SIEMPRE EN PRIMERA LÍNEA

A poco que se eche un vistazo del trabajo diario de las diputaciones, pronto se constata que somos una auténtica ventanilla de servicios a los ayuntamientos.
Una afirmación que, tras de sí, conlleva una tarea persistente, diaria y compleja, realizada codo con codo con los consistorios de la provincia.
De hecho, las diputaciones son la primera puerta a la que llaman los alcaldes y alcaldesas a la hora de resolver cualquier tipo de gestión para el municipio. Ya sea en materia de aguas, de residuos, de dependencia o, incluso, en muchas ocasiones, de materia que no son directamente competencias de los entes intermunicipales.
Es por eso que estas instituciones adquieren una gran relevancia, sobre todo para las pequeñas y medianas poblaciones que necesitan todo tipo de asistencia técnica, económica y material y que, dados sus escasos recursos, en muchas ocasiones,  requieren soluciones rápidas y urgentes. Y en esta primera línea, en lo que nos gusta llamar micropolítica, intentamos estar a la altura para dar respuestas.
Tan es así que si echamos un vistazo al pasado, en estos treinta años de democracia, la Diputación de Sevilla siempre ha estado al lado de lo entes locales, avanzando juntos, haciendo que esta provincia pasara del blanco y negro al color. Teniendo como máxima esa cohesión territorial y social que posibilita que un vecino de la Sierra Sur pueda tener las mismas oportunidades que uno de la capital.
Y después de tres décadas de intenso trabajo, lo hemos conseguido. Y ahora, para profundizar en esa cohesión interterritorial, seguimos apostando por este eje vertebral en nuestra política provincial con inversiones en política social y económica.
Sin embargo, en estos momentos que estamos viviendo, en una coyuntura económica en contra en la que los ayuntamientos y, por ende, los vecinos y vecinas, lo están pasando bastante mal, en el caso concreto de nuestra Diputación, hemos vuelto a dar un paso más en pos de los que más se resienten con la crisis.
Hoy todas las administraciones nos encontramos con ajustes de personal, exigencias de recortes, reducción de los ingresos que recibimos del Estado y, en definitiva, con una coyuntura adversa.
Pues bien, frente a esta situación, en el caso de la Diputación de Sevilla, estamos saliendo una vez más en defensa de los Ayuntamientos que, a fin de cuentas, son los que dan soluciones a sus convecinos.
Para ello, en 2012, sacaremos nuestros ahorros para ayudarles. Y lo haremos con un Plan de Urgencia Social Municipal –para las rentas más bajas-, con programas de empleo joven y con todas aquellas partidas que podamos enfocar a la creación de puestos de trabajo, pese a que no tenemos competencias directas en esta materia.
Por lo tanto, desde las Diputaciones cabe mirar para otro lado o, como nosotros hacemos, asumir las preocupaciones de los alcaldes y alcaldesas como propias, lo que nos convierte en una administración fundamental para ellos.
Porque, a día de hoy, desde nuestra entidad consideramos que esa ayuda vuelve a ser más necesaria que nunca. Y es que no podemos negar que, en la actualidad, las entidades locales están siendo sometidas a unas medidas de ajuste que las están asfixiando y ello puede mermar los servicios en los municipios.
Ante esta tesitura, cabe reivindicar otra posible salida para que no sean los ayuntamientos y la ciudadanía –por correlación- quienes tengan que asumir los efectos de esta crisis.
De ahí que creamos que la micropolítica sea la mejor arma para intentar que no se resquebraje el estado de bienestar local que tanto nos ha costado afianzar.
Por ello, sin perder el norte, la Diputación de Sevilla va a seguir siendo institución de referencia en los programas de progreso y de defensa de los valores sociales y, cómo no, va a seguir dando pasos en clave de progreso, sin miedo al cambio y sin un palmo de retroceso en derechos y logros sociales.

Fernando Rodríguez Villalobos
Presidente de la Diputación de Sevilla