FIRMA INVITADA: Rafael Rodríguez, consejero de Turismo y Comercio

Primer plano de Rafael Rodríguez

Rafael Rodríguez, consejero de Turismo y Comercio

El verano está a la vuelta de la esquina y el Gobierno andaluz ha comenzado ya a hacer campaña intensiva del turismo de la Comunidad Autónoma. El consejero de Turismo y Comercio, Rafael Rodríguez, escribe para nuestro Blog y fija el objetivo de que Andalucía se posicione como referente en accesibilidad turística, avanzando así hacia un modelo de desarrollo basado en “la sostenibilidad, la excelencia y la innovación”.  A su juicio, la calidad es un requisito irrenunciable para el futuro del turismo andaluz y el reto de la accesibilidad es fundamental para la excelencia. “El turista es el principal activo que tiene un destino, y su satisfacción, la mejor de las promociones posibles”.

 

 

“EL RETO DE LA ACCESIBILIDAD TURÍSTICA”

Andalucía se ha forjado un nombre turístico a lo largo de los años, un marchamo que ha contribuido a posicionar la comunidad como destino de referencia a nivel global. Hoy en día nuestra región es reconocida tanto por la riqueza y diversidad de sus recursos y segmentos turísticos, como por la autenticidad y singularidad del territorio y la hospitalidad de sus gentes. Esta conjunción de elementos adecua nuestra oferta a la perfección a las necesidades de los nuevos turistas, la hacen más atractiva y sugerente, y nos sitúa así en mejor posición que otros destinos competidores.

Y es preciso sacar rédito de esta ventaja en el mercado turístico actual, donde atraer viajeros se ha convertido en un ejercicio de habilidad. A la fuerte competencia existente entre destinos se ha sumado un nuevo perfil de turista cada vez más exigente, selectivo, informado y con mayor poder de decisión, que busca experiencias que conviertan su estancia en algo único e irrepetible. Por todo ello, captar su atención y diferenciarse del resto de las opciones que el cliente tiene a su alcance constituyen uno de los principales retos que nos planteamos en la Consejería a la hora de desarrollar nuestra estrategia turística.

Dentro de esta política encaminada a la diferenciación de la oferta, resulta esencial para el sector turístico andaluz saber aprovechar la oportunidad que representa la accesibilidad para diferenciarse de otros destinos y avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad, la excelencia y la innovación, que redunde en esa conquista social que constituye el turismo para todos.

La accesibilidad no solo es un reto, sino una necesidad, y por ello está presente en cada una de las políticas turísticas emprendidas por el Gobierno andaluz en los últimos años. Así, en el marco de las iniciativas puestas en marcha por la Consejería, son prioritarias las actuaciones de mejora de la movilidad, señalización y balizamiento, y creación o adecuación de infraestructuras y equipamientos para favorecer el acceso universalizado a los recursos, ya sean establecimientos turísticos, playas u otros espacios naturales, monumentos, centros de interpretación u oficinas de información y atención al visitante.

Esta apuesta se refleja sobre todo en el Plan de Calidad Turística de Andalucía, que le dedica un programa específico; planes de actuación en colaboración con otras consejerías o a partir de acuerdos con instituciones como la ONCE; en campañas de concienciación dirigidas al empresariado y en programas de asesoramiento a las pymes sobre la implantación de certificaciones, las cuales se apoyan en actuaciones que estimulan la ruptura de barreras arquitectónicas y la atención a personas con discapacidad dentro de la industria turística. Con este tipo de medidas, el destino se renueva y se convierte en un bien accesible para el disfrute y la safisfacción de todos los ciudadanos, que es nuestro gran objetivo. No obstante, pese a los resultados obtenidos, aún queda mucho camino por recorrer y es preciso que administraciones y agentes implicados sigamos reforzando nuestro compromiso por avanzar hacia un destino turístico cada más universal.

Por otra parte, además de los importantes beneficios sociales que reporta, una estrategia que potencie los servicios accesibles también constituye una oportunidad de negocio. Y es que en el nuevo escenario turístico, donde el precio se configura como un factor determinante a la hora de elegir destino, identificar un producto o servicio como accesible reduce la presión competitiva y aumenta las posibilidades de llegar a un segmento de población emergente con unas necesidades específicas que están aún por satisfacer.

Así ocurre con las personas con movilidad reducida o discapacidad sensorial u orgánica, quienes representan un importante nicho de demanda potencial para el destino. De hecho, a nivel europeo se estima que hay alrededor de 50 millones de personas que cuentan con alguna discapacidad y que, en un 70%, poseen capacidad física y económica para viajar, especialmente los procedentes de Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda o países nórdicos, que son precisamente los principales emisores de turismo extranjero a Andalucía. Según la Comisión Europea, se trata de un tipo de turista que cuenta con un elevado medio, tiene un efecto múltiple al desplazarse en compañía de amigos y familiares, repite destino si tiene un alto disfrute emocional, suele viajar durante todo el año y presenta una alta influencia en el desarrollo de nuevos yacimientos de empleo.

La calidad es un requisito irrenunciable para el futuro del turismo andaluz y el reto de la accesibilidad es fundamental para la excelencia de nuestra oferta, ya que un destino con problemas en accesibilidad es sinónimo de viajero insatisfecho. Qué duda cabe que el turista es el principal activo que tiene un destino y su satisfacción, la mejor de las promociones posibles.