FIRMA INVITADA: Esperanza Belmonte, coordinadora de ACNUR en Andalucía

Esperanza Belmonte de Rueda, Coordinadora del Comité español de ACNUR en Andalucía

Esperanza Belmonte de Rueda, Coordinadora del Comité español de ACNUR en Andalucía

La coordinadora del Comité Español de ACNUR en Andalucía, Esperanza Belmonte, escribe para NOTICIAS ONCE ANDALUCÍA en medio de la mayor tragedia humana vivida por Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En lo que va de año, más de 500.000 personas han cruzado el mar que les separa de Grecia e Italia para recorrer Europa buscando un lugar seguro donde rehacer sus vidas. La mayoría (70%) proceden de Siria, pero también hay familias afganas, iraquíes y de otros países en conflicto. Y muchas han muerto en el camino.

Son tan solo un porcentaje de los cerca de 60 millones de personas que viven desplazadas de sus hogares por causa de los conflictos en diversos lugares del mundo. Casi nueve de cada diez refugiados vive en países empobrecidos o de renta media, como Turquía, Paquistán, Líbano, Irán, Etiopía, Kenia o Jordania.

ACNUR (Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados) fue creado el 14 de diciembre de 1950 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su mandato consiste en brindar ayuda humanitaria y protección a refugiados, desplazados internos, retornados, apátridas y solicitantes de asilo en todo el mundo.

El trabajo de ACNUR, cuando estalla una crisis humanitaria, comienza intentando salvar vidas en el menor tiempo posible, evacuando y registrando a la población, organizando campos u otras alternativas de refugio y coordinando la asistencia humanitaria. Después, en muchas ocasiones, los campos de refugiados dejan de ser una solución temporal para convertirse en lugares en los que los refugiados tendrán que vivir más tiempo del que pensaban (la estancia media por persona en los campos de refugiados es de 17 años).

Una vez finalizados los conflictos y si las condiciones de seguridad lo permiten, ACNUR ayuda a los refugiados a emprender el viaje de vuelta a su país. Si no es posible el retorno, les ayuda a integrase en sus países de asilo o en terceros países. Finalmente, ayuda a estas personas en la reconstrucción de sus vidas y en proyectos de impacto rápido.

En todo este camino, los refugiados y desplazados afrontan enormes retos. Las personas con discapacidad y que se han visto obligadas a desplazarse  también se enfrentan a los mismos problemas pero, además, pueden tener dificultades de movimiento, escucha, comunicación o aprendizaje. Estas dificultades suponen en ocasiones un mayor riesgo de sufrir violencia, explotación, discriminación o exclusión en el acceso a asistencia humanitaria, educación o servicios sanitarios. Para ACNUR es fundamental garantizar que todas sus actividades de protección, incluyendo la búsqueda de soluciones duraderas para los refugiados, incluyan y sean accesibles a las personas con discapacidad.

Desde nuestra oficina del Comité español de ACNUR en Andalucía apoyamos el trabajo de la Agencia de la ONU para los Refugiados, recaudamos fondos para atender las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas más vulnerables, fomentando la concienciación y el apoyo social a los programas de ayuda humanitaria de ACNUR. Como organización no gubernamental española, creada en 1993, y declarada de Utilidad Pública, nos sentimos orgullosos de contar hoy con más de 300.000 socios y donantes, 38.000 andaluces, sin cuya aportación mucho del trabajo que realiza ACNUR no sería posible.

Esperanza Belmonte de Rueda

Coordinadora del Comité español de ACNUR en Andalucía

                                                                                                                                                        www.eacnur.org