PRIMERA PERSONA: Jorge Cáceres, experto en programación web accesible

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Nacho Martín | La idea de la “casa del futuro” sonaba a ciencia ficción hasta no hace mucho. Hoy es ya una solución que facilita las condiciones de vida de las personas independientes o con alguna discapacidad dentro de su propio domicilio. Tales avances son consecuencia de mentes inquietas como la de Jorge Cáceres (Plasencia, 1991). Este programador informático extremeño de apenas 24 años afincado en Almería es deficiente visual, razón por la cual ha puesto en marcha una iniciativa empresarial que comparte con su socio madrileño, José Manuel Delicado, ciego total. Ambos hacen accesible el entorno doméstico en general y la tecnología diaria en particular a las personas con algún grado de discapacidad.

Su proyecto se llama Technow y su lema “tecnología sin barreras” es la lógica que impregna la razón de ser de este negocio. Él, como informático, y su compañero, como ingeniero de software, forman un tádem perfecto que comprende la importancia de democratizar el uso de las TIC entre el colectivo de discapacitados. Pero no se han quedado ahí. El desarrollo de la técnica es anecdótico si no se usa en beneficio de la población, de modo que buena parte de su esfuerzo está orientado hacia la vivienda inteligente. Gracias a la domótica, las personas que habitan en soledad y tienen problemas de movilidad, logran estar “conectados” con su entorno como un elemento más de una red de la que forman parte desde el equipamiento de audio y video hasta el riego o la iluminación.

Pregunta: ¿Cuál es el origen de Technow?

Respuesta: Cuando acabé mis estudios en informática, tenía la idea de la accesibilidad de la tecnología en mente y muchas ganas de emprender un proyecto en solitario. Conocí al que hoy es mi socio y juntos, él como ingeniero de software y yo como programador, lo pusimos en marcha. El objetivo siempre fue que la discapacidad no constituyera una barrera para que una persona puediera usar la tecnología más corriente, tanto si es sordo como si posee un mínimo resto visual. Nuestro empeño es proporcionar la venta, distribución, instalación, mantenimiento, capacitación y diseño de soluciones informáticas que faciliten la plena accesibilidad.

P: ¿Cómo lleva a cabo esa ambiciosa misión?

R: Actualmente lo hacemos a través de dos líneas de negocio. La primera la centramos fundamentalmente en pymes y negocios autónomos. Hacemos una auditoría de su web y vemos el modo en que se puede adaptar a su público para asegurar que todos pueden leer y percibir lo que contiene. Después de validar la web, también proveemos a la empresa con aparatos adaptados que se incorporan a los ordenadores para facilitar la contratación de trabajadores discapacitadas y fomentar que puedan beneficiarse de ayudas o subvenciones por esta razón. Esos mismos productos también los vendemos a través de nuestra web y con eso hacemos que cualquiera pueda tener un portátil o una tablet adaptados, porque te llegan directamente a casa. En segundo lugar, nuestra apuesta más fuerte es la domótica. Adaptamos casas, comercios e invernaderos principalmente. Primero hacemos un estudio de la vivienda o del lugar de trabajo, luego elaboramos un informe adaptado a su discapacidad y se lo presentamos al cliente.

P: ¿Cómo se dió cuenta de la importancia de la domótica adaptada a la discapacidad?

R: Digamos que nosotros fuimos los primeros clientes de nuestra empresa. Yo tengo una discapacidad visual grave como consecuencia de una retinosis pigmentaria y mi socio es ciego total. La gente piensa que adaptar una casa es algo caro, pero ocurre todo lo contrario. Es algo que se está estudiando mucho y que actualmente se encuentra muy avanzado. Nosotros reducimos costes porque no trabajamos en un lugar físico y porque usamos software libre sin pagar licencias. Así primero empezamos programando webs, redes sociales, ordenadores, tablets y móviles y luego nos interesamos por aplicar toda esa tecnología al entorno doméstico. Con esto también contribuimos a concienciar a la población de que la tecnología adaptada no es un capricho, es una necesidad.

«La tecnología adaptada no es un capricho, es una necesidad»

P: Está claro que la domótica es una solución para el futuro pero, ¿cuánto se tarda en adaptar una vivienda?

R: Como he dicho, la gente se piensa que adaptar una casa es muy caro, y sobre todo, muy costoso en cuanto a esfuerzo, pero todo lo contrario. En unas ocho horas está instalado y programado todo el sistema que permite al usuario interactuar con su casa. Nuestro servicio tiene un mantenimiento anual y una asistencia gratuita durante tres meses con la ventaja de que podemos hacer cualquier reparación por control remoto sin necesidad de desplazarnos. El problema es que los constructores y contratistas están poniendo en marcha promociones de viviendas automatizadas a precios exagerados cuando en realidad ‘domotizar’ una casa cuesta entre 1.500 y 3.000 euros además de toda la energía que se ahorra. El gasto se produce cada tres o cuatro años, que es la vida útil de las baterías y cuando hay que reemplazarlas.

P: Si, como parece, el futuro ya ha llegado, ¿qué va a dejar para más adelante?

R: Además de la domótica general, hemos abierto una línea más específica de investigación que consiste en implantar esa misma tecnología pero en los electrodomésticos. Por ejemplo, ¿cómo puede un ciego saber a qué temperatura está el horno? Nosotros, a través de leds y un sistema de control a través del smartphone queremos desarrollar una tecnología que te permita saber si está encendido, apagado, la temperatura y, por ejemplo, el modo en que se quiere usar. En principio estamos ensayando con placas de inducción y en el futuro aspiramos no solo a diseñar estos sistemas, sino a lanzar nuestra propia marca e incluso a fabricarla nosotros mismos. Queremos evitar que la gente se lucre a base de una tecnología relativamente barata.

P: ¿Con qué restricciones se ha encontrado a lo largo de la vida del negocio?

R: Nosotros hemos empleado tecnología de software libre. Hemos patentado un software y lo vamos a hacer con la línea de electrodomésticos cuando la tengamos más desarrollada. Haremos lo mismo con nuestra propia marca. Al principio, los problemas más comunes han sido económicos, como para cualquier emprendedor. Todo el dinero que pusimos al principio era todo nuestro. Nos hemos beneficiado de ayudas, premios y concursos. Luego no hemos encontrado competencia tampoco, porque nosotros estamos enfocados a pymes y particulares.

P: ¿Qué ha supuesto su vinculación con la ONCE?

R: Mi socio y yo somos afiliados y la ONCE nos ha servido principalmente para mantener contacto con otros afiliados, escucharles y comprobar sus necesidades. Gracias a ellos estamos trabajando en las áreas más problemáticas para los discapacitados visuales y sabemos de antemano que va a ser útil. Eso también nos ha permitido iniciar conversaciones con Fundosa para recibir financiación porque, de momento, es nuestro principal hándicap.

«La accesibilidad es un elemento básico para garantizar una sociedad inclusiva»

P: ¿Qué otras iniciativas valora para dar a conocer el negocio?

R: Ahora mismo, solo tenemos la página web, la tienda online y las redes sociales. No tenemos tiempo ni recursos para invertir en comunicación pero gracias a la ONCE hemos tenido visibilidad en medios como Canal Sur y La Voz de Almería. Además, gracias a encuentros como ‘Yuzz emprendedores’, financiado por el Banco Santander, la Universidad Rey Juan Carlos, Indra y el Ayuntamiento de Móstoles, podemos darnos a conocer y recibir formación en cuanto a lo que manejar un negocio se refiere.

P: ¿Y cómo conciencia del valor de su trabajo?

R: Nosotros también organizamos charlas sobre cómo tratar a una persona sin adaptaciones. Al profesorado y a la empresa también le damos un mínimo de formación. Contemplamos esos tres niveles: afiliados, docentes y empresas. Les advertimos de los usos y beneficios de los lectores de pantalla, magnificadores, paquetes de adaptación de Windows, del paquete ofimático, el manejo de redes sociales, etc. Concretamente, a los empresarios les intentamos hacer ver que una página que no sea accesible le está restando clientes a su negocio. A particulares también les explicamos la importancia de la domótica y la programación de electrodomésticos. Aún queda mucho por hacer en todos los niveles.

P: ¿Qué ha supuesto la aventura del emprendimiento para dos jóvenes de 24 años?

R: Al principio solo le veíamos dificultades. Luego con el paso del tiempo hemos visto que todo es posible. Como ya hemos dicho, el principal problema eran la financiación y el local. Entramos en la Cámara de Comercio de Almería y conseguimos ganar un concurso público para tener una sede social. Ya no teníamos que pagar el alquiler de un local que se iba, en principio, a los 700 u 800 euros al mes. Tampoco pagamos licencias de software porque son de libre acceso, lo cual reduce los costes fijos. Eso sí, en un futuro tendremos que invertir dinero para fundar la fábrica. Calculamos que una inversión de unos 40.000 o 50.000 euros, sin embargo, ganas no nos faltan.

P: ¿Se plantea compaginar el negocio con la formación?

R: Claro que sí. De hecho, uno de mis objetivos es hacer la carrera de Ingeniería Informática. Gracias a la ONCE, el descuento en las tasas universitarias y la adaptación de los materiales me permiten estudiar sin mucho esfuerzo económico. De momento tengo un ciclo formativo en programación.

P: ¿Y algún reto personal?

R: El trabajo siempre te hace aparcar un poco tus aficiones, pero sé que nunca voy a renunciar a la pesca. Me encanta. Y además, creo que soy bueno. Quedé, de hecho el número 14 de más de 200 inscritos en una prueba que tuvo lugar en el Cabo de Gata. Tengo el ‘quien no arriesga, no gana’ como lema de vida, y es el que me ha ayudado a tomar la mayoría de las decisiones laborales y personales. Eso unido a mi carácter impulsivo es una bomba de relojería, pero para eso está Jose. Él es más tranquilo que yo y creo que por eso se mantiene el negocio. Él equilibra la balanza.

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