PRIMERA PERSONA: Marta Ojeda, fotógrafa afiliada y profesora en formación

La fotógrafa afiliada a la ONCE, Marta Ojeda Fernández posa junto a su cámara en la foto de cabecera de la entrevistaNacho Martín | Marta Ojeda (Sevilla, 1988) es licenciada en Bellas Artes, estudia Máster en Profesorado y cuenta con otro título de Máster en Diseño y Comunicación. Su discapacidad visual la llevó a afiliarse a la ONCE a muy temprana edad y su modo particular de “ver la vida” ha sido línea argumental para multitud de trabajos académicos y profesionales relacionados con las áreas en las que más desarrolla su potencial artístico e innovador: la enseñanza y la fotografía.

Marta no ha dejado de prepararse ni un segundo. No conoce límites. Disfrutó de una beca Erasmus con la que amplió horizontes, renunció a los convencionalismos que relacionan arte y ceguera y comenzó a construir su trayectoria humana sacando partido a su discapacidad con tal mérito que el pasado 19 de marzo fue finalista del V Curso de Fotografía Contemporánea de Sevilla organizado por la Fundación Madariaga.

«Hay un buen mecanismo de apoyo de la ONCE al estudiante»

Pregunta: ¿Por qué decidiste dedicarte a la fotografía?

Respuesta: No es mi dedicación, es más mi afición artísca. Siempre que se habla de arte y discapacidad visual se piensa en escultura y, aunque me interesen todas las ramas artísticas, a mí el barro siempre se me dio mal. Se supone que me debería interesar porque es táctil y todo el mundo lo cree así, pero lo que en realidad me conmueve es la fotografía. De hecho ahora estoy haciendo mi trabajo de investigación sobre fotógrafos que son ciegos o que poseen discapacidad visual en algún grado. Gracias a eso, me he dado cuenta de que muchos empezaron a fotografiar después de perder la visión.

P: ¿Cómo puede una persona con discapacidad visual tratar una fotografía para que quede estética a ojos de alguien sin problemas de visión?

R: Los trabajos que realizan los autores que estudio son fisiogramas, el arte de pintar con la luz. No hay figuras definidas del todo. Sin embargo sí hay otros casos como el de una fotógrafa de viajes estadounidense ciega que hace fotografías enfocadas. El fotógrafo ciego que te he comentado hace su trabajo con una cámara TLR con dos objetivos.

P: ¿Cuándo empieza a surgir tu interés por este arte?

R: Uno de mis primeros recuerdos es ir detrás de mi padre por el parque de María Luisa y la Plaza de España mientras él hacía fotos y yo le imitaba llevando su cámara antigua. Siempre gasté papeles y papeles en dibujar cuando era más pequeña, porque veía a mi padre hacerme fotos y hasta que mi hermana no fue más mayor no pude coger la cámara de la que te hablo.

P: ¿Qué ámbito de la fotografía dominas?

R: Mi plan para el año que viene es entrar en la Escuela de Arte justamente para empezar a especializarme. Hasta ahora solo había tocado el tema en la facultad y en algunos cursos que he hecho por mi cuenta. Lo que sí debo destacar es que la gran mayoría de los proyectos artísticos durante la carrera los he hecho de foto con técnicas como la litografía y la estenopeica. Mis dos últimos proyectos, que son los que he expuesto, emplean estas técnicas antiguas, pero me valieron para ser seleccionada por la Galería Roja para el II Certamen de Arte Joven. Presenté retratos de personas con discapacidad visual modificados según su problema de visión, es decir, la que tenía desprendimiento de retina, lo mostré con manchas negras, la que tenía miopía estaba desenfocado, etc. La particularidad es que todas estas fotos estaban estampadas mediante la técnica de la litografía.

P: ¿Se podrán ver algunas de estas obras en tu exposición del día 19?

R: En la exposición seremos unos diez alumnos del Curso de Especialización en Fotografía Contemporánea, que imparte Eduardo D’Acosta y que también comisiona la exposición. Se expone el proyecto final y al mejor se le concederá una beca y yo expongo el que hice con estenopeica. Así que sí, se podrá ver parte de mi trabajo.

P: ¿Y en qué consiste el proyecto?

R: Son nueve fotografías de autorretrato y cada uno representa un momento de mi vida hasta los 14 años.

P: Te detuviste en los 14 años porque tu vida dio un cambio.

R: Sí. Utilicé una estenopeica porque es una cámara sin lente. Y lo de pararme en los 14 años es porque yo sufría cataratas congénitas y no fue hasta esa edad cuando me operaron para ponerme la lente intraoucular, con lo cual tenía un ojo sin cristalino, o lo que es lo mismo, un ojo sin lente: metáfora ojo-cámara.

P: Entonces de algún modo estás resaltando el problema de la discapacidad.

R: No, es simplemente un proyecto individual que se expone para optar a la beca. Todos los compañeros presentan temas por lo general muy buenos y muy distintos así que no está específicamente centrado en la discapacidad.

P: ¿Cuál es tu referente dentro de la fotografía?

R: Descubrí una fotógrafa el año pasado con cuya obra vi que tenía ciertas similitudes sin saberlo. Se llama Francesca Woodman, una fotógrafa norteamericana que tuvo un final muy trágico porque acabó suicidándose a los 22 años. Su obra no es muy conocida a pie de calle pero después de conocerla y estudiarla me he dado cuenta de que tiene muchos seguidores por ser peculiar e inspiradora Empezó a hacer fotos a los 13 o 14 años porque su familia estaba dedicada enteramente a la producción artística.

«La discapacidad limita los logros académicos en España»

P: ¿Qué ha supuesto la presencia de la ONCE en tu vida académica y profesional?

R: Desde el área de eduacación siempre he tenido bastante apoyo. También cuenta que no he solicitado grandes ayudas porque he sabido apañármelas sola, sin embargo para asuntos como el ingreso a la Escuela de Arte, sí necesité asesoramiento legal y fueron ellos los que estuvieron informándome de las condiciones de acceso para discapacitados. Además, cuando he necesitado adaptaciones, o más tiempo para hacer los exámenes o exenciones en el pago de la matrícula de algunos cursos, sí han estado ahí. En definitiva, creo que hay un buen mecanismo de apoyo de la ONCE al estudiante.

P: Esa buena relación, ¿también se percibe en la Universidad?

R: Dentro de la Universidad hay una normativa propia de la que me informé y que la ONCE me ayudó a conocer, sin embargo, tuve muchos menos problemas cuando me fui a Palermo de Erasmus que el tiempo que estudié en Sevilla. Tuve profesores aquí, en Sevilla, que directamente me dijeron que no podía hacer su asignatura y que no me iban a aprobar porque no veía bien e iba a tardar más que el resto en acabar los proyectos. Que incluso podría tardar hasta dos años más en terminar la licenciatura por eso. Fue un poco frustrante, pero cuando pasé de curso lo fui solucionando sin problema. Conseguí terminar la licenciatura en cinco años.

P: Entonces el entorno laboral está mucho más y mejor adaptado a tus necesidades.

R: Sin duda. Tiene que ver también que me dedico a lo mismo que he estudiado entonces conozco bien donde moverme. Por ejemplo, conseguí entrar en LAB Sevilla, un coworking, para hacer las prácticas de la carrera gracias a la ONCE y ahora vuelvo a colaborar gracias a una beca de Fundación ONCE durante otros 6 meses.

P: Estudias un master de profesorado, trabajas, expones, haces fotografías, te presentas a cursos… ¿Cómo consigues abarcarlo todo?

R: Estoy hasta arriba (risas) Además, aspiro a doctorarme en Bellas Artes porque uno de mis mayores deseos es acabar dando clases en la facultad, sin embargo, es muy complicado hacerse un hueco entre los profesores. Durante mis años de carrera estuve metida de lleno en la Universidad. Fui miembro de la Delegación de Alumnos de mi facultad, de la Junta del Centro, de las comisiones de creación y adaptación al grado… pero a la hora de solicitar plaza para doctorarme es cuando me he encontrado más complicaciones. Lo mismo ocurre a la hora de buscar prácticas durante el máster: muy pocas plazas.

P: ¿Se han visto condiconados tus logros académicos de algún modo por tu discapacidad?

R: En España sí. De Italia me traje tres matrículas de honor por ejemplo. Algo que en Sevilla no pasa porque la enseñanza es mucho más académica. Allí los trabajos eran más libres. En la rama general de la carrera tengo menos nota que en la especialidad precisamente porque no saben enseñarte o creen que no lo puedes hacer. Aunque eso no es lo común, afortunadamente. También me he encontrado con profesores y profesoras encantadores que me han ayudado muchísimo.

P: ¿Qué recibimiento está teniendo tu fotografía?

R: Está gustando mucho. Me encantaría acabar exponiendo en algún certamen nacional tipo Jäälphoto, la feria de fotografía alternativa, o también PhotoEspaña, a nivel más profesional.

P: ¿Y has recibido algún premio?

R: Teóricamente no. Pero en el Festival de Arte Emergente de la Galería Roja, se presentaron 300 personas y nos seleccionaron a 30, osea que eso para mi ya es un logro. Aunque tengo que admitir que me presento a pocos concursos. Durante los años de carrera pasas por alto todas esas oportunidades porque eres muy joven y no te preocupas. Ahora que lo veo todo con otra perspectiva, sí estoy más al corriente de los eventos que se programan gracias también a los contactos de la facultad, de los cursos y de la escuela de arte. Ahora todo lo que haga será con vistas a realizar un portfolio que pueda presentar en distintos concursos.

P: Si fueras comisaria de una exposición, ¿qué tipo de obras recogerías?

R: Yo soy muy fan de las técnicas antiguas, pero me gusta especialmente el autorretrato en foto porque es lo que más he trabajado. También fotografía creativa, fotografía construida, fotografía hecha para transmitir conceptos.

P: ¿Y si tuvieras que elegir entre la docencia y la fotografía?

R: Daría clases de fotografía.

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