El Centro de Recursos Educativos pone en marcha el taller Master-Chef para niños

  • Medio centenar de niños, de entre 6 y 9 años, aprenden a manejarse en la cocina gracias a las técnicas aprendidas durante las jornadas culinarias
Un grupo de niños se distribuye alrededor de una mesa mientras preparan una receta

Un total de 45 niños participaron en las jornadas culinarias mini Master-Chef organizadas por el CRE

El colectivo de apoyo educativo de la ONCE ha celebrado las jornadas lúdicas dirigidas a los alumnos  del ámbito de influencia de su Centro de Recursos Educativo bajo el lema “Mini Máster-Chef”, donde han tenido la posibilidad de participar un total de 45 alumnos de  primaria de edades comprendidas entre 6 y 9 años,  junto a 13 maestros.

La sesión culinaria se ha extendido durante dos días, 13 y 14 de febrero, coincidiendo con el día de San Valentín, el cual se ha podido ver reflejado en alguna de las elaboraciones programadas por los monitores.

Delantales y gorros realizados por los propios alumnos al comienzo de las jornadas culinarias colgados de las puertas de unos armarios

Delantales y gorros realizados por los propios alumnos al comienzo de las jornadas culinarias

Al calor los grandes programas de cocina emitidos por televisión, que tanta penetración han tenido entre el público infantil, los encargados han aprovechado tal acogida como eje de estas jornadas lúdicas para cubrir todas las plazas vacantes y garantizar un éxito absoluto de convocatoria que, casi con total seguridad, sentará precedente en el calendario de la Organización.

El desarrollo de la jornada comenzó, antes de la primera toma de contacto con los fogones, con un taller de manualidades que tuvo lugar el viernes por la tarde y en el que los pequeños cocineros prepararon el atuendo necesario para sus labores culinarias: delantales y gorros personalizados y llenos de color que les acompañarían durante los días que duró el evento. Los monitores se detuvieron en la importancia de la higiene a la hora de manipular alimentos y utensilios y recordaron en numerosas ocasiones que es necesario lavarse las manos antes de meterse en la cocina. Después de la ducha y la cena, se puso fin a la jornada del viernes y los niños compartieron más momentos de ocio, esta vez en forma de juegos de palabras y adivinación con preguntas relacionadas con la alimentación.

Uno de los chicos prepara la masa para las tortitas

Uno de los chicos prepara la masa para las tortitas

El sábado vino cargado de inolvidables experiencias. La mañana comenzó con una visita a una Granja-Escuela donde los niños tuvieron un primer contacto con la naturaleza, dieron de comer a los animales, sembraron y recogieron productos en el huerto y, para comprobar la transformación de alimentos, elaboraron unas ricas tortitas que se comieron al instante.

Por la tarde se tuvieron lugar los talleres de cocina donde los alumnos disfrutaron elaborando un recetario variado. Prepararon y hornearon palmeritas de San Valentín con hojaldre y algo de maña que degustaron todos en la merienda.

Una niña extiende sobre una mesa la masa de una pizza con sus manos

Los niños aprendieron a mezclar los ingredientes para preparar la masa de pizza

Después de la cata, todos los alumnos se pusieron manos a la obra para enfrentarse a la prueba definitiva del concurso Master-Chef. Tras medir, pesar y mezclar los ingredientes elaboraron un delicioso bizcocho que tuvieron que decorar con esmero para participar y ganarse el voto de los jueces. Como jurado se contó con la participación de dos miembros del Consejo Territorial de Andalucía y del jefe de mantenimiento del pequeño concurso, quienes, tras probar todos los postres, hicieron entrega de un diploma y un recuerdo del Concurso a todos los contendientes.

Los talleres continuaron, esta vez, con la reina de la comida italiana como protagonista. Con las manos llenas de harina, haciendo formas variadas, esparciendo tomate, queso y una variedad de ingredientes que los pequeños elegían según sus gustos, elaboraron finalmente una deliciosa pizza. Para complementar la copiosa cena,los chavales se divirtieron haciendo banderillas donde combinaban fresas con gajos de mandarinas, trozos de plátano y uvas haciendo series de colores y sabores.

Dos niños preparan brochetas de frutas

Las brochetas de frutas pusieron el toque de color y de vitaminas a las jornadas culinarias

Después de los talleres y las duchas pudieron degustar, como aperitivo, las pizzas, y las brochetas de frutas como postre. Las jornadas finalizaron con la degustación de todos los bizcochos y un concurso de San Valentín que los niños disfrutaron junto a sus padres y monitores antes de la despedida.

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