Amparo Cruz: “El paso por el CRE marca para siempre”

Amparo Cruz, la directora del Centro de Recursos Educativos de Sevilla, posa con en una de las clases del centro con una pizarra al fondo

Licenciada en Derecho por la Facultad de Santiago de Compostela, Amparo Cruz (Vigo, Pontevedera, 1965) ejerció como abogada durante diez años. De padres sevillanos, es adicta a la lectura y la retinosis pigmentaria que sufre no le impide ser ambiciosa en sus proyectos. Este año ha asumido la dirección del Centro de Recursos Educativos de Sevilla donde se enfrenta a un nuevo reto, ayudar a los niños en su adaptación a los estudios y a la vida diaria.

¿Era buena estudiante?

Sí. La única asignatura que me quedó fue Dibujo, en 4º de EGB. Me dejaron para septiembre. A partir de ahí no tuve ninguna dificultad en los estudios.

¿Cuál era su asignatura favorita?

Me gustaban mucho los idiomas y lengua. Se me daban muy bien, no estudiaba prácticamente. Recuerdo una vez cuando estaba en 4º de EGB que nos hacían el examen final y nos decían “Bueno, a ver, voluntarios” y yo me presenté voluntaria y saqué un nueve o un diez.

La primera imagen que recuerda como alumna.

Las escaleras del cole, la lechería que había al lado y esa clase con mesas grandes en las que estábamos seis o siete y la pizarra delante.

¿Qué diferencia la antigua enseñanza de la actual?

Yo creo que hay bastante diferencia. Antes se preocupaban poco de los alumnos que no podían seguir el ritmo. Ahora hay una mayor preocupación porque todos los niños alcancen los conocimientos y por ver los niños que tienen unas necesidades especiales, bien por discapacidad, o bien porque su ritmo de aprendizaje es más lento.

Cuando la designaron directora del CRE de Sevilla, ¿cuál fue su primer pensamiento?

Que era un reto muy interesante porque yo estuve cuatro años en el Consejo Territorial, donde estaba muy contenta porque tenía mucho contacto con los afiliados y había estado anteriormente en Empleo. Meterte en Educación era una sensación de haber hecho el camino al revés (risas).

¿Cómo fue su primer día en la dirección?

No tengo mucha conciencia (risas). Un día de entrar por la puerta, irte a tu despacho, que se presente tu secretaria que la pobre no sabe qué hacer para agradarte y que tú te sientas cómodo. Y que te presenten mucha gente a la que luego te va a costar identificar. Esa sensación a mí me resulta bastante desagradable.

El CRE reúne a los alumnos de Andalucía, Extremadura y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, ¿qué destaca de trabajar con niños ciegos y deficientes visuales en las aulas?

La dedicación de los profesionales, la individualización del trato. Aquí afortunadamente para ellos, son poquitos, entonces los profesores se pueden dedicar de una forma muy particularizada a las necesidades de cada uno de los niños. Aquí tenemos niños con sordo-ceguera, con alguna problemática familiar, chavales que han dejado de estudiar por distintas circunstancias y que ahora se enganchan en los cursos de Cualificación Profesional. Y tienen mucha suerte, porque aquí trabajan no sólo lo que es el aspecto curricular de las asignaturas si no que trabajan mucho la orientación, la movilidad, las destrezas en las habilidades de la vida diaria, el ocio. Tienen muchas oportunidades y salen muy preparados.

¿Se crean más lazos de unión que en la enseñanza ordinaria entre el equipo educativo y los alumnos?

Sí. Primero porque los profesionales tienen sentimiento muy especial hacia sus niños, porque esto sigue siendo internado, salvo algún caso excepcional. Conviven con ellos mucho tiempo, incluso coinciden en el comedor, hay niños que vienen durante años y llegan a conocerlos mucho más que en un colegio ordinario. El contacto personal es más intenso.

“Si los padres no se involucran, el niño no va a conseguir sus objetivos”

¿Empatiza con los problemas de los alumnos?

Yo debería decir que sí (risas). Procuras entender las situaciones complicadas que tienen algunos de ellos. Los conoces, los entiendes y te agrada especialmente cuando van saliendo adelante.

Es licenciada en Derecho y ha ejercido como abogada durante diez años. ¿Qué es más complicado, dirigir una empresa jurídica o un centro de estudios?

No sabría decirte. Ser abogado es complicado, tienes intereses de personas que dependen de ti. Y en un centro educativo tienes que organizar la actividad de mucha gente, procurar que toda esa gente trabaje a gusto, pero que además los objetivos se cumplan. Cada uno tiene su parcela.

¿Ha influido esto en su visión de la educación?

En la visión de la educación no sé si tanto, en la visión de la gestión sí. Cuando diriges un centro educativo tienes que conjugar intereses de alumnos, de profesionales, de los tuyos como entidad que tiene que ofrecer un servicio, un servicio de calidad.

A lo largo del curso se realizan numerosas actividades de ocio, cultura y deporte, ¿cómo contribuye en el desarrollo educativo de los alumnos?

Es fundamental porque en la enseñanza, el currículum es una parte, pero la convivencia, la cultura, el ejercicio físico y lo que implica cuidar de tu cuerpo y conocerlo es fundamental también. No puedes pretender que únicamente estudien, aprueben y saquen buenas notas. La vida no es sólo un título o una formación académica, es mucho más. Y aquí se trata de preparar a los niños y a las niñas también para eso.

La actividad estrella.

Les gusta mucho la música, de hecho uno de los alumnos ha aprobado el Conservatorio con nueve años. Y luego el barro, el teatro…

¿Cuál es su próximo proyecto?

Hay algo que yo espero que se realice que es el conocimiento de lo que se hace a nivel internacional, de participar en foros donde lo hagan con chicos de otros países europeos. Que conozcan qué es lo que se hace fuera, cómo viven, qué ventajas tienen, qué inconvenientes tienen y que eso les abra la mente para pensar que esto no es ni lo mejor ni lo peor del mundo, sino que hay más allá de aquí.

¿Qué papel desempeñan los padres de los alumnos del CRE?

Es un papel importante, aunque nosotros tenemos a lo niños cada quince días el centro se cierra porque lo que queremos es que no haya una desvinculación de su familia. Si los padres, incluso los hermanos, no se involucran en ese proceso de adaptación del niño a su situación de ceguera o deficiencia visual, nosotros por supuesto podemos trabajar aquí una serie de áreas, pero no van a conseguir totalmente sus objetivos. En el CRE todo está preparado para que los niños que están aquí vivan a gusto, sin riesgos, sin peligros y tengan todo adaptado a sus necesidades. Pero la realidad de fuera no es esa.

“El futuro del país está en la educación”

El último libro que ha leído.

Ahora estoy leyendo ‘Silencio’ y anterior a éste leí ‘Conducir bajo la lluvia’, un libro muy bonito porque es un perro el que cuenta la historia.

¿Qué ha extraído de ellos?

De ‘Conducir bajo la lluvia’, la capacidad de lucha de la familia, del protagonista sobre todo, que pueden llegar a tener las personas y cómo hay que tener los nervios muy templados y no pensar que cuando algo te va mal todo el mundo se derrumba a tu alrededor.

Cuando los alumnos salen del CRE, ¿prefieren continuar con estudios universitarios o de formación profesional?

En general, los alumnos de aquí suelen ir hacia formación profesional. Pero cada vez tenemos más que acceden a la universidad.

El paso por el CRE ¿marca de por vida?

Yo no te lo puedo decir porque yo no estuve en el CRE, pero conozco muchos compañeros que han estado en el CRE y eso no se les olvida nunca. No olvidan a los compañeros, ni a los profesores, ni muchas cosas que han aprendido aquí. Yo creo que sí, que les marca para siempre.

Una meta para este curso escolar.

Que hayamos conseguido llegar al resto de los niños que están en Educación Integrada, que necesitan ese periodo de adaptación a su deficiencia visual, a utilizar el braille porque tienen poquito resto visual o determinadas aplicaciones informáticas. Que para ellos no sea un trauma afrontar su discapacidad visual y que se atrevan a reconocerla, a verla y a pedir la ayuda que necesiten.

Qué opina del debate político en torno a la educación. ¿Debería ser un asunto de Estado fuera de la polémica? Porque, elecciones tras elecciones vemos como se convierte en una arma arrojadiza de unos contra otros y los alumnos, los profesores y los padres de por medio…

Los alumnos, no sólo los de aquí si no en general, no obtienen un rendimiento equiparable al esfuerzo que dedican. Por alguna razón nuestro sistema educativo tiene que mejorar de forma que los conocimientos que aprenden sean mejores, más adaptados a las necesidades reales de la sociedad de estos momentos. Y el problema, es que no tienen un criterio claro de por dónde tiene que ir y qué es lo que tenemos que hacer. Es un debate que se tiene que poner encima de la mesa, hay una parte importante que es política porque las políticas educativas se defienden por los representantes de los ciudadanos. Evidentemente tienen que ser personas que tengan conocimiento de cuales son las necesidades educativas de los alumnos y espero que cambie y mejore, porque yo no creo que los chicos hoy trabajen menos.

¿Teme a los recortes en la Educación tanto a nivel estatal como autonómico?

Sí, porque no podemos recortar en el futuro de un país, y el futuro de un país está en la educación de sus ciudadanos. Y todo lo que significa recorte, va a significar reducir posibilidades en el plan educativo a nuestros chavales, y los más directamente afectados pueden ser los alumnos con discapacidad. Que empiecen a recortar en mediadores, en las nuevas tecnologías, en asesores de apoyo, en orientación educativa, en todo eso que parece que no es importante pero que es muy importante.

Una recomendación para los alumnos que están comenzando el curso.

La que me daban a mí, que estudien desde el primer día (risas). Que cojan gusto por estudiar, que sean capaces de entender lo importante que es saber de todo, matemáticas, lengua, idiomas, historia o latín, incluso. Y que lean, que es muy importante.

La directora del CRE coge entre sus manos una bola del mundo que utilizan los alumnos en sus clases

Mª Ángeles Cuenca