Marbella y Castilblanco acogieron los campamentos de verano de este año

El grupo de jóvenes disfrutando de un baño en la piscina
Intercambio, ayuda y no diferenciación. Esas han sido las claves del campamento del Encinar de Escardiel que arrancaba el 19 de julio con el objetivo de promover y concienciar a los 30 chavales asitentes sobre la biodiversidad y la toma de conciencia sobre el planeta.

Cada día los niños realizaron distintas actividades. Las más aclamadas fueron la equitación, la escalada, el senderismo o la práctica de la tirolina y del tiro con arco. Los jóvenes también tomaron contacto con la fauna y flora andaluza a través de distintos talleres. Aprendieron a cuidar de una huerta, a ser perfectos apicultores, recolectando miel de los panales y fabricando deliciosos caramelos, y a construir nidos para pájaros del bosque.

Sin duda, la actividad estrella de esta edición fue la realización de piragüismo en los Lagos del Serrano, en la localidad sevillana de Guillena. “Es lo mejor del campamento”, declara Jesús Delfín (8 años), uno de los participantes de este año.

Momento durante la práctica de piragüismo
Hubo tiempo también para juegos programados, gimkanas en braile, actividades en la piscina, y las famosas veladas nocturnas, planteadas como auténticas fiestas temáticas. La útima noche, dedicada a la “noche de los talentos”, sirvió para demostrar las habilidades de algunos encima del escenario.

Los monitores se declararon contentos con el resultado obtenido en el encuentro de verano. Antonio Manuel Delgado, un veterano monitor cuenta que “Nuestro objetivo es que disfruten, por supuesto. Pero vamos más allá, porque está claro que los chicos aquí viven una experiencia fuera de lo habitual. El campamento les da mucha independencia y autonomía personal”.

Una de las mayores alegrías vino de mano de los compañeros de estancia de los chicos de la ONCE, dos grupos de niños sevillanos, con los que han compartido juegos, actividades, risas y diversión. “La experiencia de la convivencia con éste grupo de jóvenes ha sido estupenda para nuestros chicos. Nuestros chavales están acostumbrados a relacionarse con normalidad con gente sin discapacidad, pero para los otros, entrar en contacto con nuestros jóvenes ha sido una experiencia increible. Y el resultado no ha podido ser más positivo” declara Antonio Manuel.

Chicos del campamento, sonrientes y amigables, sentados en una mesa durante una de las comidas

Al mismo tiempo se celebraba en Cabo Pino, muy cerca de Marbella, otro campamento destinado a chicos ciegos y deficientes visuales, con otras discapacidades y sin discapacidad, de las provincias de Málaga, Algeciras y Jerez.

Las actividades del campamento se centraron en el deporte. Los chicos pudieron practicar juegos de equipo en la piscina, y diferentes actividades en la playa. Los chavales también aprendieron a bailar en clase de fanky y asistieron a diferentes talleres. En unos días se convirtieron en magníficos reposteros aprendiendo a cocinar dulces típicos, y a fabricar pequeños objetos de barro tal y como si fueran experimentados artesanos.

La propuesta más aplaudida fue la visita durante toda una jornada al Parque Acúatico de Mijas, donde los chicos difrutaron de las atracciones del complejo. Además, cada noche juegos y animación nocturna hicieron las delicias de los asistentes al campamento. La última velada estuvo deicada a la entrega de diplomas, un recuerdo simbólico para todos los chicos en esta edición del campamento de verano.

Foto de grupo de todos lso asistentes al Campamento del Encinar de Escardiel

Cursos de vela y piragüismo en Granada

La Dirección Administrativa de la ONCE en Granada junto con la escuela de Vela de Motril, organizaron, el pasado 17 y 18 de julio, el I Curso de iniciación a la vela ligera y al piragüismo, en el que participaron 16 jóvenes y adultos de entre 15 y 47 años, 11 de ellos afiliados con ceguera total.

Foto de familia de los participantes de esta primera edición del curso de vela y piragüismo
Los asistentes pudieron elegir entre aprender el manejo de un barco de vela, pasear en zodiac o practicar piragüismo. Antes de navegar, todos los participantes recibieron una pequeña clase teórica sobre el uso de la equipación, terminos marineros, las partes de un barco, y el manejo de una embarcación ligera. Por su parte, los monitores de la escuela, fueron previamente asesorados por los técnicos de la ONCE para saber cómo comportarse ante usuarios deficientes visuales.

Según los responsables de la actividad, esta iniciativa ha sido muy bien valorada, tanto por los monitores como por los participantes. Alberto Morilla, Director Administrativo de la ONCE en Granada, uno de los participantes en esta primera edición, afirmó que practicar vela “es un deporte que perfectamente puede hacer un afiliado”. “Navegando consigues una sensación increible. Te da una libertad, un sentimiento de espacio impresionante. Sientes que tú puedes dominar la situación. Sientes que tú participas. Sientes el mar y el viento, y tú controlas el barco. Te implicas y tienes tu recompensa”.

Dado el éxito obtenido, la dirección de la ONCE en Granada se plantea continuar con iniciativas como ésta en el futuro.

Los participantes amarrando cuertas en la embarcación