FIRMA INVITADA: Ricardo García, presidente UNICEF Andalucía

Ricardo García, presidente UNICEF Andalucía

Ricardo García, presidente UNICEF Andalucía

El presidente de UNICEF Andalucía, Ricardo García, escribe para NOTICIAS ONCE ANDALUCÍA un artículo en defensa a la infancia. En el mundo en el que nos ha tocado vivir, existen miles de razones que privan a millones de niños de su derecho a sobrevivir, desarrollarse y alcanzar su potencial. La mayoría están interconectadas –como la pobreza, los conflictos y el cambio climático– y todas sin excepción, aun siendo el resultado del mal hacer de los mayores, se ensañan especialmente con los más pequeños. Y aún hay más: su género, su etnia, su nivel socioeconómico, su lugar de nacimiento o si viven o no con una discapacidad, también representan un lastre en muchos casos insalvable para miles de niños que siguen quedándose atrás.

No es justo que las desigualdades entre las sociedades y dentro de ellas empiecen a determinar, incluso antes de su nacimiento, las oportunidades que muchos niños van a tener en sus vidas.

Más de la mitad de la población andaluza menor de 18 años está en riesgo de pobreza o exclusión social, según datos de la encuesta sobre condiciones de vida 2014 (ECV), recogidos recientemente en nuestro informe La infancia en Andalucía 2015. Pacto andaluz por la infancia: por el cumplimiento de los compromisos. El 51,1% de los niños andaluces se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, según el indicador AROPE. Andalucía es la tercera comunidad autónoma con más alta tasa, lo que supone unos 834.000 niños y niñas en riesgo. Se ha producido un incremento de casi 6 puntos respecto a los datos de 2013. A nivel estatal, la tasa alcanza un 35,8%, y ha tenido un incremento más leve, del 3.2%.

Si comparamos los resultados de la tasa AROPE para la infancia con los resultados para la población total andaluza, se aprecia que los niños  conforman uno de los colectivos con mayor riesgo de pobreza o exclusión social en nuestra región.  Si atendemos sólo a los ingresos de los hogares, más del 44% de la población infantil está por debajo del umbral de pobreza, esto sitúa a Andalucía a la cola en relación con el resto de comunidades autónomas, sólo superada por Murcia y Ceuta. Además, más del 10% de los niños andaluces viven en hogares con carencia material severa y más del 24% vive en hogares con baja intensidad laboral (indicador sólo superado por Ceuta).

A esto hay que sumarle que dentro de la infancia existen colectivos que, en función de su etnia, origen nacional, condición familiar, situación laboral de los padres o discapacidad, sufren especialmente la carencia de recursos y de oportunidades para su desarrollo. Datos también recogidos en el informe de UNICEF Comité Andalucía a partir de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales 2013, publicados en el Informe sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía por la Fundación FOESSA.

Los niños y niñas con discapacidad, están sufriendo de forma especialmente grave las consecuencias de la crisis económica, cuando moral y jurídicamente estamos obligados, como sociedad, a que sean los menos perjudicados. Como señala Ignacio Campoy en el Estudio sobre la situación de los niños y las niñas con discapacidad en España, en nuestro país y en Andalucía también, existe una importante carencia de estudios sobre la realidad de este colectivo de niños y niñas.

Es necesario que, con la participación activa de los propios niños en su diseño y desarrollo, se realicen estudios con datos desglosados por sexo, edad, tipos de discapacidad y cualquier otro parámetro que se considere relevante para conocer a fondo su realidad. Ellos deberían estar presentes en todos los estudios que se realicen en este ámbito y sobre la situación de la infancia en general.  De lo contrario los estamos situando en una situación de vulnerabilidad ya que esta invisibilidad propicia que sean víctimas de una mayor discriminación y merma su igualdad de oportunidades a la hora de hacer efectivos sus derechos.

La atención temprana, recogida en el futuro I Plan Andaluz de Atención Integral a menores de seis años en situación de dependencia o en riesgo de desarrollarla, actualmente en fase borrador, supone una buena noticia para los niños con distintas capacidades, que redundará en un abordaje más completo y transversal de sus necesidades.

Como exige la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, debemos exigir el derecho a una educación inclusiva, de calidad y gratuita, para todos los niños y todas las niñas con discapacidad en igualdad de condiciones, integrados en el mismo sistema de educación general, garantizándose los apoyos necesarios para atender adecuadamente las diversas necesidades educativas, de modo que puedan desarrollar su personalidad, aptitudes y capacidades hasta el máximo de sus posibilidades.

El derecho a la participación de la infancia y la adolescencia está muy lejos de ser efectivo en el caso de los niños y niñas con discapacidad. Deben tomar parte activa en los diferentes procesos de toma de decisiones que se realicen en los asuntos que les afectan. Destruyamos las barreras existentes y establezcamos los medios y la asistencia necesaria para que la puedan ejercitar en todos los ámbitos, de acuerdo con su edad y capacidad.

Para todo esto, es prioritaria la inversión en infancia. En Andalucía, la inversión en políticas de infancia se redujo en 2013 en un 14% respecto a 2010 y en un 5% respecto a 2007. También se redujo la inversión en políticas de infancia por niño. Estos datos nos permiten comprender no sólo el impacto que han tenido sobre los menores la recesión económica y las políticas de consolidación fiscal aplicada, sino también las debilidades estratégicas y el limitado efecto de las medidas coyunturales llevadas a cabo. En definitiva, nos permite hablar de un todavía insuficiente compromiso político con los derechos de la infancia y,  en especial, respecto a los colectivos más vulnerables. Si no se adoptan las medidas necesarias para corregir esta situación, la sociedad andaluza se convertirá, en un futuro cercano, en una sociedad más desigual, que habrá comprometido su desarrollo democrático, económico y social.

Por eso, invertir en infancia es uno de los ejes vertebradores de nuestra propuesta de construir un Pacto de Estado por la Infancia en España.

 Ricardo García Pérez

Presidente UNICEF Andalucía