EN PRIMERA PERSONA: Eva Pérez, directora del CRE de Sevilla

Eva Pérez, muy sonriente, en un aula del centro

La directora del CRE de Sevilla, Eva Pérez, en un aula del centro

Luis Gresa | Eva Pérez (Madrid, 1971) nunca deja de sonreír. Firme en sus ideas y criterios, suave y elegante siempre en las formas, dedica a la ONCE prácticamente todas las horas de su tiempo. Solo la montaña, la lectura o el cine le desconectan del móvil y de su responsabilidad al frente del Centro de Recursos Educativos de la ONCE de Sevilla, una de las principales banderas de la ONCE, sino la que más, desde donde se da a atención a exactamente 1.712 alumnos ciegos y con discapacidad visual grave de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla. “La educación integrada es el mayor logro social de la ONCE, sostiene.

“La familia es la base de la educación”

¿Cuál es el primer recuerdo que le viene a la mente de su vuelta al cole?

El otoño, el reencuentro con los amigos tras el verano y esa mezcla de ilusión y nervios de los primeros días.

¿Hubo alguna asignatura se le atragantó más que otras?

A lo mejor las matemáticas, las tenía un poco atravesadas, aunque me gustaban.

¿Y cuál le motivaba más?

Me gustaba mucho Lengua, Historia, Latín. Y del resto casi todas. Me gustaban más las de Letras que las de Ciencias.

¿Algún cuento que le marcara?

Uno solo no. Me gustan los cuentos, pero me gustan casi más ahora que de pequeña. He leído muchos, los tradicionales todos.

Es muy importante leer en la infancia.

Sí claro, de ahí sacas el gusto por la lectura y la curiosidad.

¿Cómo se incentiva esa cultura?

Es difícil. La animación a la lectura es un objetivo que nos proponemos todos los cursos, y para lograrlo es importante abordarlo desde el ámbito escolar, famliar y del las administracions. Si es algo cotidiano en clase o en tu casa también ayuda. Yo siempre he tenido libros y cuentos de pequeña, eso hace mucho,  creo que un buen regalo para un niño es un libro.

“La discapacidad visual nunca me ha frenado”

¿Qué etapa de su trayectoria académica recuerda con mayor entusiasmo?

Los últimos cursos de EGB y el Bachillerato, en un colegio público y en un instituto público de Torrejón, en Madrid. Lo recuerdas con cariño. Son recuerdos de la infancia y la adolescencia donde mejor lo pasas con amigos.

La deficiencia visual ¿en qué momento aparece en su vida, y en qué medida le condicionó?

Aparece cuando estoy en 7º de EGB. En general me ha condicionado, pero no lo he vivido mal. Lo asumí y ya está. Sabes que hay cosas que no puedes hacer o que tienes que hacer de manera diferente, pero nunca me ha frenado. Apareció no de un día para otro, con 12 años, empiezo a ver mal y me doy cuenta precisamente en clase porque ya no veo la pizarra y no estaba sentada la primera fila. Entonces tenía que preguntar a la compañera, copiar del cuaderno de al lado. Y ahí empecé a ir al oftalmólogo.

Ahí aparece en su vida la ONCE.

La ONCE en mi vida apareció más tarde porque en aquel entonces principios de los 80, no se conocía tanto la institución y su labor de atención educativa. Yo me afilié con 18.

Es usted diplomada en Relaciones Laborales por la Escuela de Graduados Sociales de Madrid. ¿Era lo que quiso estudiar?

Bueno, no lo tenía claro. Pero vi una carrera más práctica, como algo más dinámico, aunque también me gustaba Derecho y Relaciones Públicas. Antes no había tanta orientación escolar, y muchas veces, salvo que tengas una idea muy concreta de lo que quieres estudiar, no sabes muy bien dónde te has metido.

Su trayectoria en la ONCE arranca en 1996 como animadora sociocultural en Córdoba. Entra usted por la puerta de los Servicios Sociales.

Si. Trabajé un tiempo en ILUNION, en lo que antes se llamaba PILSA, hice unas prácticas de Máster y empecé como administrativo. Luego hice un curso de animación y de ahí surgió la posibilidad de trabajar en Córdoba. Estuve dos años y luego como jefa de Servicios Sociales, donde tuve más relación con los equipos  educativos del CRE.

En 2000 es usted directora de Integrada, ha sido directora del centro de 2002 a 2007. Son ya 15 años al frente del CRE de una u otra forma, ¿cómo ha ido evolucionando el centro? ¿En qué momento estamos?

Nos hemos ido adaptando a los tiempos. Es verdad que en el trabajo con la zona de influencia ha habido una evolución muy positiva y se ha hecho un trabajo importante de coordinación, unificación de criterios, acercamiento al alumnado y sus familias. Ahora no tenemos Centro Específico y ésa ha sido también una evolución natural. Ahí ha contribuido la inclusión de nuestros alumnos en sus centros educativos.

La educación inclusiva ¿es el mayor logro social de la ONCE?
Yo creo que sí, y favorecer la autonomía de las personas ciegas y deficientes visuales. No solo en la educación, aunque ese es el pilar fundamental. Estamos construyendo personas y esa es una responsabilidad que pesa. La verdad es que sí.

¿Cuál es, a su juicio, la principal barrera que todavía se encuentra un alumno de integrada en este curso 15/16?

Ahí se ha avanzado mucho. Barreras insalvables, hoy por hoy, hay pocas. Aunque hay que seguir concienciando en los centros, a los propios tutores, maestros, y familias que un alumno con discapacidad visual pueda hacer lo mismo que sus compapañeros de clase, con alguna adaptación. Pero sí es verdad que tenemos un reto por delante que es el de las nuevas tecnologías, que de momento no está demasiado implantado en las aulas, por eso no nos genera un problema como tal, pero tenemos que adelantarnos para que de futuro no llegue a serlo, los libros digitales, las plataformas educativas donde la accesibilidad es complicada, porque no dejan de ser herramientas muy visuales. Y a veces nuestros materiales de adaptación no son del todo compatibles.

Ese es el riesgo de una nueva brecha social.

No tiene por qué serlo. Es algo que tenemos que trabajar con las administraciones y con la sociedad en general. La accesibilidad para todos es algo que está y todo el mundo debería aplicarr.

¿Y cómo valora en este sentido la actitud de colaboración de la Junta de Andalucía?

Es buena. De hecho la relación con la Junta es positiva, es una relación ya de muchos años, más de 20 años, y fruto de esa relación es el nivel de integración que tenemos ahora mismo, con un 99% de la población en integrada, gracias a esa colaboración.

El abandono de las aulas sigue siendo menor en el ámbito de alumnos con dificultades especiales al resto de alumnos, ¿a qué cree que se debe esa esperanzadora situación?

Suele ser menor sí. También es verdad que los alumnos tienen un mayor apoyo por parte de la administración y nuestra, intentando que esto no ocurra. Siempre se lo decimos a las familias y a los alumnos, muchas de las salidas laborales que tendrán nuestros chavales están enfocadas hacia el Bahillerato y las carresras universitarias, a diferencia de otros alumnos sin discapacidad visual que a lo mejor pueden optar a otras salidas en el ámbito de la formación profesional. Por eso tenemos que tener la mejor formación que podamos.

“Fuera se sorprenden de nuestro modelo educativo”

¿Somos un referente mundial también en el ámbito educativo?

Yo creo que sí, igual que lo somos en el resto, de la misma manera. De hecho, al centro acuden muchas veces responsables de centros educativos de muchos países que vienen a España a conocer lo que hacemos. Fuera se sorprenden de nuestro modelo educativo.

1.712 alumnos este curso, como directora del centro, ¿qué es lo más complejo de su gestión?

El mayor quebradero de cabeza es intentar que todos los alumnos tengan los recursos que realmente necesitan y que podamos llegar a todos en su justa medida. En eso consiste nuestro trabajo día a día.

¿Y la mayor satisfacción?

Que nuestros alumnos estén integrados no solo en el aula sino fuera ella. No se trata de que nuestros niños solo sean buenos estudiantes y aprueben, sino que salgan, se relacionen, que jueguen en el parque, hagan deporte, que conozcan las nuevas tecnologías igual que el resto, que se comuniquen con Whatsapp, que les guste ir al cine, en fin que sean personas integradas en la sociedad no solo en su cole.

Y los padres, qué papel ejercen en el proceso educativo de sus hijos.  ¿Se implican lo suficiente o deberían reforzar esa asignatura?

Yo creo que es una asignatura en la que siempre se puede mejorar. Trabajamos mucho con las familias y es necesario porque es la base en la educación de cualquier ser humano, tengas o no discapacidad visual… Cuanto mayor sea la implicación de la familia mayor y mejor será el resultado de nuestra intervención.

Dígame, la figura del maestro, del profesor, está suficientemente reconocida en la sociedad.

Pues… creo que está reconocida, pero sí que es verdad que falta un mayor acercamiento entre el maestro y la familia., sería interesante compartir más y coordinar más el trabajo de clase y el de casa para ir en una misma dirección y lograr  mejores resultados.

Estamos en vísperas de otras Elecciones Generales y la Educación sigue siendo objeto de confrontación. Nunca es objeto de un verdadero Pacto de Estado. ¿Qué le parece que los partidos políticos sean incapaces de consensuar un modelo que sirva para más allá de cuatro años?

Me parece mal. Creo que es necesario ese pacto para crear un modelo educativo consensuado y estable, siendo la Educación el pilar de cualquier sociedad.

Y qué plantearía si le invitaran a participar en esa hipotética negociación de ese supuesto Pacto de Estado.

Mejor que no.. –se ríe-. Hombre, por la parte que nos toca, la inclusión educativa de los alumnos. Cualquier proyecto que se ponga en funcionamiento en el sistema educativo no puede pasar por excluir a ningún alumno tenga las características que tenga.

Dígame, ¿qué le aporta la montaña y el senderismo?

Mucho, es lo que me relaja. En el mundo en el que vivimos, tener tiempo para uno, poder hacer una escapada tranquila sin ruidos, sin reloj, sin móvil, me encanta. Me gusta mucho la montaña, la naturaleza y desconectar un poquito de la ciudad, aunque tampoco podría vivir en un pueblo aislado sin conexión con la ciudad, pero de vez en cuando se necesita desconectar y cargar las pilas y eso la naturaleza te lo da.

La directora del CRE en el aula de Informática

La directora del CRE, Eva Pérez, en el aula de Informática