EN PRIMERA PERSONA: Tony Romero, una vida marcada por la melodía del piano

“La ceguera acerca a la música” 

Tony Romero, pianista malagueño

Tony Romero, pianista malagueño

 Mª Ángeles López | Sevilla

Una vida marcada por la música, pero sobre todo por el piano, su fiel acompañante. Tony Romero ya tocaba sus primeros acordes a los 9 años, edad en la que perdió la vista, y desde entonces no ha parado. Este joven músico lo mismo se atreve con el piano, que con la trompeta o la batería, instrumento con el que ha hecho también sus pinitos. Es conocido públicamente por ser el teclista de Chambao, banda, malagueña como él, con la que sigue de gira por todo el mundo después de 11 años. Para Tony la música lo es todo, y por eso, en un futuro no muy lejano le gustaría adentrarse en la creación de un disco en solitario. Todo por y para la música.

¿Cuándo tuvo su primera toma de contacto con la música?

Desde pequeño, no sé si fue a los 7 años o a los 8. Mi primer contacto con un instrumento fue en casa de un primo mío a traves de un órgano que funcionaba con aire. Y a partir de ahí empezó a gustarme el tema.

¿Estudió en alguna escuela de música o todo lo que sabe lo aprendió de su propia experiencia?

Estudié, pero cuando ya llevaba un tiempo tocando. Cuando realmente empecé a tocar fue con 9 años, que es cuando perdí la vista, y a raíz de ahí, me regalaron un teclado pequeño que funcionaba con pilas. Y hasta los 12 o los 13 ése fue mi instrumento. A partir de ahí ya me compraron mis padres un piano y poco después fui al conservatorio.

¿Por qué fue el piano su primer instrumento?

Porque fue el primero que me vino a las manos. Aunque también tuve una guitarra pero me era muy complicada, aunque ahora mismo me encanta. El piano fue el primero que tuve y se convirtió en mi juguete y en mi día a día.

Sin embargo, ha tocado más instrumentos a lo largo de su carrera.

Sí, con 15 años estuve tocando la batería con un grupo durante tres años. También un tiempo me dio por tocar la trompeta, aunque es muy sacrificada. Bueno, a cualquier instrumento tienes que dedicarle mucho tiempo.

 ¿Qué instrumento le gusta más?

No podría decirte uno porque cada uno tiene lo suyo. Pero entre mis favoritos están la batería, la percusión en general, el piano por supuesto, la guitarra, tanto la flamenca como la eléctrica, la trompeta me encanta, la armónica…

¿Recuerda su primera actuación en público?

La verdad es que no la recuerdo (risas).  La primera actuación de tener que subir a un escenario ante muchas personas creo que fue en el conservatorio, a los 15 años aproximadamente. Hasta entonces sólo me escuchaba mi familia y mis amigos, pero nunca gente desconocida.

¿Le ha influido la ceguera en su carrera?

Seguramente. No sé en qué medida pero seguro que me ha influido porque desde mi primera toma de contacto con la música yo ya no veía, con lo cual eso hacía que me acercara mucho más a ella. A los 9 años, yo ya no podía bajar a la calle con los demás niños a jugar al fútbol como hacía antes, sino que me quedaba tocando mi instrumento. Por otra parte, como la música es un vehículo que nadie lo puede ver, la ceguera te acerca más.

Tony Romero durante una actuación

Tony Romero durante una actuación

¿Qué canción cree que es la que le describe?

Eso es complicado, porque ni siquiera sé describirme a mí mismo, como para utilizar una canción (risas). Puedo hablar de mis canciones favoritas, que son muchísimas, no podría decir una sola. Ni qué música me gusta más, ni qué estilo. Me estoy acordando ahora de Corazón partío porque estuve hace poco en el concierto de Alejandro Sanz en Málaga. Y es una canción que en su día me encantó. Cuando era un chavalillo de 15 años me gustaba Voyage Voyage y la escuchaba todos los días por lo menos 80 veces. Ahora mismo sí te puedo decir que la canción que más escucho es Cuando te beso de Niña Pastori. Es muy bonita.

Comenzó a ser conocido públicamente gracias a Chambao, ¿cuánto tiempo lleva tocando en el grupo y qué experiencias ha adquirido en él?

Yo llevo tocando muchísimo tiempo antes de pertenecer a Chambao pero lo que sí es verdad es que el grupo me ha hecho ser más visible. La Mari y yo somos allí los más antiguos, porque la banda ha ido cambiando de componentes, pero nosotros llevamos 11 años, desde el 2002. Como experiencia, aprendes, conoces muchos países, recibes premios, y también es duro porque ves lo complicado que es.

De artistas de renombre como Ricky Martin o Raimundo Amador con los que ha trabajado, ¿qué ha aprendido?

Sobre todo aprendes la sencillez de la persona y el arte que tienen inherente en ese aspecto. Que con sólo verlos sabes que es artista. Y por ejemplo ambos coinciden, no tienen nada que ver uno con el otro, pero coinciden en que derrochan arte.

¿Qué artistas son los que más le han aportado profesional y personalmente?

Cada uno te aporta lo suyo. Me estoy acordando de que el año pasado toqué por primera vez con Diego Carrasco, cantaor flamenco de Jerez y un auténtico personaje. Tiene una forma muy peculiar de cantar porque lo hace casi rapeando. El año pasado me llamó para que grabara tres o cuatro temas en su disco, y en verano hicimos una actuación en Cádiz. Aquello fue espectacular. Cuando Diego se subió al escenario no paraba de dar vueltas mientras cantaba. La propia actuación, de nosotros mismos arriba, era una fiesta, aparte de la que había abajo en el público. Es sorprendente porque de pronto venía y te ponía el micrófono para que cantaras. Entonces aprendí de él que hay que divertirse y pasárselo bien actuando. Eso es una cosa que siempre lo he hecho. Ya puedes estar un día sin ganas de actuar porque tienes sueño, porque estás enfadado o porque no tienes ganas, pero en cuanto pones el pie ahí arriba, todo cambia.

También he aprendido mucho de Rycardo Moreno, de Lebrija, la tranquilidad que tiene lo transmite en la templaza que tiene tocando la guitarra. Toca sólo cuatro notas y ya te sorprende.

¿Hay algunos compañeros de trabajo, artistas, que se hayan convertido en sus amigos?

Claro, por supuesto. Y es que estamos mucho tiempo juntos, vivimos el día a día. Y ya no sólo tocando sino también produciendo, porque me dedico también a la producción, a hacer arreglos y a componer para otros artistas.

El poder misterioso de la música

¿Qué lugares ha tenido el privilegio de visitar gracias al trabajo?

Muchos. Recuerdo Marrakech por ser un sitio que me marcó. Me encantó porque te transporta a otra época. Yo lo conocí cuando estuvimos grabando el videoclip ‘Papeles Mojados’ de Chambao, y la verdad es que fue muy bonito. Luego he estado en otros sitios, como Puerto Rico, me gusta ese rollo caribeño que hay allí. También Caracas, Venezuela, Buenos Aires… Cada sitio tiene lo suyo.

Y sin irse tan lejos, aquí en Andalucía seguro que hay lugares maravillosos que no conocía.

Hay un montón. Cádiz me encanta, toda la provincia. Muero con el arte que hay allí. Es especial. Y Sevilla también me encanta. He estado haciendo arreglos para Alba Molina, entonces he tenido el placer de conocer Bormujos, Mairena y toda la zona del Aljarafe.

¿Qué proyectos tiene entre manos actualmente?

Continuar con la gira de Chambao, que estamos de lleno. Todo este verano vamos a estar en España y en octubre, regresamos a América. Luego iremos por Europa. Al margen de esto estoy terminando la producción de un grupo de Málaga, de su segundo disco. Además tengo un proyecto de hacer música dance y house. Le doy un poco a todo.

Y a largo plazo, ¿qué proyectos de futuro tiene? ¿Dónde se ve en 10 años?

En 10 años no lo sé, pero lo que me gustaría es hacer un proyecto para mí porque creo que es hora. Es algo personal, por hacer algo para mí sin demasiadas pretensiones ni aspiraciones. Hombre, si sale trabajo del que pudiera vivir, pues estupendo, pero lo que más me interesa es poder recopilar una serie de temas y grabarlos para que queden plasmados. Sería muy bonito porque habría muchos artistas invitados y lo harían grande, seguro.

¿En qué estilo le gustaría posicionarse?

Es complicado porque me gustan tantas cosas. Podría ser desde un disco instrumental hasta un disco de canciones porque me atrevo a decir que canto algo porque llevo muchísimos años haciendo coros. A lo mejor luego me da reparo cuando lo escuche, pero creo que puede ser una mezcla de canciones y temas instrumentales, siempre añadiendo un poco, a lo mejor, de flamenco, pero que tenga también un toque o matiz internacional y novedoso, con cosas electrónicas y piano, por supuesto. Que haya una mezcla de muchas cosas, no sólo de piano.

¿Qué puede decir de su faceta como compositor, está tan explotada como la de pianista?

No. No me dedico tanto a componer. Lo hago por encargo. Me han encargado unos arreglos o composiciones para algún chaval de Operación Triunfo, sobre todo gente de Andalucía como Los Rebujitos o Ángel Capel.

Tony Romero canta mientras toca sus pianos

Tony Romero canta mientras toca sus pianos

Y para terminar, ¿cómo definiría la música? ¿Qué le hace sentir?

La música, dependiendo del estado de ánimo en el que estés, te llega a un lugar o a otro, te puede dar alegría y subirte el autoestima, o ponerte más profundo o melancólico. Es un poco lo que nos pasa a todos. La música tiene ese poder misterioso. Y es que creo que todavía no sabemos lo que es la música. La música es algo más que un pasatiempos y algo que te gusta, tiene que tener algo porque no es normal que te transmita tantas cosas. Es increíble cómo una canción te puede hacer reír o decir “hoy me voy a la calle a comerme el mundo”. La música tiene un poder misterioso que está todavía por descubrir.