FIRMA INVITADA: Manuel Gracia, presidente del Parlamento de Andalucía

Manuel Gracia apoyado sobre uno de los escaños del salón de plenos del Parlamento de Andalucía

Manuel Gracia, en el Salón de Plenos del Parlamento de Andalucía

El presidente del Parlamento de Andalucía, Manuel Gracia, reflexiona en este número del Blog NOTICIAS ONCE ANDALUCÍA sobre el XXX Anivesario de la Cámara autónomica. En vísperas del cupón de la ONCE dedicado a esta conmemoración, el próximo 29 de octubre, Gracia reivindica el papel central que ejerce el Parlamento en su afán por mejorar la calidad de vida de los andaluces.

Treinta años del Parlamento de Andalucía

Este año 2012 se cumplen 30 años del Parlamento, tres décadas de funcionamiento como institución vertebradora de la autonomía.

Hemos de felicitarnos todos porque han sido 30 años de actividad que ha discurrido con absoluta normalidad democrática. Todo ello fruto de una lucha que dio lugar a un poder político propio de Andalucía que decide la composición de su Parlamento, el cual ha contribuido, y sigue haciéndolo, a recorrer el camino que nos ha permitido dejar atrás el subdesarrollo y nos ha convertido en una sociedad moderna junto al resto.

Así pues, el Parlamento andaluz fue el fruto de la decisión colectiva de todo un pueblo y hoy se revela más imprescindible que nunca para garantizar que, al socaire de la crisis, no se destruirá la arquitectura institucional de Andalucía.

El Parlamento no sólo ha cumplido con las misiones estatutarias de ejercicio del poder legislativo y de la actividad de control e impulso al gobierno, sino que se ha consolidado como un referente de lo que significa la posición de Andalucía en el Estado Autonómico. El Parlamento debe mirarse en el espejo de sus gentes y defender el equilibrio territorial. Jamás hemos pretendido los andaluces ser más que nadie, pero tampoco menos. La universalidad que atesora Andalucía, que se refleja y se canta en nuestro himno, siempre ha atraído a personas de todo el mundo. Nos hemos ganado la admiración y el respeto de otros con nuestro tesón y confianza en nosotros mismos, que nos proporcionan multitud de ejemplos positivos que arrojan esperanza en estos tiempos complicados.

Por tanto, mis principales palabras, como máximo representante de la que es Casa de todos los andaluces, tienen que ser para los hombres y mujeres de Andalucía. Y ahora que nos encontramos en una situación de gran dificultad económica, con todo lo que ello conlleva para muchas familias andaluzas, quiero plasmar en estas líneas el firme compromiso de esta institución y de quienes la integran para trabajar para mejorar la vida de aquellos a quienes representamos y son nuestra razón de ser como institución.

Es por ello también que insisto en la idea de convertir ahora el Parlamento en la sede que propicie la firma de un gran pacto por Andalucía, en la que fuerzas políticas y agentes económicos y sociales trabajen juntos en pos de una salida seria y digna de la crisis para esta tierra, la cual ha de unirnos a todos en vez de enfrentarnos.

Desde que he iniciado mi labor al frente del Parlamento, he tenido -y tengo- muy presente que es necesario afianzar los cimientos de nuestro sistema político, para ganar la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Frente a aquellos que siembran miedo e incertidumbres, debemos reivindicar la nobleza de la política a través de la honestidad, la transparencia, y la ejemplaridad, buscando tenazmente respuestas y medidas que permitan mejorar la vida de la gente, especialmente la de los más vulnerables.

Es imprescindible, por tanto, que el Parlamento esté más cerca de la ciudadanía, más presente en el territorio. Ésta es la iniciativa de Parlamento Abierto que desde esta Presidencia impulsamos, en la que espero tener la máxima colaboración por parte de todos, procurando un clima de sosiego, cooperación y entendimiento para abordar el presente con la serenidad que merece. Igualmente, quiero contribuir al impulso de la novedosa medida del ‘escaño 110′ que dará voz más directa y presencial a las iniciativas ciudadanas en nuestra Cámara.

Esta efeméride, motivo de orgullo y alegría para todas las andaluzas y los andaluces, contribuye igualmente a la unión de generaciones andaluzas que posibilitaron esta conquista democrática con las nuevas que han nacido y viven plenamente dentro de la autonomía. Un fuerte sostén colectivo para una sociedad que ha trabajado con seriedad y rigor hasta llegar a la Andalucía de hoy, la del siglo XXI.

Han sido tres décadas de debates, leyes, interpelaciones, preguntas y con más de 500 diputados y diputadas que, junto al concurso imprescindible del personal de la Cámara, han sido los artífices de que podamos celebrar este cumpleaños. El Parlamento estuvo y está vivo, con mucho trabajo hecho y con mucho por hacer.

Hemos de aprovechar este aniversario -que la propia Organización Nacional de Ciegos Española (ONCE) refleja en un cupón el próximo 29 de octubre- para mantener la capacidad de progreso que ha demostrado a lo largo de estas tres décadas; para recuperar y reforzar el papel de los órganos de representación parlamentaria; y para reforzar el ejercicio de superación que realizamos en esta época de dificultades.

Deseo que entre todos construyamos una sociedad más cohesionada, igualitaria, moderna y abierta, inspirada en la Andalucía por sí, para España y la Humanidad; seamos protagonistas de nuestros cambios y promovamos un crecimiento más sostenible, justo y solidario. Con ello garantizaremos un mejor y más completo avance y progreso de nuestra tierra.