Ciudades accesibles para todos

Somos muchas las personas a las que en pleno siglo XXI se nos niega la posibilidad de acceder a un edificio, subir a un autobús, o incluso a utilizar un cuarto de baño en un establecimiento público. Que se haya convertido en cotidiano no significa que lo hayamos asumido como apropiado y mucho menos que sea lo correcto. Y aun así no nos hemos colgado el cartel de “indignados”.

Por este motivo es necesario que hagamos ciudades accesibles para todos y no negar la posibilidad de una existencia normal, y a la que tenemos derecho los miles de ciudadanos con alguna discapacidad que día a día intentamos sortear las grandes barreras que limitan nuestras posibilidades y anulan nuestros derechos.

Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, es aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y usar los edificios públicos, los domicilios, los centros comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, hacer deporte, etc.

En ello está trabajando el nuevo alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, y nuestro equipo de gobierno. Crearemos una Oficina de la Accesibilidad que sirva de instrumento para que Sevilla sea una ciudad para todos y cada uno de sus ciudadanos. Entre otras acciones supervisaremos que todos los proyectos municipales estén libres de barreras.

De ahora en adelante, me aseguraré de que no se saque a concurso ningún proyecto ni se contrate ningún servicio que no cumpla con los requisitos de accesibilidad.

Este es el objetivo prioritario del nuevo gobierno municipal que trabaja para tener una Sevilla sin barreras. Siempre debemos mirar desde el punto de vista, de aquellos que tienen más dificultad.

No será tarea fácil. Sevilla es una gran ciudad, con cientos de barrios y miles de edificios, y aunque existe amplia legislación en materia de eliminación de barreras, la dificultad estriba en supervisar la correcta aplicación de las normas, en todos ellos.

Será fundamental la implicación de los colectivos de personas con discapacidad para planificar, detectar y eliminar estas trabas que encontramos en el medio físico. Y será tarea de todos, hacer que los responsables de que existan barreras arquitectónicas no puedan alegar en su favor el desconocimiento del problema.

Somos las personas con discapacidad, desde la individualidad, desde las asociaciones, y también desde dentro, los que tenemos que evidenciar ante los poderes públicos, que existen personas diferentes que necesitan y exigen un entorno diferente. Acometer la accesibilidad desde y con la discapacidad.

Puede que la plena accesibilidad sea una utopía, pero mientras que descubrimos si lo es, seguimos avanzando, y construyendo una ciudad mejor para todos.

Juan García
Delegado del Distrito Norte