EN PRIMERA PERSONA: Isabel Viruet, presidenta del Consejo Territorial

Primer plano de Isabel Viruet con el fondo del patio de la Delegación Territorial

Isabel Viruet, presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla. Foto: Jorge Lobo 

Luis Gresa | Isabel Viruet ha asumido la presidencia del Consejo Territorial con una enorme humildad, con un gran sentido de la responsabilidad por el respeto y la emoción que le da suceder a un referente como Ventura Pazos, y plenamente  consciente del reto que tiene por delante; hacer del afiliado el centro de atención de la ONCE. Es hija de Carratraca, en el corazón de la Sierra de Ronda, una luchadora incansable por la igualdad de género, apasionada de las nuevas tecnologías, una persona que encuentra en la soledad del campo su mejor yo. Detrás de Isabel Viruet hay una gran mujer, toda una personalidad por descubrir.

“Hay que enseñar a la gente

por qué luchamos”

¿Pesa mucho suceder a una personalidad como Ventura Pazos al frente del mayor Consejo Territorial de la ONCE en España?

Sí, indudablemente. Por muchos motivos, primero porque era una buena persona y muy querida y porque era un profesional como la copa de un pino. A mí me ha costado personalmente mucho y lo echo de menos constantemente. Era mi guía y ahora ya no está y tengo que hacer lo que él estaba haciendo y sentarme en su sillón… Es muy complicado y se hace muy difícil.

El presidente de la ONCE y su Fundación, Miguel Carballeda, habla de Ventura Pazos como un referente y un ejemplo para toda la ONCE. ¿Qué enseñanza cree que ha dejado para las generaciones de la ONCE?

Yo creo que lo más importante es esa personalidad que tenía tan sencilla y tan cercana. Lo  que nos enseñaba era que ser presidente o ser afiliado no tiene ninguna importancia, porque todos tenemos que luchar por la ONCE y por los afiliados. Y él lo hacía siempre. Tenía muy claro que lo más importante eran los afiliados y atendía a todos con el mismo cariño y con la misma dedicación. Si todo el mundo entendiera eso todo sería mucho más sencillo y yo creo que eso no deberíamos olvidarlo de Ventura. Para él los afiliados y sus necesidades eran lo primero,  y, a partir de ahí,  trabajaba para que esas necesidades se cubrieran de forma justa. Era una persona muy justa.

Su propósito es continuar en esa línea ¿o se plantea  un estilo distinto a la hora de reforzar el vínculo entre el colectivo de los afiliados y la Organización?

Yo quiero seguir en esa línea, otra cosa es que llegue a conseguirlo como lo hacía Ventura. Es muy complicado porque era propio de su carácter y de su carisma pero sí que estoy de acuerdo con esa filosofía y me gustaría seguirla.

¿Usted cree que el afiliado a la ONCE siente suficientemente cerca a la institución?

Algunos sí y otros no y mientras que haya algunos que no la sientan cerca tenemos que esforzarnos para que así sea. Y digo que algunos no porque hay personas que afortunadamente trabajan de manera externa en la casa y encuentran trabajo fuera porque la ONCE trabaja para eso,  para que todos seamos parte de una sociedad y estemos incluidos en ella. Pero  esas personas que no viven día a día por lo que nosotros  vivimos y no lo ven tan de cerca no tienen ese sentimiento.

En coherencia con el legado que nos dejó Ventura, Miguel Carballeda reivindicaba en el pleno de su elección más humanidad a la hora de ejercer la gestión y la representación. ¿Esa es la clave? ¿Tratar de ser mejores personas siempre y en todo lugar?

Sí. Ahí es donde yo decía que Ventura había sido un ejemplo. Él era muy cercano y muy humano y en esta casa a veces los objetivos económicos, que son necesarios porque tenemos que mantener una institución como esta de pie, no dejan ver esa humanidad que hay que  tener. En ocasiones perdemos un poco la perspectiva humana con la que sería más fácil conseguir esos objetivos. Hay que enseñarle a la gente el por qué se lucha y por qué se pelea y eso conseguirá que la gente luche por conseguirlo.

Ha prometido tener el despacho abierto a sugerencias de todos los afiliados. ¿Cómo se puede incentivar esa mayor implicación?

Acercándonos a ellos porque ellos no tienen la necesidad de acercarse a nosotros porque no lo necesitan. Tienen sus vidas plenas que es lo que la ONCE persigue y es su objetivo cumplido. Tenemos que acercarnos a ellos con delicadeza y paciencia y en la medida que ellos nos dejen porque tampoco sirve de mucho forzar ese sentimiento.

Ha entrado usted también como secretaria general del CERMI en Andalucía. La discapacidad ¿es lo suficientemente visible en la sociedad o queda mucho camino por recorrer?

Queda mucho por recorrer porque, a pesar de que es visible,  la gente no la ve como tiene que verla. Es decir, la sociedad no ve adecuadamente a la discapacidad en general, quizás a la ONCE la ve un poco más de otra manera porque lo ha sabido mostrar mejor. Pero la discapacidad  en toda su amplitud no se muestra como debe. La sociedad aún sigue sintiendo pena y creo que no es una opción acertada. No tenemos que buscar dar pena sino enseñar el montón de capacidades válidas que tenemos.

“Necesito la soledad del campo para desconectar”

Usted se siente muy orgullosa de Carratraca, su pueblo, en el corazón de la Serranía de Ronda. Cuéntenos qué es lo que más le gusta de su pueblo.

La tranquilidad, el silencio, el campo, la familia.  Yo crecí allí, era la única niña ciega de un pueblo de muy pocos niños.  No dejaba de ser llamativa, protegida y mimada. Yo voy allí y siento mucho cariño. Todo el mundo te conoce, te para, te saluda. Es muy entrañable.

Es usted hija de un cabrero, se ha criado entre vacas en un entorno profundamente rural, ha crecido en un pueblo de calles empinadas y adoquines grandes. Ese paisaje ¿ha influido en su en su forma de ser en algún sentido?

Sí mucho. El que mi padre siempre estuviera en el campo con cabras hacía que yo me fuese al campo y eso ha influido mucho en la parte de independencia que siempre quiero y necesito para descansar y desconectar. Yo no soy como todo el mundo que busca  en el fin de semana eventos lúdicos y gente. Yo hago al contrario. Siempre intento buscar esa soledad  que aprendí a disfrutar de cuando mi padre era cabrero y yo  llevaba la merienda cada tarde al campo con mi hermano.

Después se marchó al Instituto de Álora y allí casi se independizó ya del núcleo familiar. Ha sido usted siempre una mujer muy independiente.

Sí. Siempre he querido ser muy independiente, aunque no todo lo que yo querría porque creo que soy una persona muy sociable, me llevo bien con la gente, me gusta disfrutar de la gente y siempre estoy con gente. Pero sí que echo mucho de menos esa independencia que te permite pasear sola por la ciudad o por los pueblos.

¿Cómo es la realidad de una mujer con discapacidad en el medio rural?

Desde mi punto de vista una mujer con discapacidad en el mundo rural está al amparo de lo que su familia,  sobre todo hombres, puedan promocionarles: protección, libertad e incluso economía. Todo depende de la familia hombre, bien hermano, padre o marido porque una mujer con discapacidad lo primero que tiene que ser es educada, y lo segundo saber  que tiene unos derechos y entonces cuando no lo sabe pues no lo puede defender.

“En Facebook no se ve la ceguera”

Ha forjado una personalidad dura.

Sí, soy muy inconformista con todo. Conmigo misma, con lo que me rodea, con la sociedad. Siempre busco perfeccionar y nunca estoy conforme porque creo que puedo conseguir las cosas haciéndolo mejor. Y cuando alcanzo un sueño persigo otro. No me puedo quedar quieta.

Y en ese contexto tan poco urbano, ¿cómo surge la pasión por las nuevas tecnologías?

Por la necesidad de ser igual que todo el mundo.  Yo quiero perderme entre todo el mundo,  no quiero ser diferente. Quiero ser como el montón, un número más en la sociedad. Entonces las tecnologías me permiten ser yo. Cuando tú estás detrás de un Facebook, Twitter o un Whatsapp. El que recibe un mensaje tuyo no sabes si tú eres ciega o no lo eres y no ve en ti esa ceguera. Bueno yo no tengo nada que ocultar, pero en principio no ven como primera característica tuya ser ciega, sino como lo que eres como persona.

Usted nació con la ONCE porque se afilió ya a los tres años. Ha crecido usted con la ONCE toda su vida.

Sí. Desde pequeña la ONCE ha venido a casa para saber qué tal estaba y qué necesitaba. Siempre venían  a tenderme la mano y ya con eso me estaban indicando que esa gente ciega también tenía un futuro y salidas laborales.

Perder la visión completamente a los 27 ¿resultó traumático en algún sentido?

Si resultó dramático porque de alguna manera perdí descompensada mente la visión de un ojo primero, con el que más veía, y luego la del otro. Cuando pierdes la luz de un ojo por completo y solo ves con el otro estás descompensada. Era horroroso porque me  iba dando golpes por todas partes. Y no por mí, porque yo tenía claro y era consciente de que tarde o temprano iba a perder la visión, pero me resultaba muy doloroso por mis padres. Al ver que me chocaba empezaron a ser conscientes de esa realidad y fue duro.

Usted vendió en Málaga desde 1995 a 2011. ¿Cuál fue la principal lección que aprendió en esa etapa como vendedora de la ONCE?

Lo más gratificante la gente siempre, los clientes que al final eran amigos y te contaban sus vidas, sus dramas e historias. Aún conservo a muchos amigos de mi época de vendedora. Yo digo que el vendedor de ONCE al final termina siendo un poco de psicólogo de sus clientes. El aprendizaje mayor que te llevas es la calle que de alguna manera tiene muchas cosas buenas pero también tienes cosas malas y te tienes que saber proteger. O te espabilas o te come la jungla.

“Hay que empoderar a la mujer”

Usted tiene una dilatada trayectoria en el campo de la igualdad de género y la defensa de la mujer. ¿Estamos muy lejos de la igualdad real entre hombres y mujeres?

Sí y lo peor no es que estemos lejos sino dependiendo de la época en que se vive se avanza y lo avanzado no se consolida nunca. Cuando vienen épocas de crisis lo primero que salen por la ventana son los derechos de la mujer, se prioriza otros temas y lo consolidado se pierde. Es como cuando andas sobre la nieve que haces muchos esfuerzos pero al final avanzas poco.

Erradicación de la violencia. 40 muertos en lo que va de año, ¿qué más puede hacer la sociedad?

Yo creo que mucho. Lo primero educación desde el colegio. Hay encuestas que dicen que la juventud es todavía más machista que la gente con edadades entre 40 y 50 años. En el colegio se tiene que enseñar estas cosas y en casa igual, se tiene que seguir fomentando que todos somos iguales, que las mujeres no somos menos ni los hombres más sino que somos todos somos personas.

Seguimos siendo una sociedad machista y discriminatoria.

Sí. Incluso muchas mujeres son machistas y discriminatorias, muchas. Desgraciadamente todavía hay madres que dan roles femeninos a las niñas y masculinos a los niños. Dicho así parece muy obvio pero aún hay madres que hacen que sus hijas hagan su cama y la de su hermano porque simplemente son niñas.

Qué se propone hacer en el ámbito de la discapacidad para dar más visibilidad a la mujer.

En principio hay que empoderar a la mujer. La mujer es la primera que tiene que creerse que es capaz de hacer mucho más que llevar una casa y cuidar de sus hijos. Tenemos una media de estudio mayor que la de los hombres y, sin embargo,  cuando llega el momento de trabajar fuera seguimos renunciando en favor de nuestros hijos. Cosa que es muy lícito pero hay que hacer ver que los maridos también tienen que colaborar para que nosotras podamos también empoderarnos y tirar hacia delante.

 Isabel Viruet, presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla

Isabel Viruet en once respuestas

¿Contra qué se rebela Isabel Viruet?

Todo para ciegos. Relojes específicos para ciegos, libros… Yo quiero igualdad universal. Me rebelo contra todo lo que entorpezca la igualdad universal.

¿Y qué le emociona más?

Mis tres sobrinos. Disfruto mucho de ellos y los echo mucho de menos. Dos de ellos que viven lejos me emociono un montón cuando me llaman.

Un libro que le haya marcado.

El Principito. Fue el primer libro que yo leí aprendiendo a leer braille y no lo entendí. Y con el paso del tiempo lo leí y fui capaz de llorar con ese libro.

Una época que le hubiese gustado vivir

La época de los antiguos faraones, aquellos que hacían pirámides.

Una canción

Una de Rosana  de sus primeros discos, ‘Si tú no estás’https://www.youtube.com/watch?v=XlFOpw8tG7Y

Una película

No soy muy de cine, prefiero los libros. No por nada en especial sino porque me parece muy rápido todo. A mí me apetece más tranquilidad.

Un destino por descubrir

Egipto.

Dígame lo primero que le venga a la cabeza de Málaga

Mar.  Y no sé por qué porque no voy a la playa pero es lo primero que me viene a la cabeza. A pesar de que no voy a la playa cuando me he ido a Madrid o estoy en Sevilla por un tiempo necesito oler y tener cerca el mar.

¿Alguna manía confesable?

El orden, soy muy maniática con el orden. Y luego soy desordenada.

¿A quién invitaría un fin de semana a Carratraca?

A cualquiera que se quiera venir allí. Creo que es un pueblo que se puede disfrutar e invito a todo el mundo, aunque luego no viene nadie (risas).

¿Ha soñado alguna vez qué haría con un Cuponazo?

Sí. Y tengo claro que ayudaría a mi familia porque económicamente no es que estén mal pero podrían estar mejor. Evidentemente mi padre tiene un sueño, comprar una hacienda de toros y estoy segura que lo haría.