EN PRIMERA PERSONA: Luis Carlos Martínez, vendedor del año en Andalucía

Se ve a Luis Carlos de pie, apoyado en un barandak blanco, con columnas decoradas de flores.

Luis Carlos Martinez, vendedor del año de la ONCE en Huelva y Sevilla. Foto: Pepo Herrera

“He superado mis complejos por la ONCE”

José Manuel Gamero | Sevilla

Luis Carlos Martinez del Toro tiene 37 años y vive en Bollullos del Condado (Huelva). Lleva ya unos 14 años en la ONCE y es un ejemplo de superación. Nació con una escoliosis congénita lumbar, y esa discapacidad, del 70%, le hundió en una profunda timidez que ha superado gracias a la ONCE, reconoce. “He superado mis complejos por la ONCE”, dice encantado ahora, con su mujer Cristina, afiliada, y su hijo Alejandro, la fuente de su felicidad.  Es el vendedor del año de la Delegación Territorial gracias a su cercanía a la gente y asegura que las claves del éxito son “respetar a la gente, hablarle y no agobiarle con la venta del cupón, además de respetarle si no lo compra”.

¿Cómo llegó usted a la ONCE?

Estaba en una asociación de minusválidos y a través de ella me enteré que había una empresa que iba a hacer unos cursos para formarte. Nos dijeron que de los 4 mejores que nos presentaramos, nos contratarían de inmediato. Por suerte, estuve entre uno de los cuatro mejores. Resultó ser la ONCE y al principio estaba muy nervioso, mi madre muy preoucupada…

¿Qué supone la ONCE  en su vida?

A la ONCE se lo debo todo. Era una persona muy tímida, muy cortada.  Acomplejado también por mi problema de espalda. Me daba vergüenza de todo. Nací con un problema congénito, una escoliosis lumbar, con un grado de un 70% de discapacidad y un 74 % de discapacidad. Gracias a la ONCE  he perdido todo ese grado de timidez que tenía. Mi complejo también lo he apartado. Incluso, aquí  en la ONCE conoi a mi mujer, que es afiliada y tenemos un niño con 5 años, con problemas de vista.

Su faceta como vendedor le ha ayudado a superar su timidez…

Claro. La timidez viene creada por los problemas que tengo. Tenía la impresión de que me iban a rechazar. Desde el primer momento, de niño ya tenía ese miedo. De niño hacía todas las travesuras posibles, pero cuando tu eres joven, al buscar novia me he sentido muy cohibido. Pensaba, ¿quién se va a fijar en mi?, cuando mis amigos no tenían ningún problema. Pero todo cambió cuando fui a la primera convivencia y vi a gente peor que yo. Veía como la gente disfrutaba, a pesar de todo, y dije ¿por qué no lo hago yo?. Fue un punto de inflexión en mi vida.

¿Cómo se animó a ir a esta convivencia?

De oídas de la gente. Me dijeron “Asiste,asiste que te vas a alegrar”. A raíz de ahí, tenía un compañero que me iba a presentar a mi mujer. Me la presentó en una obra de teratro de su hija. Ella es deficiente visual y no tuve complejos. Me mostré como era.

¿Nos puede contar una jornada suya como vendedor?

Me levanto a las 6 de la mañana, a las 6:30 estoy ya en la cafetería del pueblo y hago rutas por todas las del pueblo. A partir de las 11, empiezo mi ruta de casa por casa. A las 4 de la tarde voy a almorzar a mi casa y a las 5 y media, 6, dependiendo de la época del año. Vuelvo a la calle hasta las 8:30, 9 de la noche. Por la tarde, hago todo lo que no me da tiempo de hacer por la mañana.

¿Cree que una parte de la responsabilidad del vendedor es transmitirle que hay detrás de un cupón, aparte del premio?

Pues sí, para que la gente sepa toda la labor que la ONCE  lleva a cabo con los niños en el colegio. Mi niño, con el problema que tiene, pues tiene un profesor de apoyo, que está disponible para lo que haga falta. Mi mujer ha solicitado el perro guía y se lo han concedido. Todo ello lo conlleva la venta del cupón.

¿Cree que el vendedor debe reforzar esa faceta?

Sí. Creo que debe de decírselo y no lo hacemos. No lo hacemos lo suficiente. Nos dedicamos más que todo a la venta.

Y el cliente, ¿piensa en el premio o que está haciendo una labor social?

Hay de todo. La gran mayoría de la gente piensa, que bueno,  como no me toque… , pero por lo menos colaboramos en toda la labor que hace. Pero después hay otra clientela que va a por el premio y juega a todo.

¿Es más díficil mantener la ilusión diaria en un pueblo que en una ciudad? ¿Hay alguna diferencia?

En un pueblo es más fácil. Todos somos conocidos, más cercanos. Todos somos “compadres”. Esa amistad es como si fuera ya de hermanos, eso en una ciudad no ocurre. Yo te veo a ti y a lo mejor mañana no te veo más nunca. Pienso que en la ciudad el público es cambiante.

Ahora en tiempo de crisis, los vendedores sois como confidentes del cliente

En mi caso, tengo varias personas que te paran en las casas porque la persona empieza a contarme sus problemas, yo intento darle consejo en la medida de lo que puedo. Si me entero de algo, la ayudo. Incluso, me dicen que encuentre trabajos para sus hijos y ha habido un par de casos que los he encontrado.

Como vendedores, son ustedes un gran termómetro de la calle. ¿Como está el estado de ánimo de la gente?

Aburrida y muy apagada. Con miedo de ver lo que va a pasar, de que las pensiones les bajen. Tengo gente que no compra el cupón porque te dice que lo necesita para el pan y su marido va a estar parado dos semanas. La crisis afecta el estado de ánimo de la gente. Hay poco movimiento.

Si tuviera que elegir, ¿que le haría más ilusión, dar un premio o que le tocará a usted?

Darlo, bastante más darlo. Tengo muchísimas ganas de dar un premio, aunque no me toque, yo quiero dárselo a la gente, a mi clientela habitual de todos los días. Me volvería loco.

¿Perjudica en algo no haber dado aún un premio?

No he notado nada. La gente me lo compra porque soy yo. Me lo compra porque me quiere. La gente busca el premio. Me dice que no doy nada, pero sigue siendo fiel a mi y con la esperanza de que le toquen.

 

“Esto es como el balón de oro”

¿Cuál cree que es, a su juicio, la clave del éxito de las ventas?

Para mi es portarte bien en todas partes que vayas, respetar siempre a los demás compañeros, respetar a la clientela. Que hoy no te compran, no pasa nada, mañana será otro día. No hay que ser agonía con el cliente. Mi día a día es ese, presentarme con un buenos días, buenas tardes, cómo va la cosa. Mi venta no es ¿quieres un cuponcito?. Yo me hago ver, saludo a las personas y así ejerzo yo mis ventas día a día y afortunadamente, no tengo ninguna queja de nadie.

¿Lo mejor y lo peor de la venta?

Lo mejor de la venta es venderlo todo y que no tengas nada para devolver, llegar a tu casa después de muchas horas en la calle y llegar con todo el producto vendido es una satisfacción muy grande.  Y lo más triste, lo contrario. Que después de toda una jornada vendiendo, tener una venta que no haya sido rentable.

¿Cómo son esos días de invierno con agua y con mucho frío?

Muy agobiantes. Con gorrito, braga de la garganta, paraguas y botas. Lo que pasa es que los días de lluvia, parece que no, venden algunas veces más que días normales. Ten en cuenta que la mayoría de la gente trabaja en el campo y cuando hay una gran tromba no pueden ir a trabajar, entonces pues la gente se queda en las cafeterías, en los bares y en sus casas, y allí que voy yo. Utilizo mucho el coche en estos días.

¿Qué significa para usted ser el vendedor del año?

Lo más grande. Como si fuera el balón de oro para un futbolista. Para mi ha sido un nombramiento totalmente inesperado. Hay compañeros que hacen la misma labor que yo.

¿Le favorece ser vendedor ambulante?

Sí. El vendedor ambulante tiene mucho contacto con muchísimas personas y puedes acercarte a todos los sitios. Estando en los kioscos, la gente va a ti, no tú a la gente.

¿Cómo recibió la noticia?

La recibi por teléfono. Me llamaron desde la agencia de la Palma de Condado y que había sido vendedor del año en Huelva y Sevilla y dije, ofú,ofú. No me lo esperaba para nada, cuando me lo estaba diciendo, estaba a lágrima viva por la emoción.

¿Qué le ha dicho su clientela cuando se ha enterado de esta noticia?

Desde el nombramiento he estado de vacaciones. Mis compañeros se han encargado de difundir esta noticia y la verdad que cuando he vuelto y he ido de casa en casa, todos me han felicitado, e incluso, me han reñido por no ser yo el que les contara la noticia. Me han dicho que me lo merezco por lo buena persona que soy. La verdad, que el ver esta reacción de la gente me ha hecho super feliz y estoy muy contento por ello.

¿Qué hace en su tiempo libre?

En mi poco tiempo libre, me gusta la fotografía. Me gusta tocar el ukelele y a mi niño le estoy enseñando a tocar el violín. Mi afición por el ukelele viene a que la guitarra es muy grande para mi, y en un vídeo musical vi a una persona grande lo  tocaba y dije por qué yo no. Aprendo con vídeos de Internet y me relaja muchísimo con él, hasta me quedo dormido (risas).

¿El 2014 le da respeto?

No. Creo que será igual que este año. A pero no creo que vaya, lo único que que es subir desde abajo.

¿Qué le pide al Año Nuevo?

Que vaya como 2013. Que se vaya viendo mejoría, en el tema del trabajo, que la gente no esté pasando esto.

Un sueño por cumplir

Dar el Cuponazo del Viernes o el sorteo de Año Nuevo.