1.690 alumnos andaluces con ceguera y discapacidad visual vuelven al “cole”

  • El 99% de los estudiantes lo hacen escolarizados en centros ordinarios
En la imagen, una profesora se inclina sobre una alumna ciega para explicarle la lección

Para conseguir la inclusión académica y social, el alumno debe aprender igual que los demás

Más de 7.600 alumnos y alumnas con ceguera o discapacidad visual grave de todo el territorio estatal afrontaron la vuelta a la actividad escolar y académica con el apoyo de la ONCE. El 99% de los estudiantes lo hicieron escolarizados en centros de enseñanza ordinarios, siguiendo el principio de la inclusión educativa. En Andalucía son 1.690 los estudiantes que se incorporan a las aulas.

La inclusión de los niños y niñas con discapacidad visual en un ámbito educativo normalizado responde a la tendencia generalizada presente en la legislación vigente de crear un único sistema donde se integren todos, prevaleciendo siempre el derecho de cualquier alumno a recibir una atención educativa equitativa y de calidad, y respetando las necesidades específicas de cada uno de ellos.

Para ello, los profesionales que componen los Equipos Específicos de Atención educativa a personas con discapacidad visual de la ONCE –fruto de convenios de colaboración entre la ONCE y las Administraciones educativas-, trabajan intensamente para planificar el conjunto de intervenciones que van a llevar a cabo durante todo el curso escolar con el fin de facilitar a estos alumnos, sus profesores, centros y familias los recursos y la intervención que necesitan para su aprendizaje. Este trabajo se desarrolla en consonancia con las Administraciones públicas responsables de Educación.

Formación de calidad para el acceso al empleo

Un total de 7.609 alumnos con discapacidad visual grave recibirán esta atención educativa en el nuevo curso, de los cuales 7.531 están escolarizados en educación integrada en centros ordinarios (99%) y 78 (1%) en el Centro Escolar de la Organización, que da cobertura a todo el territorio del Estado.

De entre todos estos alumnos, 822 (el 10,8%) se preparan en la Universidad para obtener los conocimientos y aptitudes que les cualifiquen para su posterior incorporación al mercado laboral.

En la imagen, dos niños ciegos leen un libro ayudándose el uno al otro

La ONCE ha hecho posible la educación de 230.000 niños ciegos en los últimos 15 años

En el caso de Andalucía, la distribución de los 1.690 alumnos por niveles educativos es: 317 escolares corresponden a Educación Infantil; 341 son de Educación Primaria; 214 están ya en la ESO; 67 cursan Bachillerato; 67, Formación Profesional; 165 son universitarios; y 519 están inscritos en otro tipo de enseñanzas.

Para cada nuevo curso, los servicios de producción bibliográfica de la ONCE trabajan intensamente, para que, en la vuelta al cole, los niños y jóvenes ciegos puedan llevar en sus mochilas, desde el primer día de clase, y con la misma ilusión que sus compañeros, los mismos libros, pero transcritos al sistema braille. Muchos de ellos, cuentan con adaptaciones tecnológicas e informáticas facilitadas por la ONCE para seguir el curso: ordenadores que hablan; anotadores y calculadoras parlantes; impresoras en braille; lectores de pantalla…

Atención individual para cada alumno

Los Equipos Específicos de Atención Educativa al alumnado con discapacidad visual se encuentran repartidos por los diferentes centros que la ONCE tiene por todo el Estado, de forma que se garantice la cobertura de los estudiantes en todas las etapas educativas y en todos los puntos geográficos. A su vez, estos Equipos dependen estructuralmente de alguno de los cinco Centros de Recursos Educativos de la Organización, ubicados en Alicante, Barcelona, Madrid, Pontevedra y Sevilla.

Los Equipos Específicos forman parte de los recursos que la ONCE y las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas establecen en los convenios de colaboración para la atención educativa a personas con ceguera o discapacidad visual grave. Están formados por distintos profesionales, expertos en distintas áreas de intervención: maestro, técnico de rehabilitación, psicólogo, pedagogo, trabajador social, instructor en tecnología accesible (tiflotecnología), etc.

En la imagen, aparece un niño dibujando en un folio

La atención va dirigida
desde la atención temprana y educación infantil, a las enseñanzas obligatorias

Para cada alumno y alumna con discapacidad visual se elabora un Plan Individualizado de Atención, según sus necesidades, y se le asigna un maestro o maestra itinerante encargado, entre otras funciones, de asesorar al centro y al profesorado de aula, asesorar y orientar a las familias y realizar un trabajo directo con el alumno.

Dicho trabajo directo abarca todos aquellos aspectos que puedan favorecer y potenciar la plena inclusión educativa de la persona: estimulación visual; autonomía personal, orientación y movilidad; enseñanza de un sistema de lectoescritura (braille o tinta); aprendizaje del uso de la tiflotecnología (tecnología adaptada); orientación académica y profesional; ocio y tiempo libre; currículo escolar; adaptación de recursos educativos; tecnologías de la información y la comunicación, etc.

Además, el maestro de apoyo itinerante coordina y realiza el seguimiento de la intervención de otros profesionales con el objetivo de conseguir la mayor autonomía del alumnado y de los profesores de los centros, pero sin sustituirles en ningún caso.

Para conseguir la inclusión académica y social el alumno debe aprender igual que los demás a relacionarse, a ser autónomo, a utilizar técnicas para orientarse y desplazarse, a conocer y asumir su patología visual, sus limitaciones, sus capacidades, etc., además de aprender los contenidos establecidos en el currículo ordinario.

La atención va dirigida a todas las etapas educativas, desde la atención temprana y educación infantil, a las enseñanzas obligatorias –Primaria y Secundaria-, enseñanzas postobligatorias y estudios universitarios, educación de personas adultas y atención a alumnos escolarizados en centros de educación especial.