EN PRIMERA PERSONA: José Carlos Sires, ornitólogo auditivo

José Carlos Sires fotografiado en el campo, entre dos árboles

José Carlos Sires, ornitólogo auditivo

Ignacio Lancharro | José Carlos Sires (Sevilla, 1983) es un apasionado de las aves desde la infancia. Con 32 años, aún recuerda el flechazo que sintió cuando su profesor en la ONCE, Antonio Almaza, puso un CD de cantos de aves en clase. Desde aquel momento ha ido desarrollando lo que él llama jocosamente un “oído pajarero”. Es el coordinador  en Sevilla de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), y actualmente tiene identificadas 166 especies. Ciego desde los seis años, es licenciado en periodismo, y sueña con descubrir parajes nuevos donde escuchar el sonido que le mueve en la vida. Sus amigos dicen de él, que todo el que se le acerca termina mirando hacia arriba, hacia los pájaros.

“Quiero hacer constar la biodiversidad de especies que hay en mi país”

En primer lugar, ¿cómo explicaría qué es la ornitología auditiva para quien no lo sepa?

Es el estudio de las aves y el reconocimiento de su aspecto, costumbre, hábitat,…En España no es una disciplina reglada. Los ornitólogos somos aficionados entendidos en las aves que disfrutamos de estudiarlas en función de las preferencias de cada uno. En mi caso, esos estudios se circunscriben al ámbito sonoro en cuanto a localizarlas, saber qué están haciendo, y diferenciar las diferentes especies.

¿Cómo nace su afición por la ornitología?

Siempre me ha gustado la naturaleza. Mi padre, cuando yo tenía cinco años, compró una enciclopedia donde venían imágenes de setas, y me fascinaron las formas y los colores. Siendo ya invidente, con seis años, coleccioné cactus. Y de esa afición a la naturaleza derivó mi pasión en las aves, gracias a un profesor que tuve en la ONCE, llamado Antonio Almaza, que nos puso en clase un CD de cantos de aves, y ahí entendí que esa sería la forma de canalizar mi pasión por la naturaleza.

Si usted no hubiera tenido el problema en la vista, ¿piensa que le habría nacido esta afición?

Yo creo que sí. Ignoro si hubiera sido mayor o menor mi afición, pero pienso que no ha dependido de mi problema de visión. Quizás si no tuviera este problema me hubiera abierto camino profesional en esta práctica, pero en el hecho de gustarme, seguro me hubiera gustado de cualquier modo.

¿Hay muchos como usted dedicado a esta práctica?

Hay muchos ornitólogos. No estamos al nivel de Inglaterra, donde casi todo el mundo es aficionado a la observación de aves en mayor o menor medida, pero en España hay muchas personas aficionadas.

¿Cuántas especies ha sido capaz de identificar?

Actualmente tengo grabadas 166 especies. Teniendo en cuenta las que me faltan, preveo que puedo alcanzar las 300 especies. Mis facultades llegan a más, pero mis posibilidades no me permiten explotar esa facultad al máximo.

¿Hay alguna que se le resista?

Hay momentos puntuales donde la llamada de dos aves se solapan, pero con paciencia se acaba diagnosticando. A veces suele haber una llamada que por mucho que te esfuerces no consigues identificar. Pero lo normal es que si se tiene paciencia, se consiga.

José Carlos Sires en el campo con un pájaro en su mano

“Me quedo con el canto del mirlo, el ruiseñor común o la curruca capirotada”

En alguna entrevista ha dicho que las rapaces rara vez las ha oído porque vocalizan muy poco ¿cuáles ha podido oír?

Milano negro, ratonero común, aguilucho lagunero, águila culebrera, buitre leonado, águila calzada,…A ver, oír sí las he oído, el problema es que las oigo con muy poca frecuencia.

¿Cuáles son las especies más difíciles de identificar? ¿y las más fáciles?

Hay una familia de pájaros, los páridos (carboneros, herrerillos, etc.), que hay bastantes reclamos que son similares entre sí, y también son difíciles los aláudidos (alondra, cogujada, terrera, etc.) porque se imitan entre sí cuando coinciden en hábitat, entonces te puedes volver loco. Las más fáciles son las que tienen el canto muy estereotipado, el eurogallo es raro de escuchar pero tiene un reclamo muy característico. En general las más sencillas de identificar son las más comunes porque hay un mayor contacto con ellas.

¿En qué tipos de espacio puede identificar una mayor variedad de aves?

Los espacios marismeños son los que más diversidad tienen. Las marismas y los espacios inundados, como las lagunas, son las que más especies ofrecen. También depende de con qué hábitat está en contacto esa marisma o laguna, es decir, si tiene al lado un bosque o un llano por ejemplo, porque entonces el número de especies varía.

¿Cuáles son sus cantos preferidos? ¿hubo algún canto en concreto que le hizo engancharse a esta práctica?

Es difícil quedarse con uno, pero podría decir el mirlo, el ruiseñor común o la curruca capirotada, que quizás sean los que mejor cantan. No me enganchó un canto concreto, sino la diversidad y la exuberancia.

¿Cuando sale a grabar, siempre lo hace con la intención de descubrir cantos nuevos, o también va a buscar alguno en concreto para disfrutar de la escucha?

Últimamente estoy grabando paisajes sonoros, y lo hago fundamentalmente para disfrutar, aunque también pueden usarse para estudios de biodiversidad. En ocasiones cuando he hecho esto, me he encontrado con la sorpresa de oír algo que no esperaba. En otras ocasiones, por indicación de alguien, me dirijo a un lugar concreto para descubrir un canto que no tengo, o sobre el que existe poco registro en las bases de datos.

“Mis lugares preferidos son el arroyo del Algarbe, el Brazo del Este y el Corredor Verde del Guadiamar”

En un espacio cada vez más contaminado acústicamente, ¿qué metodología hay que seguir para lograr identificar nítidamente los cantos?

Para identificar no hay mucho problema porque el cerebro funciona como filtro. Hace poco identifiqué un reyezuelo sencillo, que tiene un canto muy suave, con dos coches pasándome por detrás a un metro. El problema existe sobre todo para grabar, porque la grabadora no filtra, y es muy difícil oírlo con nitidez ahí, pero el cerebro sí filtra en el momento.

El objeto de grabar los cantos, ¿cuál es?

Porque me gusta. Al final a uno lo que le mueve en la vida es disfrutar de lo que le gusta. Y también porque quiero hacer constar la biodiversidad de especies que hay en mi país. Es un tributo a la biodiversidad de mi país.

Imagino que en ocasiones, coincidirán varios cantos a la vez, ¿cómo hace para diferenciar en ese tipo de situaciones?

Es algo inconsciente. Tengo mucha práctica, entonces lo diferencio de manera involuntaria, no hago nada especial. Que coincidan los cantos es lo usual y lo deseable, cuando llego a un bosque lo que deseo es volverme loco escuchando quince o veinte cantos a la vez. Yo lo que hago es dejar varias grabadoras en distintos puntos para grabar, y después lo escucho en casa.

¿Cuál es su lugar preferido para escuchar? ¿Algún lugar al que sueñe con ir, y no haya podido hacerlo todavía?

He conocido hace poco el arroyo del Algarbe, que está cerca de Hinojos. Tiene un mosaico de hábitat bastante amplio, y ofrece mucho para oír. Este lugar, junto al Brazo del Este, que es un paraje de marismas y el Corredor Verde del Guadiamar son mis lugares favoritos.

La mayoría de lugares a los que quiero ir, no he ido aún. He estado dos veces en Canarias, pero mi deseo es ir con mi grabadora, grabar paisajes sonoros allí. Y también quiero ir a grabar a la zona pirenaica. No creo que pueda ir este año, pero más adelante espero que sí.

José Carlos Sires en un paraje natural

Sires es el coordinador en Sevilla de la Sociedad Española de Ornitología (SEO)

¿Qué hay que tener en cuenta para la identificación?

Hay que tener en cuenta todo. El timbre de voz de la especie, el tono, el ritmo, y también el hábitat donde se esté y la época del año. Hay especies que simplemente por hábitat se puede distinguir, o por época del año. Hay especies que son solo invernales o solo estivales. Una de las cosas que hace la gente es poner motes a las aves que oye. Por ejemplo, el otro día una amiga me puso una grabación donde, de primeras, pensé que se trataba de una alondra, pero después me puse a pensar de manera lógica, y realmente era una calandria. La alondra no cría aquí y no tiene el canto tan continuado como el de la grabación.

¿Cómo se educa a una persona en esta práctica? ¿Hay que tener alguna habilidad especial?

Es un proceso lento, se necesita mucha paciencia porque al principio es algo frustrante. Lo mejor es comenzar con pocas especies y por las más comunes, aunque pueda parecer demasiado básico, pero lo primero es entrenar el oído. También hay que investigar previamente el hábitat donde se va a ir, y a partir de ahí ir sumando paulatinamente especies identificadas. Esto lleva mucho tiempo y equivocarse muchas veces.

Lo puede ser cualquier persona, pero hay que tener un mínimo de oído musical, porque es el que te hace darte cuenta de los timbres de voz, de las melodías, etc.

El próximo sábado participa en la Feria de la Naturaleza de Huerta Grande, ¿sobre qué va a versar su intervención?

Es una feria anual. Se dan una serie de exposiciones sobre naturaleza y aves. Además supone un punto de encuentro para los aficionados, hablar e intercambias experiencias con personas que tienen las mismas inquietudes.

Usted es periodista. Se observa muy poca presencia de la temática medioambiental y animal en la agenda de los medios ¿Qué piensa sobre este asunto?

El periodismo es un reflejo de la sociedad, y aquí la naturaleza no importa, o al que le importa lo hace para tener un beneficio a cambio. La selección de noticias va en función de los intereses públicos, y aquí, desgraciadamente, importa muy poco la naturaleza. Quizás sea porque tenemos tanto, que no somos conscientes de lo que vale.

Es coordinador del grupo local de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Sevilla, ¿qué labor realiza este grupo? ¿a qué se dedica fundamentalmente?

Damos charlas de divulgación en la Casa de la ciencia todos los primeros martes de cada mes, estamos intentando sacar adelante una serie de censos, de proyectos, pero ciertamente nos está resultando difícil porque hay pocas personas, y todo esto se mueve de manera voluntaria. Entonces las personas tienen que quitar tiempo de su vida para dedicárselo a esto, y así cuesta mucho trabajo. Fundamental nos dedicamos a la divulgación y a algunas tareas de conservación.

“La ONCE me ha dado la educación que tengo. Todo fue más fácil gracias a ellos”

A menudo sabemos de personas ciegas que se integran en la sociedad gracias a la música, la literatura, la docencia,…sin embargo usted hace algo poco común ¿qué capacidad de integración ha tenido la ornitología en su vida?

A nivel profesional tiene poca capacidad. Yo me siento muy integrado socialmente. Hacer algo que te gusta conlleva conocer gente. La ornitología me ha hecho conocer a muchas personas, incluso me está llevando a dar charlas en ferias. Por tanto la ornitología ha tenido mucha influencia en mi vida. Cuando alguien tiene tanta pasión por algo se lo terminas contagiando a los demás. Una amiga mía me dice que todas mis amistades terminan mirando hacia arriba (con relación a mirar aves).

¿En qué medida la ONCE ha influido en su vida?

La ONCE me ha dado la educación que tengo. En aquel momento todo fue más fácil gracias a ellos, porque si no hubiera tenido más dificultades. Quizás ahora no sean tan necesarios los colegios específicos, aunque no me parece bien que se estén cerrando, porque existen ciegos con circunstancias especiales que lo necesitan. Pero a cuando he necesitado ayuda, nunca me ha defraudado. Tampoco pido muy a menudo, pero la verdad es que no tengo ninguna queja. Sí me gustaría apuntar que pienso que sería importante que la ONCE hiciera algún tipo de taller de naturaleza para invidentes. Hace años ya hice una cosa en colaboración con la ONCE y la Consejería de Medio Ambiente, y fue muy satisfactoria, y ciertamente me gustaría repetir.