La fiesta de la libertad y de la ciudadanía

Hace doscientos años España inició la primera etapa de su constitucionalismo democrático. Afrontó un momento de crisis con decisión. Una crisis económica y social causada por una guerra muy cruenta contra el ejército francés y una población diezmada tanto por el conflicto bélico como por las epidemias que asolaban el país. En este contexto tan desfavorable, los diputados doceañistas supieron superar la situación e, inspirándose en los principios ilustrados, alumbraron un nuevo modelo político y social que consolidaba la soberanía nacional, delimitaba el poder del Rey, depositaba la Justicia en manos de los Tribunales y reconocía derechos y libertades inexistentes hasta entonces.

La Constitución de 1812 constituyó toda una revolución en su época. Fue la respuesta de un pueblo unido frente a la adversidad que reclamaba un nuevo espacio de convivencia alejado del servilismo y en el que cada individuo contaba. De ahí la importancia de celebrar el Bicentenario de un texto constitucional que, pese a que estuvo vigente muy poco tiempo, ha dejado una huella muy marcada en nuestro devenir democrático. Fue nuestra primera Carta Magna, la que nos abrió el camino hacia la modernidad, y por ello, la que marcó el origen del Estado Derecho que hoy disfrutamos.

El Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, administración responsable de la gestión del evento nacional e iberoamericano La Pepa 2012, formado por el Gobierno de España, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Cádiz y los Ayuntamientos de Cádiz y San Fernando, trabaja para que esta efeméride tenga el realce y trascendencia que se merece a través de una amplia programación de actos institucionales, sociales, culturales y de ocio de máximo nivel. Una programación que aspira a convertir este aniversario en la fiesta de la democracia, en una fiesta nacional e internacional. No se puede obviar el papel protagonista que tuvieron los diputados de ultramar en la redacción y aprobación de esta Carta Magna. Fue una Constitución, como bien reza en su articulado, “para los españoles de ambos hemisferios”. Por ello, esta celebración no es exclusiva de España sino que tiene vocación iberoamericana.

Con estas ambiciosas pretensiones conmemoramos este año, con Cádiz como protagonista, al ser la ciudad que albergó las Cortes doceañistas y la promulgación de La Pepa; nuestro derecho a ser libres, a la igualdad, a la Justicia. Y lo hacemos unidos, al igual que en aquella época. Todas las instituciones estamos concienciadas de la relevancia de la efeméride y trabajamos en la misma dirección para hacer del Doce la gran celebración de la democracia. Estas celebraciones alcanzarán su punto álgido el próximo 19 de marzo, fecha clave del Bicentenario, en distintos actos en los que estarán presentes SS.MM los Reyes acompañados por las más altas autoridades del Estado; y en los que los ciudadanos tendrán especial protagonismo. La Constitución de 1812 fue la que acuñó el concepto de ciudadano en nuestra nación y, por ello, toda la sociedad española debe ser partícipe de la celebración.

Quiero agradecer a la ONCE su involucración con la conmemoración al dedicar una serie de tres cupones al Bicentenario de la Constitución de 1812, que saldrán a la venta los días 20, 21 y 22 de marzo. Iniciativas como ésta, que ayudan a la promoción nacional del evento, son siempre bienvenidas y un ejemplo de que desde la iniciativa privada, desde la propia sociedad, se pueden realizar aportaciones muy valiosas que engrandecen la celebración. El trabajo realizado, además de ser un vehículo de primer orden para la proyección del Doce, es todo un homenaje a Cádiz y a la Constitución de 1812. Todo ello tiene una fuerte simbología porque una entidad que realiza una importante labor social como es la ONCE, se vincula a la conmemoración de una Carta Magna que efectivamente contiene una importante carga humanista, hecho por el que apuesta tan fuertemente en su articulado por los derechos civiles.

Los españoles, por tanto, tienen mucho que decir en este año en que rendimos tributo a nuestra democracia; y frente a una nueva época de dificultades es indispensable que todos nos unamos en torno a un evento que tiene mucho que enseñarnos. Los diputados doceañistas nos demostraron que con ilusión y empeño se puede cambiar la realidad. Ese mismo espíritu, el que nos enseñaron aquellos diputados de 1812, debe servirnos de referente para superar los graves problemas actuales.

El presidente del Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, José Luis Ayllón

José Luis Ayllón
Presidente del Consorcio para la Conmemoración
del II Centenario de la Constitución de 1812