PRIMERA PERSONA: La sevillana María Luz Molina, vendedora del año 2014

Mari Luz portada

Mari Luz Molina siente la vida misma desde su quiosco ubicado en en el barrio sevillano de Rochelambert

“Con un 1,50 euros te ahorras una hora de psicólogo”

Alejandro Rodríguez | Sevilla

Tras ser reconocida como vendedora del año de la Delegación Territorial, Mari Luz Molina mira atrás con humildad y ve que han transcurrido ocho años desde que empezara a transmitir felicidad en la plaza de El Salvador. Ahora lo hace desde su quiosco ubicado en la calle Puerto del Escudo 3. Asegura que la clave del éxito radica en “saber conversar, porque la gente necesita hoy más que nunca ser escuchada”. Mari Luz, de 57 años, ha dado el premio mayor en dos ocasiones, y se define como una persona alegre, sociable y familiar.

– ¿Recuerda cómo fue su primer día de venta en la ONCE?

– Muy difícil ya que era la primera vez que vendía de cara al público. Me costó un poco perder la vergüenza, pero fue un reto que superé con el tiempo. Ahora me encanta vender.

– ¿Qué significa la ONCE para usted?

– Me ha dado la vida: un trabajo con el que me siento realizada y mantengo a mi familia. La ONCE me brindó la oportunidad que necesitaba, con un sueldo digno, para sentirme realizada sin que mi discapacidad (secuela de poleo) se convirtiera en un obstáculo en mi desempeño profesional.

 – ¿Cree que el vendedor tiene también la responsabilidad de transmitir al cliente los valores que lleva cupón?

 – Algunos clientes me trasladan su enfado cuando no les toca. Procuro hacerles entender que si no les toca les tocará a otros, y que la ONCE, gracias al dinero que recauda, puede realizar muchas labores sociales que redundan en nuestro favor. Pienso que todos los vendedores deberían adoptar una actitud positiva porque lo contrario sería tirarse piedras a uno mismo.

 – Claro, los clientes suelen pensar sobre todo en el premio

 – La mayoría piensa en el premio, lo cual se por la necesidad que hay. Pese a que una minoría juega para colaborar, creo que la gente sabe más o menos que están ayudando. Siempre hay quienes no son conscientes de que lo supone comprar un producto de la ONCE.

– ¿Es difícil mantener la ilusión entre la gente?

– Depende del cliente: hay quien es fácil transmitirle ilusión, otros en cambio ven el futuro con mucha desilusión. Percibo un desencanto generalizado entre la gente. Pero los vendedores estamos aquí para contentarles.

“Es increíble cuánto puede ayudar a una persona el escuchar y darle un humilde consejo”

– Los vendedores mantienen un contacto estrecho con la calle. Ahora con la crisis ¿no cree que sean más confidentes de las preocupaciones y alegrías de los vecinos?

– Siempre digo que con 1,50 euros una persona se ahorra una hora de psicólogo. Los vecinos – y esto lo digo convencida – necesitan charlar, comunicarse y ser escuchadas. Muchas vienen a mí sólo para contarme sus problemas. Es increíble cuánto puede ayudar a una persona la acción de escuchar y darle un humilde consejo.

– Los vendedores son como un termómetro social ¿Cómo percibe los ánimos en la calle?

– Somos sensibles al clima de la calle. Aunque salga el sol, hay días que percibo a la gente nublada. Despacho en un barrio obrero, donde muchos abuelos están manteniendo a sus hijos y nietos, una situación complicada de la que es difícil abstraerse.

– Si tuviera que elegir, ¿qué le haría más ilusión, dar un premio o que le tocará a usted?

– He dado el premio mayor en dos ocasiones y puedo asegurar que me hace más feliz dar que recibir. A mí ya me tocó el Cuponazo cuando entré en la ONCE, aunque juego a veces porque tengo familiares que les vendría genial un pellizquito.

– ¿Cuál cree que es, a su juicio, la clave del éxito de las ventas?

– Hay que armarse de paciencia, ser cariñoso, buen conversador; tener buen humor y retentiva para acordarte del nombre de tus clientes. En esta profesión el trato social es fundamental. Hay que dejarse los problemas personales en casa. El negativismo es incompatible con la venta.

Mari-Luz-en-Santa-Lucía

Mari Luz recibió su reconocimiento en el acto central del día de Santa Lucía

– ¿Qué es lo mejor y lo más difícil de la venta?

– Lo mejor: la alegría de conocer que hay gente que viene a comprarme sólo por verme a mí. Y sin duda, dar un premio mayor es lo mejor que le puede pasar a un vendedor de la ONCE, porque es la materialización de la ilusión que vendes. Lo peor: afrontar las épocas malas de ventas; te come el alma.

– ¿Por qué cree que le han concedido este premio?

– La verdad es que lo desconozco. Mis ventas son buenas pero tampoco son de las mejores. Supongo que mi forma de ser atrae a mucho público.

– ¿Qué significa para usted ser la vendedora del año?

– Una sorpresa muy grande. No me lo esperaba. Me parece meritorio que tenga que vendar en un punto dijo. No reparto por ningún sitio.

– ¿Cómo es una jornada cualquiera en la vida de Mari Luz?

– Empiezo a trabajar a las 07:30 h. hasta las 14.00 h. Y por la tarde, de 17.00 a 20.00 h. Descanso los sábados. Suelo trabajar los días de fiesta y la mañana de los domingos mientras haya movimiento de público.

– ¿A qué dedica su tiempo libre?

– Me gusta leer, coser y hacer pasatiempos. Pero sobre todo, disfrutar de mis nietos y mi familia. Ah, también monto en bici.

 – ¿Qué le pide al año 2015?

– Para los demás: paz y trabajo, que hay muchísima desesperación a causa del desempleo. Para mí: que sea igual de bueno que el 2014, porque me ha ido muy bien laboralmente.

– ¿Un número de la suerte?

– El 77

– Un sueño por cumplir

– Hablar en inglés cuando me jubile. Y me gustaría conocer las montañas del país de Gales.