EN PRIMERA PERSONA: Alicia Gallego, monitora de ocio para la tercera edad

“Me siento una persona importante”

Alicia Gallego

Alicia Gallego, monitora de la tercera edad, en la piscina del Hotel Confortel Isla Antilla

Alex Rodríguez | Sevilla

Alicia Gallego Acedo es una simpática sevillana de 29 años que tiene claro cuál es la ilusión de su vida. Técnico Superior en Animación Sociocultural, lleva siete años dedicándose al ocio de las personas. Conserva el punto enriquecedor de quien ha vivido la tensión de trabajar para empresas privadas; y la tranquilidad, la confianza, la comprensión … que brinda una organización como la ONCE, de la que es afiliada y sigue ahora como monitora de vacaciones sociales para la tercera edad.

¿Cómo decidió dedicarse al tiempo libre de la tercera edad?

Al finalizar mi formación, me surgió la oportunidad de hacer prácticas en la ONCE como monitora de gimnasia y en clubes de personas mayores. Poco a poco, me empezó a encantar el mundo de la tercera edad. Después, la ONCE me ofreció trabajar como monitora de vacaciones de la tercera edad, puesto que compagino con servicios eventuales en empresas privadas.

¿En qué consiste el programa?

Cada delegación gestiona un monitor por cada grupo de 25 personas. Podemos compartir destino con afiliados procedentes de otras ciudades. Juntos realizamos actividades de animación, excursiones … Les acompañamos en unas vacaciones durante 12 días en diferentes zonas de España: mar, montaña, balnearios … El objetivo no es otro que proporcionarles disfrute y desconexión.

¿Qué hay que saber sobre las personas mayores a la hora de trabajar con ellas?

Se trata de un colectivo del que hay que conocer muy bien sus necesidades y preocupaciones. Éste en especial, son personas mayores con algún tipo discapacidad visual. La clave consiste en que perciban que están bien atendidos; lo cual se consigue, sobre todo, empatizando con sus inquietudes.

¿Qué valores intenta transmitirles?

Los monitores procuramos transmitirles la importancia de la autonomía, la efectividad del trabajo en equipo, así como el valor del disfrute y la cohesión. Igualmente, tienen que entender que todos somos ONCE, sea cual sea la provincia de donde vengamos.

Las actividades al aire libre destacan durante las vacaciones

Las actividades al aire libre destacan durante las vacaciones

¿De qué maneras cree que su trabajo contribuye al bienestar de las personas?

Los monitores desempeñamos una gran labor para que se sientan cómodos en sus vacaciones; se diviertan y tengan cubierta todas sus necesidades. Es necesario darles mucho cariño y fomentar las relaciones sociales. En un panorama como el actual, se hace más importante que nunca desconectar de la rutina.

¿Considera que vivimos en una sociedad abierta o cerrada?

Creo que la gente desea relacionarse con los demás, sentirse comprendidos, escuchados …. Prueba de ello es cuando nos presentamos el primer día de vacaciones: en pocos días, pasamos de desconocidos a formar una gran familia.

“Es difícil explicar lo que siento cuando ayudo a los demás”

¿Qué significa para usted dedicarse al bienestar de las personas mayores?

El saber que estás contribuyendo al bienestar de otras personas, ciegos totales y deficientes visuales, es una labor tan gratificante que no me salen las palabras. Porque facilitarles todo cuanto necesitan te hace sentir una persona importante. Las relaciones con las personas mayores se asientan sobre el cariño y la confianza mutua. Es fundamental que el monitor empatice con su grupo. En ese sentido, destacaría valores como el compañerismo, humildad y honestidad.

¿Cómo se definiría como animadora?

Me considero una monitora extrovertida, habladora y dinámica. Por contra, soy muy sensible, lloro con nada.

¿La discapacidad está muy predispuesta a pasárselo bien o hay que superar alguna barrera todavía en ese sentido?

Las barreras desaparecen porque hay un trabajo previo para que los mayores reciban en cada viaje las facilidades y atenciones que necesitan. Procuramos una adaptación integral, desde el hotel y sus servicios, hasta las actividades, los recursos de ocio y la misma experiencia profesional de los monitores. No puede escaparse ningún detalle con tal de garantizar el confort de nuestros afiliados. Además, al compartir todos el mismo problema, se hace más llevadero.

¿En qué medida la ONCE y este puesto le han ayudado a enfrentarse a su discapacidad?

Ingresé en la ONCE cuando era niña a causa de una enfermedad degenerativa de la retina. En la ONCE me siento segura y vivo con la tranquilidad de saber que hay un equipo de profesionales que te escuchan. Aquí me han dado la oportunidad de realizar el trabajo que me llena. Y a diferencia de las empresas convencionales, no lucho con la tensión de tener que demostrar continuamente mi valía. He aprendido mucho en otras compañías. Pero si me dieran a elegir, me quedo con la ONCE, porque ayudar a personas que padecen lo mismo que yo me hace sentir bien conmigo misma, detalle que no percibo cuando trabajo en otras empresas.

Por cierto, después de trabajar en las vacaciones sociales, qué prefiere para irse de vacaciones: la ciudad, la montaña o la playa.

Me gusta todo. Aunque siempre se agradece una excursión a la montaña después de una temporada de trabajo.