Herminia Moncayo: "Cuando no hay crisis es muy fácil hacer política"

Primer plano de Herminia Moncayo
Hermina Moncayo (La Línea de la Concepción, 1977), es una política innata, una mujer comprometida que entiende la política de tú a tú, cara a cara, al lado siempre de los ciudadanos, intentando solucionar sus problemas. Concejal de San Roque (Cádiz), vicepresidenta de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, con una larga trayectoria ya vinculada a los servicios sociales, cree que ahora, más que nunca, hacen falta políticos de verdad. Es ciega desde los tres meses y sueña con dedicarse a la cooperación internacional, su pasión.

Si por usted fuera, Gibraltar, ¿español?
Hombre, esta pregunta es un poco complicada, pero bueno… Entiendo que ahora mismo tenemos unas buenas relaciones entre esta parte de la verja y aquella y pienso que tendremos que continuar así algún tiempo más.

Perdone la ironía pero, reconocerá que ser vicepresidenta y responsable de los Servicios Sociales de entidad como la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar ¿es un marrón, no?
A mí los asuntos sociales lo asumo por vocación. Es cierto que no es lo mismo hablar de los asuntos sociales de un ayuntamiento que de una mancomunidad, no tiene nada que ver. En la mancomunidad llevamos programas que los ayuntamientos no llevan y no son programas tan intervencionistas como suelen ser los de los ayuntamientos. Tenemos un departamento de droga, un programa específico para gitanos, llevamos asesoría para inmigrantes, pero no es igual que los ayuntamientos que llevan más la Ley de Dependencia o la intervención con menores en familias, no tienen nada que ver. Desde mi punto de vista es más complicado llevar los asuntos sociales en un ayuntamiento que en una mancomunidad.

¿Qué le quita más el sueño, la droga, las pateras, la delincuencia? ¿O me va a decir que hay una leyenda negra en torno al Campo de Gibraltar que no se corresponde con la realidad?
Si miramos los datos no estamos muy diferentes del resto de la provincia de Cádiz. Sí que es verdad que vivimos en un enclave complicado en materia de drogas o con las pateras, no se lo voy a negar. Lo que ocurre es que realmente ahora mismo el Estrecho está bastante controlado con los nuevos sistemas de vigilancia y ha disminuido. Un poco de leyenda negra si que hay, pero el enclave en el que vivimos es el que es, indudablemente es lo que tenemos.

¿Tampoco el paraíso fiscal que esconde la Roca es cierto?
Yo no lo sé, porque no vivo en esa parte de la Roca.

Dicen que la política local es la más agradecida por el contacto directo con los ciudadanos. Convénzame de que eso es así.
Claro que es así. Yo, aún siendo vicepresidenta de la Mancomunidad, sigo siendo concejal de mi municipio y todavía muchísima gente de la zona donde vivo en San Roque se siguen dirigiendo a mí. Los concejales somos las personas que estamos cara a cara con el ciudadano. También es verdad que eso depende de la personalidad del concejal pero en mi caso a mí me gusta hablar con la gente y estar en contacto con la gente, con los colectivos, estar en la calle. En cambio una persona que sea diputado o parlamentario, delegado, consejero es más difícil acceder a él. Las gestiones empiezan por los ayuntamientos y los políticos locales.

Pero no es el mejor momento para estar en la política municipal, ¿no?
Yo siempre digo –y se lo digo a mis compañeros- que el ser político municipal es como ser cura, es algo vocacional, te tiene que gustar. Momento fácil no es la verdad que no, pero ahora es cuando hay que estar. Estos son los verdaderos momentos de hacer política. Cuando no hay crisis es muy fácil hacer política. Con dinero es muy fácil hacer política, hacer obras. Ahora mismo es cuando verdaderamente hace falta hacer una política real, estar cerca de los ciudadanos, hablar con la gente, intentar ayudarle. Evidentemente los políticos no tenemos una varita mágica.

“Rubalcaba me tiene embaucada”

¿Tiene alma de Robin Hood?
Un poco. Mi madre me lo dice siempre: “Así con esa forma de pensar que tienes no vas a llegar algún lado”. Me gusta mucho estar cerca de la gente, escuchar a la gente, estar cara a cara con la gente. No es fácil, te garantizo que no es fácil. A veces te vas a tu casa con una sensación de desasosiego por no poder ayudar a alguien, pero a veces también te sientes muy satisfecho de lo que haces.

¿Cuando y cómo decidió que lo suyo era la política?
De siempre. Fue una cosa prácticamente innata. Siempre me recuerdo de delegada en el colegio, convocadora de huelgas, luego fui delegada de Facultad, me afilié al PSOE y aquí estoy. No sabría decirle cuándo, desde siempre.

¿Desde cuando tiene carné del PSOE?
Desde 1998. Pertenezco al comité local de mi agrupación, donde soy actualmente secretaria general, desde el año 2000.

¿Cual es su referente ideal?
Me gusta mucho Felipe González, indudablemente, y Alfredo Pérez Rubalcaba me gusta muchísimo, es un político que me tiene embaucada. Hace una semana estuve en una intervención de él y todavía estoy un poco bajo los efectos anestésicos de Pérez Rubalcaba.

¿Se siente triste o deprimida por la situación de España?
Creo que la ciudadanía se está equivocando un poco porque entiendo que la situación de España es, al menos, la situación del resto de Europa. Realmente creo que lo que hay que hacer es trabajar para conseguir que el país remonte y vuelva a ser lo que era. Me da pena porque hay personas muy afectadas y el paro es muy triste, pero hay que trabajar, con tristeza no se consigue nada, sobre todo los que estamos al pie del cañón. Si nos ponemos tristes nosotros ¿qué va a hacer el resto de la sociedad?

Pero, ¿no se siente decepcionada porque sea precisamente un gobierno socialista el responsable de este recorte masivo…? –interrumpe la pregunta-.
No pienso que el Gobierno socialista sea el responsable de la crisis.

No le estaba diciendo eso. Me refiero a que sea un gobierno socialista el que recorte los salarios, suba los impuestos o congele las pensiones.
Eso no es agradable, pero de eso se trata, de gobernar. Son recortes duros que van a afectar a mucha gente, pero los grandes afectados siguen siendo los parados. Los grandes afectados no son la gente a la que se le va a recortar los sueldos porque esos están trabajando. Es no nos gusta a nadie, pero hay que ayudar al país para que vuelva a la normalidad.

O sea que con la que está cayendo usted apuesta por votar al PSOE a ciegas.
Por supuesto. Eso siempre. El otro día me comentaba un compañero que se sentía abrumado porque le habían llamado de tres partidos para las elecciones. Y le dije, pues yo estoy contentísima porque a mi no me llamarán nunca de otro partido porque nunca abandonaré el PSOE. No me considero una persona chaquetera. No lo he sido nunca, siempre he sido una persona de ideales fijos. Además me dan mucha rabia los cambios.

En esta Europa casi federal que nos hemos dotado, ¿tienen sentido las Mancomunidades de Municipios?
La verdad es que sí. Tenga en cuenta que hay municipios pequeños que si no fuesen por las Mancomunidad de Municipios les costaría mucho trabajo prestar ciertos servicios. Lo que hay que hacer es dotarlas de contenidos.

Y en un momento de adelgazamiento de la estructura administrativa del Estado ¿vería lógica la supresión de las Diputaciones Provinciales?
No, creo que no. Ocurre lo mismo. Hay muchos servicios de los municipios de menos de 20.000 habitantes que si no fuese por la Diputación no se podrían sostener.

“Vender el cupón es un trabajo superdigno”

Usted ha sido alumna de integrada en Guadairo. ¿Qué tal su experiencia? ¿Tuvo que soportar muchas zancadillas?
No he sido siempre una alumna de integración, mis primeros cuatro años estuve en el Luis Braille, pero no tengo quejas. Evidentemente si no hubiese sido por la ONCE no estaría donde estoy hoy. La ONCE y mi familia han sido dos pilares importantísimos en mi vida. ¿Zancadillas? Sí que he tenido pero siempre he tenido don de gentes y siempre me he manejado muy bien. Para mí es muy positiva mi experiencia. Terminé la EGB, luego hice el BUP y COU en San Roque y me matriculé en Derecho en Sevilla y mi experiencia ha sido muy grata.

¿Por qué no acabó Derecho?
Porque soy un poquito perezosilla para esas cosas. Me quedan cinco asignaturas y aún no he terminado. Pero sigo matriculada.

Siempre ha sido una trabajadora externa a la ONCE, ¿nunca ha echado de menos vender el cupón?
No es una cosa que descarte. Me parece un trabajo superdigno. Tengo muchos compañeros vendedores que viven gracias a eso, la Casa vive gracias a eso, y yo gracias a la venta del cupón puedo tener mi adaptación de mi puesto de trabajo. No lo descarto porque es una posibilidad.

Me cuentan que jamás se la ve a usted con el bastón por las calles de San Roque porque nunca va sola, lo suyo es un liderazgo social innato.
Realmente no lo llevo porque no lo necesito. No estoy sola prácticamente nunca, salvo cuando estoy en casa. Lo llevo en mi bolso siempre pero la verdad es que lo utilizo poco.

También me dicen que es usted algo temeraria. No le voy a recordar como se lanzaba por las tirolinas en la Ribera Maya. ¿Si pudiera participaría en un programa de televisión tipo ‘21 días’, ‘Al límite’, o ‘Supervivientes?
Totalmente, me gusta mucho el del ‘Desafío’, estoy por escribir a Cuatro, me encantaría. Sé que no puedo conducir, o al menos no debo –es una broma-, pero me gusta participar en todas las actividades posibles, porque no me da miedo prácticamente nada.

La música latina, la salsa, le pone las pilas, ¿no es eso?
Me encanta, me encanta la bachata. Me da un poco la vida. En realidad soy muy ochentena, lo que pasa es que cuando llega el verano, me gusta la bachata.

Y su próxima meta política ¿por dónde pasa?
Me gustaría que mi partido siguiese contando conmigo pero si no es así no me da miedo afrontar otros retos en mi vida. La política me encanta, evidentemente, pero no depende de mí. Me gusta todo, quizá la política autonómica o nacional no estaría mal, pero es que no depende de mí. Desde que me levanto por la mañana, a mí las cosas me cuestan más que al resto de la gente, pero me da igual, no me da miedo. A mí me gusta mucho la cooperación internacional, es una cosa en la que me encantaría trabajar, me apasiona realmente. No me importaría irme fuera. Quizá me gustaría trabajar en esa parte de la política. A ver si mi partido se deja de caer…

L.G.
Otro momento de la entrevista de Herminia