Coraluna, cantante en la última edición de OT: "Tus ojos pueden estar perdidos pero tu voz no"

Coraluna, posando con el número de participación que le asignaron cuando se presentó al casting de Operación Trunfo
Tras su paso por Operación Triunfo, Anabel Mercado, Coraluna, (Santisteban del Puerto, Jaén, 1989), lucha por hacerse un hueco en el panorama musical español. Trabajadora social, con retinosis pigmentaria desde pequeña, está acostumbrada a superarse cada día. Es una soñadora por naturaleza, pero consigue todo lo que se propone. Ahora se ha fijado como meta sacar un single y terminar Sociología. Su éxito está en su familia, dice, y en trasnmitir lo que siente al cantar.

¿Soñó alguna vez con ser la Rosa de Operación Triunfo?

Sí, la primera edición me dio muchas ganas de dedicarme al mundo de la música porque era un concurso que hacía realidad el sueño de mucha gente, entre ellos el mío. Pero pensaba que era algo lejano o imposible.

Ahora me dirá que su ídolo es David Bisbal.

Exactamente (risas), ¿cómo lo sabes?. Bisbal es mi ídolo y lo admiro un montón. Me encantaría algún día conocerlo y compartir experiencias.

¿La alcachofa de la ducha ha sido su primer micrófono?

(Risas) Nunca me lo he puesto de micrófono. Yo siempre utilizaba un cepillo de peinar o el mando de la tele. Me ponía en el salón de mi casa, delante del espejo veía el bulto y decía “ahí estoy yo”, y me ponía a cantar. Me ponía ropa que yo diseñaba, por ejemplo me cortaba camisetas, me hacía faldas con flecos, me ponía mis tacones, mi música y los vecinos luego se quejaban. (Risas)

Cuando soñaba con convertirse en cantante, ¿quién era su modelo a seguir?

Tengo muchos modelos a seguir, pero nunca he intentado parecerme a ninguno. Simplemente los he admirado, me ha gustado la música que han hecho, por ejemplo Isabel Pantoja, Malú o Pastora Soler.

Su padre ha desempeñado un papel muy importante en su carrera musical, ¿qué recuerdos tiene de su infancia con él y con la música?

Él me enseñó a cantar, me decía lo que tenía que hacer, por ejemplo, subir más la voz. Cuando íbamos de viaje nos poníamos a cantar en el coche o cuando íbamos al campo nos poníamos a cantar fandangos. Era como un juego, a ver quién ganaba más. Él ha sido el papel fundamental, ha sido mi profesor.

¿Ha formado parte de algún grupo musical adolescente?

No, nunca he formado parte de ninguno. Hace un año y medio, más o menos, mi pareja intentó por todos los medios buscarme una orquesta. Hice una gala con una y me aceptó, pero yo no quería porque prefería acabar mi carrera y pensaba que me iba a quitar tiempo.

Dígame una canción que haya marcado su vida.

No tengo canciones que marquen, tengo muchas canciones que me gustan. Supongo que la canción que me marcará será el single que saque algún día.

“En inglés me invento las canciones”

¿La música para usted es un hobbie o una forma de vida?

Es complicada la pregunta (risas). Para mí siempre ha sido un hobbie, pero pienso que es muy difícil que sea forma de vida porque es muy complicado ganarse la vida con este mundillo. Pero bueno se intentará, y si no pues me dedicaré a mi carrera y mis estudios y tendré la música como hobbie.

Es trabajadora social, una profesión que promueve el cambio y la mejora social, ¿con qué sector de la población le gustaría desarrollar su trabajo?

Me gustaría trabajar con el sector de la familia, el tema de la adopción. Quería hacer un Máster de Intervención Familiar y Mediación, pero me pedían una licenciatura y empecé a hacer Sociología cuando entré en Operación Triunfo. Ahora está un poco aparcado, pero lo retomaré.

¿Por qué el seudónimo de Coraluna?

Como ya había habido otra Anabel en OT no me iba a poner el mismo nombre. Me identifico mucho con Coraluna porque empecé a leerme un libro muy bonito que se llama ‘Nunca mires mis manos’, y su protagonista se llamaba Corina. Luego, me pasó algo parecido a esa historia y empecé mi propio libro y a la protagonista le puse Coraluna, que tenía una parte de mi personalidad y otra parte de ficción.

¿Ha tenido siempre la necesidad de escribir y componer, o es algo que surge de un momento a otro?

Siempre he tenido esa necesidad, no sé por qué. Me encanta escribir. Desde chica, intentaba escribir y me preguntaba cuándo iba a componer una canción. Pero más tarde me dí cuenta de que lo que yo escribía eran canciones. Cuando he tenido el primer amor, por ejemplo, he escrito mi diario contando esa historia.

¿Cuál cree que es la clave del éxito de un cantante?

La suerte juega un papel muy importante porque te la puedes crear tú, y trabajar para que venga a ti. Lo importante es que gustes al público, que tengas suerte en las canciones y luego el mantenerse en ese éxito.

La primera canción que cantó en un escenario fue María de la O, de Marifé de Triana, con tan sólo cinco añitos… ¿la copla le corre por las venas?

Muchísimo (risas). Yo soy coplera, pero como yo digo, a ratos porque no me gusta para dedicarme en mi carrera musical a ella.

En OT has interpretado temas de diversos estilos ¿con qué tipo de música se identifica más?

Con el pop o pop-rock. También me gustan mucho las baladas que transmitan con la letra y que sean fuertes, rompedoras. En inglés no me gusta cantar porque me invento las canciones (risas).

¿Escribirá alguna vez un libro?

Me encantaría, es la segunda cosa que más me gustaría hacer después de grabar un disco. Me gustaría escribir un libro sobre la experiencia de la retinosis pigmentaria, y también un libro de una historia mía. El de Coraluna se llama ‘Besos silenciosos’.

“En ningún momento he querido dar pena”

¿Con quién desearía colaborar en alguna canción?

Me gustaría sobre todo con Bisbal, que me encanta. Pero también con Bustamante, Pastora Soler, Malú, Pablo Alborán…

¿Cuáles han sido las metas de su vida hasta entrar en OT?

Siempre me he dedicado mucho a mis estudios y quería siempre más. Me decía que cuando acabara la carrera iba a hacer otra. Siempre he intentado proponerme nuevas metas, decir que tengo la ilusión de hacer algo y ver si puedo conseguirlo.

¿Y tras su salida continúan siendo las mismas?

Sigo en la misma línea. Pienso que es muy difícil esto de la música pero lo voy a intentar, y si no sale siempre hay otras opciones. La cuestión es no parar, alcanzar metas y cumplir sueños.

Intenta sacar el lado positivo a las opiniones y las críticas pero, ¿considera, como le dijo Ángel Llácer, que su deficiencia visual es algo que la condiciona ante el resto de la sociedad?

Pienso que los que hemos entrado en OT, a parte de cantar bien, tenemos un perfil determinado. Yo entré con una deficiencia visual y eso hace también que la gente se identifique. Hay muchas características que forman a un artista, y no pienso que mi deficiencia visual sea lo único que anime a la gente a identificarse conmigo o a seguirme. Es un conjunto, si dijese que solamente es el cante pues mentiría, porque mucha gente me admira también por la otra forma de ver la vida con una deficiencia y eso me llena mucho de satisfacción. Si dijese que es por la deficiencia nada más, pues también mentiría porque yo pienso que es un conjunto. No pienso que yo haya tenido más dificultad a la hora de estar allí conviviendo en OT, simplemente he tenido que adaptarme y me han ayudado muchos mis compañeros. Yo me he visto como una más. En ningún momento he querido dar ni pena ni lástima. No la he dado durante toda mi vida, no la quiero dar ahora.

¿Cree que la deficiencia visual y la discapacidad siguen siendo temas tabú?

Pienso que sí, la gente tiene miedo a preguntar a la persona con discapacidad porque se confunden muchos términos, no saben muy bien como hablarte. Yo quiero que la gente sienta que no pasa nada. Particularmente, pienso que una persona con discapacidad no es una persona discapacitada, puede hacer su vida normal. Hay cosas que tú aprendes desde pequeño que no puedes hacer y no te estás preguntando toda tu vida “¿por qué no lo haré?”.

¿Con qué se queda tras su paso por la Academia?

Con la experiencia que ha sido preciosa y me ha enseñado mucho tanto a nivel profesional -porque he aprendido mucho de la música- como a nivel personal. He vivido muchas cosas en mi vida y pienso que ésta ha sido una de las experiencias a las que menos me ha costado adaptarme porque tenía tantas ganas que me ha sido muy fácil. He tenido a mucha gente que me ha ayudado y estoy muy agradecida.

¿Cree que el afán de superación que usted ha demostrado en la Academia es una cualidad que deben poseer todas las personas deficientes visuales o con discapacidad, en cualquier aspecto de su vida?

Sí. No es que sean más que nadie, pero sí que tenemos una situación que en algunos momentos nos hace más difícil las cosas, por decirlo de alguna manera. Tendrían que pensar que aunque les haya tocado vivir algo así no deben quedarse quietos, tienen que seguir luchando y apostando por lo que quieren.

La visión no es un sentido necesario en la música, en cambio, sí hace falta sentimiento y pasión para interpretar ¿qué siente cuando se sube a un escenario?

Ahora mismo siento muchos nervios, a veces se me van calmando pero cuando yo pensaba en los programas de televisión como OT, ‘Veo Veo’, ‘Lluvia de estrellas’… creía que para entrar ahí hacía falta ver. Pero cuando entré en la Academia me dí cuenta de que lo importante es transmitir, lo que tu sientas al cantar esa canción. A lo mejor tus ojos pueden estar perdidos pero tu voz no, hay mucha gente que me ha dicho que era una de las que más transmitían. En el escenario siento mucha satisfacción, mucho empuje y ánimo. El cariño de la gente es algo muy bonito y no sólo encima del escenario, si no que vas por la calle. Es una de las cosas que más me han gustado del paso por la Academia, el tener el cariño de la gente.

Coraluna
Mª Ángeles Cuenca