EN PRIMERA PERSONA: Francisca Sánchez, una vida marcada por la lucha

“Hay que ser valiente para que la discapacidad no coarte tu vida”

En la imagen, primer plano de Francisca Sánchez

Francisca Sánchez

Mª Ángeles López | Sevilla

Malagueña de nacimiento, se mudó a Marbella a los 21 años desde donde empezó a repartir suerte como vendedora de la ONCE. Mujer incansable, realiza todas sus labores como madre a pesar de su lucha ante la pérdida de visión de forma paulatina que ha acarreado desde los 16 años. Francisca Sánchez, más conocida como Francis, afirma estar muy contenta con su perra guía, y anima a la sociedad a que se conciencie de la importancia que tienen para las personas ciegas y deficientes visuales. Además, grita a los cuatro vientos que lo más importante es vivir el día a día disfrutando al máximo y prefiere no perder el tiempo pensando en un futuro lejano cuando el más cercano le espera a la vuelta de la esquina.

Para empezar, cuéntenos un poquito cómo llegó a la ONCE.

Mi primer contacto fue en abril de 1997, en esa época me afilié a la ONCE. Anteriormente estuve trabajando fuera de la Organización con deficiencia visual pero no me acerqué a ella antes porque no tenía conocimientos de que con resto visual podías trabajar en ella. Creí que hacía falta ser ciega total. Cuando el oculista me comentó que con el resto de visión que yo tenía podía acercarme a ella, decidí afiliarme.

Mi idea de cara a la ONCE fue para solicitar básicamente la venta de cupones porque yo no conocía todos los servicios sociales que ofrecía. Solicité la venta y en ese intervalo de espera, estuve estudiando en la Escuela de Idiomas inglés y francés, de hecho me fui un mes a Londres a perfeccionar el idioma gracias a una beca. Y justo en julio del 97 me ofrecieron la venta para Marbella, y aquí llevo vendiendo ya 16 años.

¿Cómo fue la pérdida de visión a lo largo de su vida? ¿A qué edad comenzó?

Yo perdí por primera vez la visión a los 16 años porque tengo una enfermedad que va sufriendo brotes. Normalmente esta enfermedad tiene relación con temas de artrosis, en mi caso no es así, sino que es la vista. No se sabe por qué razón cada cierto tiempo me daban brotes de inflamación en los que perdía visión. Con 16 años me dio el primero, que me provocó unas cataratas. A finales de 1992 me tuvieron que hacer una operación en ambos ojos. Con el ojo izquierdo no conseguí recuperar nada de visión, pero con el ojo derecho tenía visión central. En ese tiempo dejé durante un año los estudios porque no podía acudir a clase. Más tarde me incorporé e hice el tercer año de BUP, por donde lo había dejado, y también hice dos años de la Escuela de Idiomas.

Más tarde he ido teniendo sucesivos brotes. Cuando he tenido la pérdida total de la visión ha sido con 26 años al tener a mi hijo el mayor. Ha sido una pérdida de visión de forma paulatina, con lo que me he ido acostumbrando poco a poco.

¿Cómo le fue afectando en su día a día?

Al principio te intentas hacer la fuerte porque había dos opciones: o me quedaba en un rincón o tiraba para delante luchando y haciendo las cosas aunque fuese con esfuerzo. Más que yo personalmente, creo que los padres sufren de una forma más directa las enfermedades de los hijos. Ahora que yo tengo niños, entiendo que es bastante duro cuando a tu hijo le pasa algo. Entonces por eso al principio me hacía la fuerte, para que pareciese que no me afectaba. Hasta que en el año 2000, que es cuando me casé, ya sí tuve que sacar el bastón porque al salir a la calle no veía los escalones, y la movilidad la tenía regular. A partir de ahí, lo que tocaba era la aceptación de la realidad, y ya está. Primero lo tienes que aceptar tú para que los demás lo acepten.

 ¿Cómo le ha ayudado la ONCE en su andadura?

La ONCE me ha ayudado en todo. Es lo mejor que me pudo pasar tanto a nivel personal de sentirte más útil en la sociedad con tu trabajo, como a nivel de formación también. Yo hice 4º y 5º de la Escuela de Idiomas en Marbella, cuando me vine a trabajar y seguí mis estudios de inglés y francés porque me gustaba. La ONCE me daba la ayuda en soporte técnico para poder continuar los estudios. Además, el estar en contacto con personas con discapacidad te hace llevarlo con más facilidad porque ves otras personas que a lo mejor tienen más dificultades y se desenvuelven con una soltura excelente y la verdad es que te da un empujón a seguir hacia delante.

Es vendedora desde 1997, en estos últimos años, ¿ha tenido alguna vez la suerte de dar un premio?

No. Las 4 últimas cifras sí y el rasca también, pero premio completo no. Estoy a punto de darlo (risas).

¿Qué relación tiene con sus clientes? ¿Hay algunos que son habituales y algo más que clientes?

El lugar en el que estoy es un sitio de bastante paso y mi clientela es fija a comprarme los cuponcitos a mí. Yo siempre digo que tengo bastante suerte con la gente que voy encontrando en mi vida tanto a nivel personal como en mi trabajo. Encuentro a gente que me hace la vida muy fácil.

A pesar de tener estos clientes habituales, ¿ha notado desde su puesto de trabajo la crisis de estos últimos años?

Claro. Se nota bastante. La venta ha bajado muchísimo. Y es comprensible con la situación en la que está ahora la sociedad, que no tiene dinero apenas y tiene que ir recortando de un sitio y de otro.

Es usuaria de perro guía desde 2008, ¿cómo ha cambiado su vida desde que tiene esta ayuda?

La verdad es que yo estoy muy contenta. Es cierto que te da bastante autonomía y seguridad. Al igual que cuando vas con una persona vas más segura, con el perro ocurre igual. Somos un equipo ella y yo. Yo estaba en la lista de espera para un perro en Madrid, pero el tiempo medio eran 5 años y cuando llevaba 2 años y medio decidí ir a buscarla a Estados Unidos. Y la verdad es que no me arrepiento. Fue una experiencia muy gratificante.

En la imagen, Francis aoarece agachada junto a su perra guía

Francis junto a su perra

¿Qué fue lo que le impulsó a dar ese paso de pedir esa ayuda del perro guía?

Al principio yo decía que mientras me pudiese arreglar con el bastón, me arreglaba, porque un perro también es una obligación, una responsabilidad. Cuando fui a por la perra, mis niños eran pequeños, entonces fue una decisión difícil. El tomar esa decisión fue porque con el bastón ya me sentía insegura. Realmente cuando estás con tu perro, no es lo mismo cuando vas, por ejemplo, a buscar un paso de peatón. Además es más visible porque la gente te ve con el perro y se da más cuenta de que eres una persona ciega que cuando vas con el bastón.

¿Cree que es difícil la integración de estos perros guía en la sociedad?

Poco a poco estamos consiguiendo cositas pero sí que hay gente que es un poco reacia. Lo mismo que hay personas a las que no le importa, hay otras que te ponen mala cara y tienes que andar con la ley en la mano y una serie de razonamientos mediante los cuales entras a los sitios. Existen aún algunos establecimientos en los que se cree que los perros guía no pueden entrar. Creo que también es falta de formación de algunas personas.

¿Alguna vez se ha tenido que enfrentar a una situación incómoda en este aspecto?

Pues decirte que no puedes entrar en algún lugar, pero al final te acaban dejando. Situaciones difíciles al punto de tener que acudir a la autoridad no, lo hemos podido resolver en el momento.

¿Cree que todavía falta un poco de concienciación en la sociedad sobre la importancia de los perros guía?

Sí. Creo que la sociedad necesita sobre todo información sobre lo que es un perro guía y hasta dónde puede entrar, que puede entrar a todos los sitios excepto a los quirófanos. Los restaurantes son los lugares donde suele haber más problemas, yo creo que por desconocimiento. Alguna campaña publicitaria sobre el tema no vendría mal.

Ahí queda la propuesta. Al margen de lo anterior y volviendo a su trabajo, ¿a qué se dedicaba antes de ser vendedora de la ONCE?

Yo dejé los estudios cuando llegó el momento en el que no tenía apenas resto visual y lo que hice fue presentarme a unas oposiciones de agente judicial, pero con la mala suerte de que 5 días antes del examen tuve un brote de mi enfermedad y no pude hacer el examen. Busqué trabajo y estuve un tiempo en un supermercado y en una empresa de planos. Paralelamente y a raíz de ahí fue cuando me concedieron la minusvalía para entrar en la ONCE.

Empecé a prepararme el acceso a la Universidad, pero las matemáticas de oída son insufribles. Eso es lo que me ha echado un poco para atrás. Luego ya tuve mis dos niños y me lo tuve que plantear.

En la imagen, Francis posa junto a su marido, sus dos hijos y su perra guía, todos vestidos de amarillo, durante la marcha amarilla de la ONCE organizada en Madrid. En el fondo, se vislumbra la CIbeles

Francis junto a su familia en la marcha amarilla de la ONCE

El papel de madre es sin duda el más importante. Sus dos hijos tienen 11 y 6 años, ¿cómo desempeña sus funciones como madre?

Yo creo que bien porque realmente se tiene mucho miedo a no poder desempeñar la labor por la ceguera, pero realmente tienes el mismo miedo que cualquier persona. Menos salir a la calle con el carrito, como madre lo he hecho todo. Para cuidar a tus hijos te las ingenias para llevar al niño al médico, para bañarlo…, es que no te queda más remedio. Además tengo la ayuda de mi madre que cuando la necesito se viene a mi casa con mis niños. Aunque sé que la tengo aquí para cuando la necesite, yo también quiero demostrarme a mí misma que sé hacer las cosas sola. Es verdad que tenemos una dificultad y que para algunas cosas somos más dependientes, pero hay que mirar hacia delante y no ahogarse en un vaso de agua. Ser valientes y que la discapacidad no coarte tu vida. Yo estoy muy contenta de ser madre y tener mis dos niños. Los llevo a las actividades por las tardes, los ayudo con los deberes, y hago como cualquier otra madre.

¿Qué es lo que más le gusta hacer con sus hijos?

Irme a la playa (risas). Ellos saben que conmigo tienen que ir de una forma y cuando van con otra gente se tienen que comportar de otra. Conmigo son muy prudentes porque están bastante concienciados. Están acostumbrados a estar desde pequeños con personas con discapacidad.

Al margen del papel de madre, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Me gusta leer, salir. La gente cree que porque no vea no me gusta ir a los sitios como al cine, o a dar una vuelta y les choca un poco el tema de que quiera estar siempre haciendo cosas de un lado a otro.

¿Tiene algún sueño a largo plazo?

Me gusta el día a día. Soy de las que les gusta vivir el presente y creo que no tenemos que imaginar cosas a largo plazo sino que lo que tenemos que hacer es disfrutar el momento y ser felices.

En el día a día, ¿quién es su fiel apoyo?

Tengo muchos fieles apoyos. Tengo a mis padres, a mis niños, mi marido, mi perra… Estoy rodeada de fieles apoyos. Tenemos que aceptar que hay cosas que no podemos hacer, entonces siempre tienes gente que te echa un cable. También me siento muy apoyada por la gente con la que coincido en mi trabajo, las madres del colegio, los profesores… Siento apoyo por todos los sitios. Me siento bastante cubierta.

Y para terminar, ¿cómo se describiría?

Soy una persona alegre, luchadora…. Autodescribirse es difícil (risas). Soy muy charlatana también, y sobre todo una persona con ganas de vivir y superviviente de la vida.