Un ejemplo para toda la ONCE

  • El presidente de la ONCE y su Fundación, Miguel Carballeda, y cientos de personas despiden al presidente del Consejo Territorial, Ventura Pazos
Ventura Pazos, en su despacho como presidente del Consejo Territorial de ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla

Ventura Pazos, en su despacho como presidente del Consejo Territorial de ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla

Luis Gresa | Ventura Pazos ya es patrimonio de toda la ONCE. Después de 50 años como afiliado a la ONCE y toda una vida entregada en cuerpo y alma a luchar por la dignidad de las personas ciegas y su integración en la sociedad, el presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, antes subdelegado territorial, antes consejero general, antes impulsor de la educación integrada en España, antes vendedor de la ONCE, se ha marchado dejando un legado que será un ejemplo para generaciones y generaciones, según destacó el presidente de la ONCE y su Fundación, Miguel Carballeda, en el acto civil de despedida, celebrado el pasado 26 de julio, al día siguiente de su fallecimiento en Sevilla.

Ventura no estuvo solo en su adiós. Cientos y cientos de personas procedentes de toda Andalucía quisieron acompañarle en su viaje final hacia algún lugar mágico que bien podría ser la Macondo que describiera García Márquez en sus ‘Cien años de Soledad’. Con el presidente de la ONCE estuvo el director general de la Organización, Ángel Sánchez, el presidente del CERMI en España, Luis Cayo, todo el equipo directivo de la ONCE en Andalucía, encabezados por el delegado territorial, Cristóbal Martínez, y todo el Consejo Territorial, todos de luto riguroso, junto a otros altos cargos de la ONCE a nivel nacional y autonómico y personalidades del Gobierno andaluz, la Andalucía social, del Tercer Sector, del colectivo de la discapacidad.

Hasta 20 coronas de flores se pudieron contar de instituciones de dentro y fuera de la ONCE, su Fundación o el grupo de empresas ILUNION. La presidenta de la Junta de Andalucía, el presidente del Parlamento de Andalucía, el alcalde de Sevilla o el presidente de la Diputación de Sevilla, enviaron a la ONCE, entre otros muchos, su pesar por la pérdida de quien ha sido en los últimos años el presidente de su Consejo Territorial.

Ventura Pazos se ha ido a los 56 años plenamente consciente de su tiempo después de meses de una desgarradora lucha contra el cáncer. Y en su empeño por seguir aferrado a la vida, en su lucha por seguir trabajando cada día apurando las últimas fuerzas que el cáncer le restó, ha dado un ejemplo hasta el final como dijo el presidente de la ONCE y su Fundación visiblemente emocionado.

Miguel Carballeda tuvo palabras de cariño para su viuda, Loli Carmen, que ha sido hasta hace pocos meses la directora pedagógica del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Sevilla, sus hijas Clara y Patricia, su hermana Pili, y para quien ha compartido profesionalmente tantos años su vida, Mari Carmen Gómez. “No hemos venido a despedir a nadie, sino a tener una lección más sobre la que sacar conclusiones y hacernos mejores –afirmó-. Queremos poner en valor la trayectoria de uno más de los compañeros de la institución, con una historia personal que se parece mucho a la de cualquiera de nosotros, una ceguera de niño, el sufrimiento de los padres, la llegada de la ONCE… No se amedrantó y trató de sacar a la vida el mayor partido y compartirlo con los demás”, subrayó. “Sería bueno que mantengamos su espíritu vivo todos los días. Simplemente acordarse de él nos permitirá ser mejores”, dijo en medio de un silencio abrumador.

En el acto de despedida se habló del Ventura escritor, del apasionado lector que fue, del melómano, del niño que se quedó ciego a los cinco años de repente y supo plantarle cara a la vida y ser el primer alumno ciego de un Instituto, el Columela, en la Cádiz de los años 60. Del estudiante que se licenció en Filosofía y Letras.

Y Silvio Rodríguez cantó ‘Ojalá’. Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones. Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones…

Y se habló de Cádiz, de cómo su ciudad ha ido configurando a la persona, de su Cádiz del alma. La bandera amarilla de su equipo le acompañó sobre el féretro en todo momento. Y Carlos Cano cantó sus habaneras. Desde que estuve niña en la Habana no se me puede olvidar, tanto Cádiz ante mi ventana, tacita lejana, aquella mañana pude contemplar. Las olas de la caleta que es plata quieta, rompían contra la roca, de aquel paseo, que al bamboleo de aquellas bocas, allí le llaman el Malecón…

Y se habló, claro, de la ONCE, de su entrega infinita por hacer de la ONCE la Organización más humana y más próxima al afiliado, por defender la educación como principal herramienta de integración, por reivindicar el orgullo de ser vendedor de la ONCE, por hacer más visible a la discapacidad en la sociedad. Y José Antonio Labordeta cantó ‘Me estoy quedando sin ti’. Me estoy quedando sin ti, igual que la noche el cielo, cuando el alba lo destruye, viniendo con su lucero, para convertir los sueños, en días que se perdieron…

Tan consciente fue de su final, que Ventura Pazos quiso dejar grabado con su voz sus últimas reflexiones sobre la ONCE que encontró cuando se quedó ciego y la ONCE que quiere para las próximas generaciones. Una ONCE siempre más humana. Y el impacto de su voz, llegó al corazón de los cientos de personas que participaron en su despedida en medio de un respetuoso silencio. Después de 50 años como afiliado, Ventura confesó sentirse parte ya del alma de la ONCE.

Entonces habló su hija, Clara Pazos, en nombre de la familia. Firme pese a la emoción del momento Clara dijo que su padre era parco en palabras pero muy sobrado en gestos. “Con pocas palabras podías robarle a la persona con la que estaba hablando todo lo  que tenía en mente. Una persona de convicciones que sabía lo que quería”, señaló. Clara Pazos, que ha vivido al minuto los tres últimos años de su padre, de su líder, dijo, confesó que Ventura se ha ido feliz. Feliz pese a reconocerse maltratado por la vida, un hombre sin suerte en la salud, pero afortunado en su familia, su trabajo y sus amigos. En adelante, Clara sentirá su mano sobre su hombro hasta el final de sus días.

Y después, solemne, el instrumento que más se parece a la voz humana, el violonchelo, en las manos de Clara Gresa, que ya tocara para Ventura en la presentación de su último libro publicado, Canto Fenicio. Interpretó primero la Sonata 5 E Minor de Vivaldi para terminar con el Cisne de Saint-Saëns que dejó un poso de paz en el momento del adiós definitivo. Y mientras Ventura se iba del todo, el público salió del acto escuchando con la sonrisa cómplice el himno del Cádiz en versión chirigota. Como a él le hubiera gustado.

Fue una despedida plenamente civil, como quiso Ventura, sobria en su esencia pero cargada de emoción en cada palabra, en cada gesto, en cada acorde.

Ventura Pazos ha dejado de existir, pero su recuerdo permanecerá siempre en la memoria de la ONCE. Es patrimonio de toda la ONCE. Un ejemplo para toda la ONCE.

“Es el ejemplo que nos debe quedar a todos para el futuro para hacer mejor a este colectivo –concluyó el presidente Miguel Carballeda-. Tiene grandes hombres y grandes mujeres la institución y tiene muchos Venturas. Mantengámoslo permanentemente en nuestra memoria para ser mejores”.

Una rosa blanca preside el despacho del ya fallecido presidente del Consejo Territorial de la ONCE, Ventura Pazos

Una rosa blanca preside el despacho vacío del presidente del Consejo Territorial de la ONCE, Ventura Pazos