AURORA GARCÍA: “EN EL DÍA A DÍA COMO VENDEDOR HAY QUE TENER SIEMPRE UN ALICIENTE”

Aurora García, vendedora del año en Sevilla, sostiene la placa conmemorativa

Luchadora y llena de vitalidad, Aurora García (Sevilla, 1957), trabaja en la ONCE desde hace cuatro años y ha sido elegida como la mejor vendedora de la ONCE del año 2011 en la provincia de Sevilla. Apasionada de las misiones, se introdujo en el mundo de la medicina y trabajó como auxiliar de enfermería de ayuda a domicilio. Su espíritu protector y humilde le han permitido alcanzar un gran homenaje.

¿Se siente orgullosa de ser ‘vendedora del año’ en Sevilla?

Pues la verdad es que sí, me siento muy orgullosa. Somos tantos vendedores que haber sido la elegida aquí en Sevilla me hace sentir muy orgullosa de haber obtenido este premio.

¿Qué sintió cuando le comunicaron que iba a recibir este homenaje?

Al principio me quedé sorprendida porque no me lo creía. Hay muchos vendedores, todos son buenos, y no entendía cómo me iban a elegir a mí con todos los que somos, y más aún conociendo el poco tiempo que llevó en la ONCE, sólo cuatro años. Al final, poco a poco y según iba viendo las circunstancias, me lo fui creyendo.

¿Cuál cree que es la clave para ser un buen vendedor?

La clave está en ser muchas cosas. Sobre todo ser constante, tener mucha paciencia, saber atender bien al público y saber comprenderlos. Lo digo en el sentido de escuchar a los clientes diariamente todo lo que cuentan. Hay que tener mucha habilidad. Además es muy importante conocer un poco al personal. En definitiva todo influye un poquito y podríamos resumirlo en una conjunción de características necesarias. Y también, por supuesto, es muy importante que te guste lo que estás haciendo, porque si no te gusta y no le encuentras sentido a lo que haces, claramente estás perdiendo el tiempo. Cada cosa que hagas tiene que tener un poquito de sentido. En el día a día como vendedor hay que tener siempre un aliciente. Mi deber es salir a la calle, pero siempre tengo la ilusión de dar algún día un premio y de conocer a la gente. Soy vendedora y tengo esa oportunidad de encontrarme con ellos y de que me cuenten sus historias y la verdad es que todo este mundillo me gusta.

“Desde pequeña he querido ser misionera”

¿Le atrae el mundo de la medicina?

Sí, desde pequeña he querido siempre ser misionera, de irme a las misiones cuando era más jovencita. Luego me fui a las Hermanas de la Cruz y estuve prácticamente ocho años con los enfermos. Desde los 21 hasta casi los 30 años estuve con los pacientes y por supuesto que me gustaba la vida de la medicina. Mi misión era atender a los enfermos, estar en la calle por la noche atendiéndolos, en fin haciendo oficio de enfermera.

¿Le gusta ayudar a la gente?

Ayudar a la gente es algo que llevo dentro. El trato con la gente y todo el tiempo que estuve en el mundillo de la medicina con los enfermos pues me sentí muy a gusto y me contaban sus problemas y sus historias, y yo los escuchaba gustosamente. Es un poco parecido a actuar de psicóloga. La típica psicóloga que está ahí siempre escuchando diariamente a la gente, sus historias, su vida, sus problemas. El trato con el público es muy importante y también muy bonito. Pero depende del punto que se mire. Porque hay días que sólo piensas en que vendrán las mismas personas, las mismas caras a contarte la misma historia de cada día. Hay personas que, antes de que vengan, ya sabes de lo que te va a hablar, pero bueno, se lleva bien porque me gusta escucharlos y aconsejarlos.

¿De dónde le viene esa atracción por la medicina?

No lo sé, simplemente porque me gusta hacer el bien a los demás. Me gusta hacer el bien en general.

¿Cuál cree que es el aspecto positivo del día de venta?

Hay muchas cosas positivas. A parte de dar premios y tener esa alegría de darlo, hay también muchas cosas positivas pero que no se suelen ver a simple vista. Pero como cualquier cosa en la vida todo no es positivo. Si no se valora este trabajo y se intenta ver como algo positivo, pues la verdad es que se convierte en un trabajo un poquito pesado. Estas pasando frío, calor, estás en la calle y la climatología extrema no es agradable para nadie. El lado positivo se encuentra por ejemplo cuando se da un premio y si te gusta el trato con la gente, tienes más facilidad para ver el lado positivo.

“Sevilla para mí es lo más bonito del mundo”

¿Cree en las supersticiones?

No soy supersticiosa. No creo en eso.

Pero como vendedora de cupones ¿Es supersticiosa con los números?

Bueno, con los número un poco sí. Los vendedores siempre nos solemos decantar por determinados números. Yo por ejemplo vendo mucho el 13. Me gusta mucho hacer este número con máquina pero no entra en mi mundo de supersticiones. Pero el número que más me gusta es el 7 porque nací un año 57 y en ese sentido puede ser el motivo de que me guste tanto esta terminación. En todos los sitios que he vivido, he vivido con el número 7 y me ha ido siempre muy bien, me ha ido fenomenal. Lo curioso es que todo esto me ha ocurrido sí sin darme cuenta. Esto lo he comprobado ahora, cuando me he puesto a vender cupones. He descubierto la razón de por qué me gustaba tanto el 7, el 57, incluso el 3 y el 43. Y no sé, por ejemplo el 13 es un número que no me gusta, y en cambio me gusta el 3.

Para usted, ¿Sevilla tiene un color especial?

Sí, claramente sí. Sevilla para mí es lo más bonito del mundo. Me encanta. También me gusta Madrid. Siempre he dicho que después de Sevilla la ciudad más bonita es Madrid, pero me encanta Sevilla y esta ciudad no la cambio por nada. Vaya donde vaya, yo creo que como Sevilla no hay nada en este mundo.

¿Cuál es su rincón favorito?

Sevilla tiene tantos… me encanta toda la parte del casco antiguo, la Plaza de España. Me gusta todo ese paseo de la Cartuja, todo eso que hicieron cuando se celebró la EXPO. Sevilla tiene muchos rincones bonitos. El barrio de Santa Cruz, todas las callejuelas antiguas, el centro, la Catedral, mis conventos, la Maestranza… todo eso tiene mucho encanto. Y además, es maravilloso todo el arte que se vive aquí y que tenemos, aunque yo no tenga mucho arte (risas). La semana Santa me vuelve loca, la Feria también. Todos los rinconcitos que haya por Sevilla me gustan.

¿Aceptaría irse a otra ciudad andaluza a trabajar o prefiere quedarse en Sevilla?

Prefiero quedarme aquí en Sevilla. Si tuviera que irme sería por una necesidad que me obligase a irme. Tengo claro que prefiero quedarme aquí, porque me gusta mucho Sevilla, me ha ido muy bien en esta ciudad, es mi ciudad, donde me he criado, donde he nacido. Si no tuviera más remedio que irme me iría, porque también me siento española y a parte también porque la ONCE está otros sitios y si hiciera falta mudarse por cualquier motivo lo haría y me iría el tiempo que me queda hasta jubilarme y por supuesto volvería otra vez a Sevilla. Si tuviera necesidad, pues sí que decidiría irme, pero en este caso no lo haría porque yo quisiera, sino por una obligación.

“Mi sueño es dar el Cuponazo”

¿Cómo cree que sería el mundo sin vendedores?

Pues no lo sé, la ONCE necesita al vendedor por muchas circunstancias. Los clientes son personas y te buscan para estar un ratito contigo. No me imagino un mundo sin el vendedor, ni sin la ONCE. A pesar de que existen máquinas e Internet, es imprescindible que exista el vendedor porque el cliente los necesita, necesitan acercarse y comprar el cupón a esas personas que les ofrecen una compañía. Ellos sienten la necesidad de hablar contigo. La frialdad de las máquinas no es comparable con el calor y la compañía que nosotros les ofrecemos. A muchos de ellos les gusta echarte la bronca y a una máquina no les van a reñir, no les van a decir ‘oye, que no me das el premio nunca’. Sin vendedores esto no sería igual.

¿Qué consejo le daría a los vendedores de la ONCE?

A los que empiezan ahora les diría que tuvieran sobre todo mucha paciencia, ser muy constantes y aprovechar este trabajo. Tienen que saber valorar este trabajo que tienen ahora, porque si no lo aprovechan bien sería una lástima. La constancia, ser responsables, cumplir con los horarios, llevar las liquidaciones, que cuesta muy poco trabajo. Si cumples con tu deber no tiene que haber miedos ni preocupaciones. En definitiva, yo les daría ese consejo, que sean buenos trabajadores y cumplidores del deber.

¿Cuál es su sueño?

Mi sueño es dar el Cuponazo. Ver a la gente feliz. Para mí sería lo más grande.
Y mi sueño para la vida es conservar mi trabajo, tener salud, saber que mi familia está bien y poco más. En definitiva ser feliz teniendo todas estas cositas. Porque la felicidad completa no existe pero se puede llegar a rozar teniendo todas estas cosas. Y jubilarme en la ONCE sería también otro sueño y si no pues que sea lo que Dios quiera.

Mª Carmen Montero