Málaga hizo Camino para visitar al Apóstol Santiago con motivo del año Jacobeo

Afiliados malagueños durante el camino de Santiago

Un total de 35 personas, seis con deficiencia visual y dos ciegos totales, afiliados a la ONCE y miembros del Club Multicultural de Málaga, se dieron cita a mediados del mes de septiembre para presentar sus respetos al patrón de España.

Desde hace siglos persiste la tradición en España de visitar al santo Patrón, Santiago. La ONCE de Málaga no quiso perderse la oportunidad de ponerse en camino y recorrer el último tramo del Camino Francés. Ocho afiliados dan fe de ello. Una experiencia única que pretendía no solo ofrecer una alternativa de ocio a los peregrinos, sino potenciar la autonomía, y motivar valores de tolerancia, respeto y comprensión a través de la convivencia.

Los peregrinos de la ONCE y 26 miembros del club Multicultural de Málaga, subvencionados por la Consejería de Turismo de Andalucía, recorrieron durante nueve días y ocho noches, 111 kilómetros, once más del mínimo exigido, desde Sarriá hasta Santiago, y todo por conseguir la Compostela, la acreditación oficial del peregrino.

Afiliados durante una parada en el Camino
Cada día los caminantes malagueños se enfrentaban a una media de 20 kilómetros. Un autobús los conducía hasta la zona de salida de cada etapa, y les servía también como apoyo, trasladando el equipaje y el material , y recogiendo a aquellos que nesitaban ayuda bien por cansancio o por molestias típicas del peregrino. “Algunos compañeros si que han tenido ampollas, uñas partidas, agujetas…”, cuenta Ildefonso Morales, jefe de servicios sociales de la ONCE en Málaga, “pero el cuerpo tiene una capacidad asombrosa para recuperarse”, afirma entre risas.

Morales, ciego total que participó en esta experiencia, ratifica que “para andar no hace falta adaptarse, solo ponerse en camino”. Ildefonso hizo el Camino acompañado por su perro guía. Otro peregrino, también ciego total, se valía de una barra de senderismo, portada por dos videntes, de manera pudiera tener libertad de movimiento a la hora de andar.

“Para personas con deficiencia visual, hacer el Camino no supone ningún problema. Todo lo contrario. Al ser una actividad muy planificada y en la que cada uno establece su ritmo de marcha, no supone ningún obstáculo”, arguye Morales.

Todo el grupo de peregrinos de la ONCE con la Catedral de Santiago de Compostela de fondo
El compañerismo y la camaradería reinaron durante todo el Camino. “Hemos conocido a muchísima gente”, cuenta Morales. “Me sorprendió la historia de un hombre que conocimos en una de las etapas. Llevaba 6 años caminado con 30 kilos a la espalda. Desde Roma, hasta Santiago, y desde allí hasta donde le levaran los pies. Iba solo con un perro, y por no separarse de él, no dormía en los albergues, sino a la intemperie”.

Tras seis días de caminata finalmente los peregrinos llegaron a Santiago. A la hora de decidir cual fue el mejor momento de esta experiencia hay división de opiniones. Aunque en cuanto al más emotivo, todos los participantes parecen estar de acuerdo, “fue en Santiago”, dicen. “Durante la misa del peregrino una compañera, María José Hidalgo, “Mache” para todos nosotros, leyó una invocación al Apóstol en braille. Fue el momento cumbre del camino. Todos nos emocionamos muchísimo. Y hasta el arzobispo bajó a dar un abrazo a nuestra compañera. Fue muy bonito.”

El balance no puede ser más positivo: “El camino ha sido un triunfo, un reto personal. Vas cubriendo etapas y consigues un objetivo. El Camino, al fin y al cabo, es como la vida. Cada día conoces gente que al día siguiente dejas atrás, pero siempre sigues adelante”, reflexiona Morales.

Los peregrinos de Málaga no descartan embarcarse de nuevo en alguna experiencia similar. Afirman que el Camino de Santiago “para una persona ciega es una experiencia increíble”.

Foto del grupo con una gran pancarta en la que se puede leer 'Andalucía'