EN PRIMERA PERSONA: Francisco Redondo, afiliado jubilado de la ONCE

“El budismo te ayuda a anhelar lo justo y necesario para vivir”

Paco Redondo en la sede de la ONCE en Málaga

Paco Redondo en la sede de la ONCE en Málaga

A. Rodríguez | Sevilla

Hablar de Francisco Redondo es hablar de vitalidad y espíritu de superación. Nacido en Sama de Langreo (Oviedo, 1961), ha encontrado en el mundo de la meditación el camino hacia la normalización, una virtud que acompaña de una vida rica en aficiones al lado de sus seres queridos. Francisco empezó su trayectoria profesional en la ONCE como vendedor en Cartaya (Huelva), iniciando así una etapa en la provincia andaluza que le ha llevado a ocupar diferentes puestos como director en Cortegana, y responsable del departamento de Planificación Económica y Cupón. Redondo vivió su última experiencia laboral en el departamento de Servicios Sociales de Huelva antes de jubilarse. Ahora reside en Málaga desde hace un año.

– Francisco, lleva más de treinta años en Andalucía, después de haber vivido en León, Pontevedra y Madrid ¿Qué le queda de asturiano? ¿Hay más en común entre el norte y el sur de lo que pensamos?

– Enseguida me sale el bable cuando hablo con un asturiano en Andalucía; y en Asturias, me siento andaluz cuando charlo con un andaluz. Las bellezas de Andalucía y Asturias son tan opuestas y complementarias, por su gente, paisajes, costumbres… que se antoja necesario conocerlas para comprender la riqueza España.

– ¿Qué ha sido lo más gratificante en su trayectoria laboral dentro de la ONCE?

– Como agente vendedor, el contacto diario con tu clientela hace que llegues a formar parte casi de su círculo familiar. Conoce sus problemas y compartes ilusiones. Después de tantos años, cuando vuelvo a Cartaya, la gente aún me reconoce con cariño. En Planificación Económica, en ocasiones hubo que abrir expedientes cuando se incumplen las normas. Sin embargo, es maravilloso ver como una persona ciega rehace su vida después de asignarle el lugar más idóneo para vender. En Servicios sociales, eres testigo de todo el proceso de integración de los niños que se forjan un futuro, pasando de cursos hasta ingresar en la Universidad. Trabajar para los demás es siempre gratificante, y más cuando te rodeas de personas fantásticas entregadas al mundo de la ceguera.

– ¿En qué medida su ceguera le ha condicionado su vida?

– Por mucho que procure ser independiente, la realidad es que soy más dependiente. Pero no tanto. La clave está en reconocer que tienes una limitación y saber hasta dónde puedes llegar.

– ¿Por qué el yoga en este momento de su vida? ¿cómo llega a él, qué le aporta?  

– Llegué al yoga a través del shiatsu, medicina tradicional china en la que me inicié después de recibir un curso de quiromasaje en Huelva. Me interesé tanto por el shiatsu, que me fui una temporada a un monasterio Zen que hay en La Alpujarra de Granada para profundizar en su conocimiento. Allí practicaban Chi kung y empecé a introducirme en la meditación. Estoy yendo a clases de Chi kung en un centro de Málaga donde también enseñan Yoga. El yoga, de tradición hindú, es muy bueno para que desaparezcan las tensiones musculares, encontrando la postura correcta que favorece el equilibrio interior.

“Cada día que amanece es un regalo”

– ¿Y cómo se acerca usted a la filosofía del budismo tibetano? ¿Cómo aplica ese modelo de entender el mundo a su vida diaria?

– En el monasterio Zen, experimenté mi primer contacto con la meditación oriental y el budismo tibetano. El budismo es una filosofía de vida para los laicos; y una religión para los budas. El monje budista, con sus hábitos, adquiere un compromiso consigo mismo y con la sociedad. El budismo sirve para asimilar las consecuencias de tus acciones: tanto si obras mal, como en sentido positivo.

– Usted que es una persona aficionada a la meditación ¿piensa que, en general, llevamos una vida demasiado material y egoísta?

– La sociedad es material en general, pero todo depende del apego que tengas a las cosas. Hay personas que viven en un mundo más material, rodeado de envidia y egoísmo. El budismo te ayuda a anhelar lo justo y necesario para vivir, y no caer en el stress de la codicia. Por ejemplo, puedes tener un coche para moverte o para presumir.

– Y en este mundo de las comunicaciones y los avances tecnológicos ¿no cree que es cuando peor y menos nos comunicamos los seres humanos? ¿Por qué sucede esto?

– Hoy en día, manejamos múltiples herramientas, pero tienen que ser utilizadas correctamente para que nos faciliten la comunicación con otras personas. El ritmo de vida actual nos empuja a un individualismo que no nos permite ni conocer a los vecinos de nuestro bloque. Vivimos ensimismados en nuestras preocupaciones. Hay que celebrar con una sonrisa a las personas que nos encontramos, cada día que amanece es un regalo, con sus problemas e ilusiones, todo ello representan a la vida misma.

– ¿Cómo es un día cualquiera en la vida de Francisco Redondo?

– Me levanto temprano, desayuno con mi mujer, y leo un poco el periódico. Después, me tomo unos minutos para meditar con el fin de encontrar la paz conmigo mismo. Me encanta ir de compras, hacer la comida, y  colaboro en las tareas domésticas. Dedico la tarde a disfrutar de la compañía de mi mujer.

– También le gusta navegar

– Como buen asturiano, me gusta el mar y todo lo relativo a los deportes náuticos. Aprendí a navegar en Huelva. Dispongo de una vela pequeñita, sin motor, con la que salgo a navegar de vez en cuando con mi hijo. Es increíble sentir el corte de la pala contra el agua y el viento en mi cara.

– Le encanta también el contacto del barro con sus manos ¿Qué sensaciones le reporta la cerámica?

– La cerámica es una de las aficiones que ha ocupado mi tiempo libre desde que me jubilé. El manejo del barro, hacer cosas con las manos, me suponen otra forma de centrar mi atención. Me encanta reproducir en mi mente lo que creo con mis manos: jarras, barcos… Estoy yendo a clases de cerámica.

– Es usted una lección de vitalidad contagiosa. ¿se considera un todoterreno?

– No, me considero una persona normal

– ¿Qué va a ser lo siguiente, aprender chino?

– Soy malísimo para los idiomas. Tengo los oídos cruzados.

– ¿Y qué consejos le daría a una persona que deba enfrentarse a la complejidad que conlleva la pérdida de visión?

– Que se ponga en manos de los técnicos de la ONCE, con quien podemos redescubrir, romper barreras y reinventar nuestras vidas. Los técnicos tienen la llave: apoyo psicosocial que ayuda a los ciegos a asumir que tu realidad es distinta. El objetivo es construir tu vida de otro modo.