FIRMA INVITADA: Diego Suárez, director de contenidos de Cadena Ser Andalucía

Diego Suárez, director de contenidos de Cadena Ser Andalucía

Diego Suárez, director de contenidos de Cadena Ser Andalucía

Diego Suárez, director de contenidos de la Cadena Ser de Andalucía, con motivo del próximo cupón que será diseñado y presentado por la ONCE en honor a la memoria y el legado que nos dejó Juan Valderrama, recupera la esencia más poética del cantaor para traer sus memorias de vuelta trece años después de su muerte, convirtiéndose así en la firma invitada de este mes en NOTICIAS ONCE Andalucía

‘La suerte de un genio’

Hace cien años nació en Torredelcampo (Jaén) un artista, un maestro; un genio. Juan Valderrama Blanca, en cambio, eligió ser buena persona. Durante toda la vida ocultó su alma de dios del cante en un cuerpo enjuto de un hombre honesto y cabal, de aspecto bonancible, pero forjado en el yunque de lo jondo.

Sus tonos inalcanzables, los melismas de su voz, la panoplia de colores que dibujaba su garganta con insultante naturalidad no eran más que el golpe de suerte de una herencia genética. Su verdadero valor, sin embargo, fue la bondad, su espíritu de superación, su coraje de emprender en tiempos convulsos y dignificar la música y el flamenco por los teatros del mundo entero, portando siempre la bandera de Andalucía.

Valderrama fue aclamado como una estrella de su época, pero nunca sucumbió al fácil y vacuo encanto de la fama. Tuvo en sus hijos Juan, María, José María, Juan Antonio y Juana Dolores el impagable tesoro que fue bordando con hilo de oro todas las letras de su apellido. Y fue Dolores el alfa tras su omega, el cénit de su desaprendizaje vital; la estrella que alumbró su madurez profesional. Más de cien discos, 1.500 canciones y varias películas conformaron un archivo material confeccionado con un bien inmaterial de la humanidad.

Conocí a Don Juan Valderrama en la última etapa de su vida, cuando venía ya de vuelta, limpio de oropeles. Quería que se aprovecharan de él en el mejor de los sentidos porque guardaba en su cabeza, pleno de ironía y lucidez, la biblioteca de Alejandría. No sólo por la variedad de cantes y formas distintas de ejecutar los palos del Flamenco, sino por haberlas aprendido, vivido y cantado junto a los más grandes. Y no se resignaba a llevárselo con él. Quería enseñarlo en los colegios, plasmarlo en los libros… No entendía que las instituciones no le ‘utilizaran’.

Gracias a la ONCE, hoy le brindamos un merecido homenaje en forma de cupón, un brindis centenario de la suerte que anidó en su garganta y que tanto le gustó buscar. Valderrama persiguió siempre la baraca y la ilusión, consciente de su procedencia humilde y de la máxima que ya plasmó a principios de siglo Núñez de Prado: los pueblos que más cantan son los que más sufren. En Mayo, la ONCE rinde un tributo acertado y merecido para ensalzar la figura de un genio que nació para cantar y murió cantando. Y que sin embargo, prefirió ser buena persona.

Diego Suárez

Director de contenidos de Cadena Ser Andalucía