resto visual. Los principios son un poco complicados. Estudiaba Séptimo de EGB y los colegios, en aquella época, no fomentaban ni conocían el concepto de ‘integración’ por lo que le recomendaron a mi madre que me trasladaran al colegio de la ONCE en Sevilla. Pero estudié en el colegio, el instituto y finalmente, Derecho en la Universidad. Tenía un resto visual que me permitió hacer todo esto, una suerte.

¿Volvería a estudiar Derecho? ¿Cómo fue la experiencia que le aportó Granada?

Nací en Granada y me encanta, bueno, ¡a qué estudiante no le gusta Granada! Aunque tenía mucha actividad nocturna, yo era más de la movida cultural -muy intensa- asistiendo a cursos, conciertos, charlas. Aunque es mi ciudad natal, durante estos años viví en un Colegio Mayor -una experiencia inolvidable- pues mi familia siempre ha estado a caballo entre Granada y Alcalá la Real en Jaén. Fue aquí donde estudie Derecho, por vocación. Cuando estaba acabando la carrera, me ofertaron el puesto de ‘jefe administrativo’ en la ONCE y lo acepté porque lo vi adecuado. Yo quería ser fiscal para enchironar a los “prendas” pero hubiera sido complicado que concedieran la habilitación para trabajar en un puesto así.

¿Qué significa la ONCE en su vida? 

Parece mentira, pero desde que me afiliaron a la ONCE hasta empecé a trabajar apenas tuve contacto con la institución, sólo para alguna beca. A medida que fui perdiendo la visión parcial que tenía y después, cuando empecé a trabajar en Almería, me di cuenta de la gran labor y de las prestaciones que ofrece la ONCE. Mi actividad laboral comenzó directamente en Almería y aunque he sustentado distintos puestos, normalmente todos ellos han estado vinculados al área de Servicios Sociales.

“Mi sueño se cumplió”

¿Y en qué momento comenzó a interesarse por la escritura? ¿Qué sintió con su primer libro en sus manos?

Mi interés por la literatura ha sido de toda la vida. Mi primer cuento lo escribí en Cuarto de EGB y fue representado por la clase en el colegio. Detallé los vestuarios, las personalidades de los personajes… y a la profesora le llamó especialmente la atención. Luego seguí cuando estaba en el instituto; en esta época gane un par de concursos literarios a nivel académico. Durante el período universitario lo dejé, pues el temario no me dejaba tiempo para escribir. Lo mismo pasó durante mis primeros años de trabajo, hasta que volví a retomarlo. Mi vuelta a la escritura fue algo compleja pues todo lo que escribía, lo rompía. Fue, hará unos tres años, cuando decidí ponerme en serio. Las personas que escribimos queremos comunicar algo, compartir un pensamiento con la gente. Y cuando tuve mi primer libro entre mis manos, aunque parezca una cursilería, fue como el sueño inalcanzable que tienes de jovencita: ser cantante, bailarina o actriz. La vida te quita muchas cosas, pero te da otras y, ese sueño de niña llegó y se cumplió.

¿Cómo fue la tarea de encontrar una editorial que quisiera publicarle? 

Pues, sinceramente, me buscaron ellos a mi, no tuve que buscar yo a nadie. “El perfume de la luna” formaba parte de los “Cuentos de la Alcazaba de Almería vol. IV” , de ambiente morisco aunque nunca había escrito algo inspirado en esta atmósfera. Me sirvió para romper con mi timidez.

¿Cuáles fueron sus primeras fuentes de inspiración?

Normalmente cosas que conoces. Hay escritores muy visionarios que piensan en cuestiones de ciencia ficción, yo soy más simple. La primera inspiración vino de la cotidianidad y las costumbres. Cosas realistas.

¿Hay alguien especial que le inculcase el amor por la literatura?

Mi madre me enseñó a leer y eso fue una gran vinculación al mundo de la literatura. Aunque en el colegio solían decir las monjas que era muy buena, mi discapacidad visual me retrasaba el aprendizaje. Esta es la razón por la que mi madre me enseñó a leer. Ella era una gran lectora, y mis dos abuelos también. Tenía una gran relación con ellos. Yo era una niña atípica pues era partidaria de autores como Pérez Galdós, he leído poca literatura infantil. Con once años leí “El diario de Ana Frank” –muy triste- aunque lo que me marcó en profundidad no fue esa tristeza sino que fue real. Pensar que la condición humana nos lleva a barbaridades de este tipo, me sensibilizó mucho con los temas sociales.

¿Cómo planifica las historias y qué papeles desempeñan la realidad, los sentimientos y las fantasías en sus obras?

En primer lugar, pienso el tema sobre el que me gustaría escribir para, luego, ir metiéndome en situación con esquemas, estudios de carácter de los personajes y una ardua documentación. Cuando tienes un esquema totalmente cerrado, ya vas desarrollando los capítulos. El trabajo de escritor es como el de otro cualquiera y cuanto más te documentes y más clara tengas la historia a contar, más posibilidades tienes de hacer algo honesto. El objetivo es crear un libro de fácil lectura que cree un ritmo adecuado, lo que requiere un gran trabajo que no debe translucirse tras las páginas del libro. En cuanto a los papeles que desempeñan realidad, sentimientos y fantasías, no se puede diferenciar. Normalmente, escribo cosas que si no son realistas pueden llegar a serlo, pero entiendo que la fantasía tiene que estar ahí.

“Al año puedo leer 130 libros”

¿Compagina la escritura con algo más? 

La lectura. Al año puedo leerme, sin exagerar unos 130 libros. También me gusta mucho la música. Ahora no toco ningún instrumento, pero tuve contacto con el piano pero los instrumentos no son lo mío. Yo disfruto de la música como oyente, descubriéndola y disfrutando de ella; escuchar la música a otro nivel. Juan Sebastián Bach es mi preferido. Mi abuelo solía ponerlo por Navidad y me cautivó cuando lo escuché por primera vez.

¿Cuánto tiempo medio dedica a escribir y cuánto a la documentación?

A escribir dedico mucho menos tiempo del que me gustaría. Tengo un trabajo que requiere mucho tiempo, una familia y una hija de 16 años. Normalmente, durante las vacaciones me dedico a escribir mientras que los fines de semana los empleo a la documentación. Me encantaría dedicarme plenamente a la escritura, aunque soy consciente de que con mi edad y cuando me jubile, viviré de la pensión. El tiempo a emplear en la documentación depende de los conocimientos que se tengan. Si es un mundo que conozco, con cuatro meses tengo suficiente. Es un proceso que me encanta y al que nunca pondría límites.

¿Podría adelantarnos algo de su próximo libro?

La música es la protagonista de la obra, un pianista ciego y la forma de sentir la música que podemos tener las personas ciegas que es una forma bastante diferente a como la pueden sentir otras personas.

“Oscuridad y estruendo” el último publicado, ¿cómo lo describiría?

Como un espejo de la Guerra Civil donde se reflejan múltiples realidades. Cada uno lee el relato y se queda con la que quiera.

Este libro está inspirado en la Guerra Civil, ¿cree que se está haciendo justicia con la Memoria Histórica en este país?

En mi opinión, creo que hay dos tipos de memoria: la política, que va por un sitio y la emocional, que va por otro. Ahí hay que respetar todas las sensibilidades como es natural. A veces, los políticos queriendo hacer las cosas bien abren heridas y hasta que no encontremos los lugares comunes, no vamos a avanzar porque seguiremos lamiéndonos y lamentando las heridas de guerra. Aunque también entiendo que aquellos que tengan familiares en esas cunetas los quieran enterrar debidamente. Hay que encontrar un punto común para ver el pasado con respeto y sin abrir viejas heridas.

Imparte un taller de lectura en la ONCE, ¿Cómo nació y en qué consiste?

Hace años, llevábamos un taller de escritura en braille para aquellas personas mayores con pérdida de visión que necesitaba aprenderlo. Para hacer esto más ameno, y crear motivación entre los asistentes, pensamos en poner en marcha un taller de lectura, complementario al de braille. Y ha tenido un gran éxito. Se realizan lecturas muy variadas que van desde clásicos hasta contemporáneos y después, además, ponemos una música que tenga relación con la lectura.

Helena Ríos en once respuestas

¿Qué libro, de todos los leídos, le ha impactado más?

El Diario de Ana Frank.

¿Y cuál se llevaría a un paraje perdido?

Me encanta ‘La vida es un sueño’ de Calderón de la Barca. La poesía de Calderón es exquisita, la fragilidad de la existencia humana pues no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Es un texto muy profundo.

Si pudiera elegir un personaje de la literatura, ¿con quién se quedaría?

Con Don Quijote. Yo creo que Quijote y Sancho, son dos caras de la misma moneda que representan, en términos generales, el carácter de los españoles. Ademas, Cervantes lo hizo tan bien que después de 500 años seguimos siendo así.

¿Y un héroe de la vida real?

El doctor Gregorio Marañón. He leído casi todos sus libros y me parece muy interesante porque en su época hizo algo revolucionario, compaginando la visión científica con el afecto humano del paciente. Me gusta porque a veces, con tanta diferenciación del conocimiento, estamos perdiendo la humanidad.

Si pudiera elegir una época histórica en la que vivir, ¿Cuál sería?

La actual. Es cierto que el S.XIX y la época romana fueron muy románticas pero a nivel médico con un simple resfriado no se duraba ni un asalto. Independientemente de las dificultades del S.XXI y más para un ciego, es la mejor época debido a los recursos, adaptaciones y a la integración social.

¿Es la lectura uno de los mayores actos de atrevimiento que ha realizado en la vida?

Ni mucho menos. Mi mayor atrevimiento fue hacer escalada cuando era joven en un campamento, ya no lo haría por temas de salud.

¿Una canción para no olvidar?

El último movimiento de la 9 de Beethoven. El himno de la alegría. Amo la música clásica y el jazz.

¿Qué le aporta el jazz?

Es la música clásica de esta era. Nace de un sentimiento profundo y además no tiene fronteras, es una música de fusión entre la música negra, la hispana, de tradición anglosajona y la clásica. Me da esperanza pensar que la evolución está en la mezcla, a parte del sentimiento.

¿Qué anécdota de su infancia recuerda con más cariño?

Las horas empleadas en la lectura y la música con mis abuelos.

¿Si no se hubiese dedicado a la escritura, a qué cree que podría haber empleado su tiempo?

Pues, sinceramente, no lo se. Supongo que solo a escuchar música o a la lectura que son mis otros dos hobbies.

Hemos venido a hablar de su libro, véndamelo en veinte segundos.

Son 6 historia sobre la Guerra Civil y la ultima acaba en el año 73. Suceden en el mismo sitio y los personajes se van repitiendo, cada historia empieza y acaba pero todas leídas de golpe, ofrecen una evolución histórica de los personajes. Escribí sobre la guerra porque se lo debía a mis abuelos que dedicaban horas y horas a narrarme anécdotas. Quise reflejar distintas facetas de distintos personajes, pues la guerra no es un hecho unilateral; cada uno lo vivió de una manera. No me interesa reflejar los hechos sanguinarios sino la forma en que los personajes resuelven sus problemas ante las circunstancias, me importa el aspecto humano.