PRIMERA PERSONA: Cristóbal Martínez, delegado territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla

Cristóbal Martínez abre la puerta de cristal de la sala de juntas de la Delegación Territorial de la ONCE en Andalucía

“Quiero una ONCE fuerte”

Luis Gresa | Cristóbal Martínez (Úbeda, Jaén, 1968) vive días de mucha carga emocional. Emoción por dejar la dirección de la ONCE en Málaga, después de más de diez años al frente, y más emoción aún por situarse al frente de la Delegación Territorial de la Organizaciónen Andalucía, Ceuta y Melilla, un reto que asume con mucha ilusión y una gran responsabilidad. Se estrenó como delegado con el abrazo de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en San Telmo, y con el compromiso de conseguir una ONCE más fuerte, más solida y más querida por los andaluces.

 Pregunta: Cerca de 26.000 trabajadores, más de 15.000 afiliados, ¿siente el vértigo de la responsabilidad?

Respuesta: Sí, sin duda, siento el peso de la responsabilidad pero a la vez una enorme ilusión por estar al lado de tantos afiliados y trabajadores.

P: ¿Con qué ánimo afronta esta nueva etapa en su vida?

R: Con todo el ánimo del mundo. Y consciente de que es una tarea importante y apasionante.

P: ¿Qué es lo que más le atrae de este nuevo tiempo? ¿Y lo que más le inquieta?

R: Lo que más me atrae es la posibilidad de sumar al proyecto más gente aún. Y lo que más me preocupa y mucho es la situación del juego en general.

P: Luego hablamos de la situación del juego, pero dígame antes, ¿cuál es el primer recuerdo que le viene a la mente de su infancia en Úbeda?

R: Pues mi calle y mi familia.

P: La suya, ¿fue una infancia feliz?

R: En general sí fue una infancia feliz, sí. Una infancia feliz en el entorno de un pueblo grande.

P: Se quedó ciego en plena adolescencia a los 17 años, ¿fue traumático en algún sentido?

R: Bueno, en el sentido de que yo sabía que de alguna manera eso sí que iba a ser traumático para mis padres. Lo fue en el sentido de saber que lo iba a ser para mi familia. Y eso me ayudó a que no lo fuera para mí. Yo no lo viví como un drama en ningún momento, ni muchísimo menos. No sentí que perdiera nada importante, al contrario, sabía que, a partir de ahí, tenía que adaptar mi vida a una nueva situación y tenía claro que tenía que tirar para adelante con estrategias nuevas que quizá dde otra forma no me hubiera planteado.

“La ONCE me ayudó a entender que la vida continúa”

P: ¿En qué momento entra la ONCE en su vida?

R: En el año 1984 en el que un oftalmólogo que veía desde pequeño me dijo que me fuera a la ONCE porque el problema era grave.

P: ¿Y cómo le ayudó la ONCE a superar esa situación?

R: Me ayudó dándole normalidad a un problema visual que hasta ese momento a mi me parecía que solo era mío. Y ahí te das cuenta de que hay mucha más gente, de que además -si no el problema visual que no tiene solución-, sí la forma de cómo abordarlo tiene solución. Y que hay que abordarlo. Hay gente en la misma ONCE que te ayuda a entender que la vida continúa y que no pasa nada entre comillas.

P: ¿Por qué se decidió por la Psicología?

R: Por entender que me podía aportar algo a nivel personal en cuanto a valores y afrontamiento de problemas en la vida y pensaba que me ayudaría a poder ayudar a los demás.

P: Ese sentimiento de alma solidaria ¿le ha acompañado a usted siempre?

R: Lo siento más bien desde que entré en la ONCE. Sentí que a mi me ayudaron y pensé que de alguna manera yo también podía ayudar a los demás. Me daba cuenta que hablando de mi problema a los demás yo les estaba ayudando. Fue algo que interioricé un poquito.

P: ¿Respondió a sus expectativas la carrera?

R: No exactamente. Todo es muy teórico y realmente tú no tienes ni el manejo de las personas ni de las situaciones que en la vida real te vas a encontrar. Estudias libros, estudias cosas que han hecho los demás, pero ni en una sola vez me puse en situación de poder ayudar a alguien. Eso lo tuve que aprender después con el trabajo.

P: ¿No le ha tentado la posibilidad de abrir su propio gabinete como psicólogo al margen de la vida de la ONCE?

R: No, porque pensé que ese conocimiento lo podía aplicar de alguna forma en mi trabajo en la ONCE. Eso me atraía mucho más que el tener un gabinete propio.

P: La vida como universitario en Granada debió ser intensa y enriquecedora.

R: Mucha energía. Los años de la insconsciencia, del disfrute de la ciudad, de la libertad, de la amistad, la pandilla, desde luego. Después ya me fuí implicando más en las actividades de la ONCE deportivas inicialmente, y asociativas, y ya uno se empieza a plantear que después de la carrera tiene que ir ya pensando en el futuro.

“Los vendedores de la ONCE hacen de psicólogos cada día”

P: Usted estrenó su vida laboral en la ONCE como vendedor a las puertas de la basílica de Fray Leopoldo, ¿cómo fue la experiencia de la venta?

R: Bueno realmente, cuando estaba en el Instituto en Baeza ya vendí dos veranos en el 88 y 89. Y luego ya vendí en el 94 estando estudiando cuarto de carrera en Granada.

P: Fueron en conjunto dos años como vendedor. ¿Qué fue lo más gratificante y lo más difícil?

R: Lo más gratificante sin duda cuando dí el premio, el 26 de agosto del 88 en Baeza. Fueron 50 millones de los de entonces y había entrado a trabajar en julio. Hice feliz a mucha gente y además me dió un reconocimiento ante los demás compañeros que fue como un antes y un después. Y lo más duro, sin duda, pasar muchas horas en la calle, la climatología y la sensación sicológica de que hay muchos momentos en los que no se vende o se vende poco y uno siempre se pregunta si es por culpa de uno mismo, o se debe a las circunstancias.

P: ¿Tienen mucho de psicólogos los vendedores de la ONCE?

R: Sí. Hacen de psicológos cada día. Con ellos mismos, con las familias y con los clientes con los que llegan a tener una relación de confianza con el vendedor que le hacen compartir los problemas y las situaciones de cada personas. Tienen que enfatizar con el cliente. Y más en tiempos de crisis.

P: Y como psicólogo, ¿qué análisis hace del estado de ánimo de la sociedad actual?

R: En la sociedad actual, la española al menos, conviven dos sentimientos que son la frustración y el desánimo por la crisis y la expectativas frustradas, que no se han cubierto. Y ese sentimiento es mucho más potente que el de la ilusion que le pueda hacer ver con más optimismo el futuro. Hoy en día pesa mucho más el pesimismo que la ilusión. Pero para eso estamos en la ONCE, para inculcar ilusión a la sociedad cada día.

Cristóbal Martínez tras la cristalera de la sala de juntas de la Delegación Territorial de la ONCE en Andalucía

Cristóbal Martínez tras la cristalera de la sala de juntas de la Delegación Territorial de la ONCE en Andalucía

“El futuro depende de nosotros mismos”

P: ¿Cómo invertimos esa situación? ¿Cómo la combatimos?

R: Cogiendo cada uno las riendas de nuestra vida y pensando que nuestro futuro dependen en gran medida de nosotros mismos, no depende ni de las circunstancias económicas, ni de las políticas del país, ni casi de la sociedad en general, sino de nosotros mismos. Cada uno es dueño de su futuro en gran medida. Y si cada uno hace lo que le toca hacer, afrontar nuestro propio toro por los cuernos, al final conseguiremos ser un país más fuerte, más optimista, progresaremos más, estaremos más ilusionados y tendremos más sentimiento de pertenencia, pero todo empieza por nosotros mismos. No podemos esperar a que alguien nos inculque esa ilusión o ese optimismo. El futuro depende de nosotros mismos.

P: ¿Y cómo valora la implicación de la red de ventas en lo que significa ser la primera organización social del mundo?

R: En un continuo, nosotros hemos avanzado mucho de otros tiempos a hoy, y la red de ventas se siente mucho más comprometida con la sociedad que nunca, es mucho más consciente de las dificultades y de las posibilidades de su trabajo, están más formados que nunca, y creo que se sienten más útiles que nunca a la propia institución. Eso es un reto que nunca acaba y que no tiene fin. Evidentemente que hay que seguir avanzando y progresando, ilusionando, y eso depende mucho de la información que le demos al vendedor y de las estrategias que les demos para abordar todos sus problemas diarios, entre los que está la formación, la información y la motivación que le damos al vendedor.

P: En un momento de desconfianza generalizada frente a la clase política, y con un calendario electoral tan pronunciado como el que tenemos este año con tres convocatorias seguidas, el colectivo de personas con discapacidad ¿tiene razones para seguir confiando en nuestros políticos?

R: Siempre. Pensemos que los grandes derechos humanos y colectivos siempre se han peleado a partir de una idea puesta en marcha primero por una persona y después de por un grupo, unas veces por las minorías, no por las mayorías, y eso va a seguir siendo así. Nosotros no solo dependemos de nosotros mismos. En gran medida he dicho antes que sí. Pero no cabe duda que también dependemos de lo que hagan los demás, lo que hagan los movimientos sociales, los propios grupos políticos. Y nuestra labor de concienciación de estos partidos políticos para que sean sensibles a las dificultades de los más desfavorecidos por la propia sociedad, se va a tener que mantener siempre. No es una cuestión de confianza o desconfianza. Es una cuestión de necesidad. Seguimos necesitando que haya personas que se encarguen del bienestar de los demás. Deben ser las más motivadas, las más vocacionales, las más comprometidas, las más honestas, pero las vamos a necesitar.

“Hemos demostrado ampliamente nuestro papel esencial en la sociedad”

P: Recordaba el otro día el presidente de la ONCE, Miguel Carballeda, en el acto de su toma de posesión que cuando él empezó a vender en Mallorca, la ONCE solo competía con la lotería de los sábados y la quiniela de los domingos para visualizar la complejidad, competitividad y dificultad del momento que vive la ONCE hoy como operador de juego. ¿Le preocupa el contexto en el que nos desenvolvemos?

R: Me preocupa mucho porque somos una organización que ha demostrado ámpliamente su papel esencial en la sociedad española y fuera también de España como motor de empleo e inclusión de las personas con discapacidad en su conjunto y para eso se requieren medios. Los medios en la ONCE los obtenemos de la solidaridad de los ciudadanos que con su compromiso nos ayudan a través de los productos de juego. Esos medios hoy en día escasean en gran medida porque hay una competencia grande en el sector del juego legal y también porque hay una competencia desleal del juego ilegal a quien por cierto no se pone apenas freno. Nuestra labor puede ser muy comprometida si no hay un apoyo importante del Estado en primer lugar y de todas las  administraciones. Tenemos una labor esencial encomendada por la propia sociedad y queremos que sea cada vez mayor, más comprometida, que crezca, pero para eso se necesitan recursos que están en riesgo aún siendo un juego público y protegido por la legislación.

P: El gravamen del 21% impuesto por el Gobierno al juego social no ayuda nada en este sentido.

R: Ha sido una traba más que nos hemos encontrado en el camino incomprensible no solo para la ONCE sino para los propios ciudadanos y que sin embargo vemos como perjudica a los ingresos generales del Estado y a los ingresos particulares de la ONCE, pero está previsto que se mantenga.

P: ¿Hacen lo suficiente las administraciones para atajar el juego ilegal?

R: No. Desde el momento en que no hay una erradicación contundente del juego ilegal y por tanto cese la explotación de personas, con discapacidad o no, que en situación absolutamente precaria en lo laboral también están haciendo un esfuerzo, ocupan nuestras calles, y se aprovechan de nuestra propia imagen, mientras eso no ocurra de una manera tajante no se estará haciendo lo suficiente.

P: ¿Le ha dado alguna recomendación su antecesor?

R: Me ha dado muchas. Ser yo mismo. Que no intente ser nadie, ni nada, que sea yo mismo, que solo con ser yo mismo puedo afrontar esta responsabilidad con éxito.

P: Y después de 12 años de Patricio Cárceles al frente de esta Delegación Territorial, ¿qué ONCE quiere para Andalucía?

R: Pues quiero una ONCE fuerte, más sólida aún, transparente, querida y que siga trabajando por las personas más desfavorecidas.

P: ¿Cree que Andalucía puede contribuir más para reforzar los ingresos de la ONCE y blindar su modelo económico y social?

R: Lo ha venido haciendo en los últimos doce años especialmente y no me cabe duda de que lo seguirá haciendo. No tengo ninguna duda de que con el apoyo de los andaluces, que además se ha demostrado, que tienen una capacidad solidaria enorme, lo vamos a seguir haciendo. Vamos a seguir siendo una parte fundamental de la ONCE en España porque tenemos una red de ventas magnífica y un magnífico capital humano.

Cristóbal Martínez asomado a la ventana de su despacho de la Delegación Territorial de Andalucía en la sevillana calle Resolana

Cristóbal Martínez asomado a la ventana de su despacho de la Delegación Territorial de Andalucía en la sevillana calle Resolana