FIRMA INVITADA: Óscar Gómez, director de El Correo de Andalucía

Primer plano de Óscar Gómez, director de El Correo de Andalucía

Óscar Gómez, director de El Correo de Andalucía

El director de El Correo de Andalucía, Óscar Gómez, escribe en NOTICIAS ONCE ANDALUCÍA, sobre la importancia del periodismo social y destaca en este sentido el compromiso que su periódico, cabecera histórica en Sevilla, mantiene con la ONCE y con todas aquellas organizaciones que defienden los intereses de los colectivos sociales que cuentan con mayores dificultades, una relación que considera estratégica para reforzar el vínculo del periodismo social, el periodismo que más importa, con la sociedad.

La subsistencia de los proyectos editoriales en sus formatos originales, en un tiempo en el que cada vez tienen más peso las nuevas apuestas digitales, pasa necesariamente por escuchar y atender a la sociedad. Así ha sido siempre, desde que existen los medios de información de índole profesional, pero ahora se hace incluso más determinante, en la medida en la que cada ciudadano dispone de un medio por el que contar los asuntos que le interesan y le preocupan, a través de sus perfiles en redes sociales.

De esa necesidad de pulsar a cada instante el ritmo de nuestros pueblos y nuestras ciudades nace el proceso de adaptación continua de formatos y de contenidos de los periódicos, las radios y las televisiones que, de la misma manera, debemos tener cada vez más en cuenta la importancia de la crónica social. Los problemas, las esperanzas y las oportunidades de nuestros vecinos de la puerta de al lado han ido cobrando un indiscutible protagonismo en los espacios dedicados a la información. En primer lugar, porque la sociedad quiere verse reflejada a sí misma. Desea que la actualidad que se traslada al papel, a los bytes o a las ondas, esté representada en historias con escenarios y con personajes (como todas las historias); en un contexto reconocible, real. Que las informaciones puedan ser asociadas con gente a la que conocemos, con hechos que pertenecen a vidas reales, al margen de la grandilocuencia filosófica de las instituciones gubernamentales y de los análisis macroeconómicos, es uno de los mandatos de los ciudadanos. Y es por ello por lo que el periodismo social gana espacio y tiempo casi con cada edición de los formatos informativos.

Pero además, la  crónica social proyecta en los medios de comunicación los mensajes de esperanza, de superación, y de relativización de cuestiones banales, inspirados por personas que han sabido salir adelante cuando las circunstancias eran adversas. Son precisamente esas las historias que en los medios de comunicación buscamos para cumplir con la función de aliento a la sociedad que debemos asumir, en la medida en la que nos ha sido confiada una responsabilidad social de enorme calado: la de informar y al mismo tiempo ejercer una vocación pedagógica. Buenas historias buenas, positivas.

La alianza con entidades como la ONCE, y con todas aquellas otras organizaciones que defienden los intereses de los colectivos que cuentan con mayores dificultades por distintos motivos, se revela en consecuencia como estratégica. Nuestro compromiso por atender su orientación, escuchando a la sociedad a la que representan, se mantiene inquebrantable, exactamente igual que nuestro agradecimiento, que es el de toda la sociedad.