Joaquín Núñez: "Las orquestas de plectro no se reconocen porque no se conocen"

Joaquín Núñez dirigiéndose al público de un concierto en Huelva Foto: Josele Ruiz Madrid
En casa se crió rodeado siempre de instrumentos de púas. A su padre, Joaquín Núñez, todo un referente en la ONCE y en el mundo de la música, le debe su pasión por lo clásico, por lo clásico español. A los 14 años se enganchó definitivamente y ya no lo ha dejado. Ha pasado por la orquesta de Sevilla, luego por la de Córdoba y ahora dirige la de Huelva, un ahora que cumple este año su primer cuarto de siglo.

¿Recuerda cuál fue la primera vez que tocó un instrumento de pulso y púa?

La primera vez tendría unos nueve o diez años. Mi padre estaba en la orquesta de pulso y púa de la ONCE de Sevilla. Yo veía la bandurria por casa y la cogía a mi aire, en plan autodidacta, después ya los 14 años mi padre se puso conmigo, me enseñó los ornamentos básicos, pero de más jovencito yo ya trasteaba por mi cuenta.

El laúd, la bandurria, ¿no son instrumentos atípicos para aficionarse a la música?
Hombre, ¿atípicos? Junto a la guitarra son los instrumentos genuinamente españoles. No lo sé. Hay de todo, hay unos profesionales magníficos de instrumentos de púa aquí en España.

Entonces la afición comienza por su padre.
Sí, porque yo de siempre he visto este tipo de música. En mi casa siempre ha habido bandurrias. Mi padre era un aficionado, de los antiguos, que estudiaban en los colegios. Como él decía, poca cultura general, pero mucha música. Estudió violín, piano, órgano, tocaba la bandurria y el acordeón en el antiguo colegio de la ONCE en Sevilla.
Joaquín Núñez, su padre, también fue un referente. ¿Qué aprendió de él?
Desde el punto de vista musical me enseñó los ornamentos los fundamentos básicos de la bandurria, también a leer solfeo, no demasiado, pero sí lo suficiente para crear mi propia afición e iniciarme.
¿Nunca se ha arrepentido de no ejercer Derecho?
De ejercerlo no. No me he arrepentido. Sí me he arrepentido de haber hecho algunas oposiciones los cuerpos del Estado, pero el ejercicio como tal no ha sido algo que me haya atraído nunca, esa es la verdad.
El público de una orquesta de plectro ¿es muy distinto al de las grandes orquestas sinfónicas?
Bueno, verá, un altísimo porcentaje no sabe lo que es, de entrada, cuando ve bandurrias, laúdes y guitarras. Piensa en algo parecido a la tuna y hay mucha gente que viene a vernos y no se espera lo que escucha y se sorprende.

¿No es menos exigente o más agradecido?
No tiene por qué ser un público distinto, son todos iguales. Bien es verdad que el público que va a una orquesta sinfónica sabe lo que va a oír y va predispuesto a ello, mientras que aquí un alto porcentaje no se espera que hagamos música clásica y eso sorprende.

¿Esta es la música que se identifica con la España más… clásica, digamos?
Yo creo que sí. La bandurria, el laúd y la guitarra son los instrumentos más genuinamente españoles. Se estudian bien poco, al menos en Andalucía, salvo Córdoba y Granada que es donde más se prestan a estos instrumentos. Sin embargo hay zonas como Levante, Navarra y La Rioja con más tradición. De hecho hay unos cuantos conservatorios donde se imparten estos instrumentos en todos los niveles.
Isaac Albéniz es ¿su guía espiritual?
No. Para mí, es el músico más importante de España con permiso de don Manuel de Falla, pero no es mi guía espiritual. La verdad es que no. Como compositor en mi altar particular tengo a Juan Sebastián Bach. Los grandes de España son Isaac Albéniz, Joaquín Turina y Manuel de Falla.

“He sido el lazarillo de mi padre”

¿Quién le ha marcado más en su trayectoria y en su formación como profesional?
Siempre he estado rodeado de este ambiente. Mi madre cantaba muy bien. Mi padre siempre ha tocado muchos instrumentos. Pues, seguramente mi padre porque he sido su lazarillo permanente hasta que me independicé. Por lo tanto, se lo achacaremos a papá.
Defíname el sonido de la guitarra, la bandurria y el del laúd.
Una bandurria es un instrumento bastante chillón de entrada, poco potente, y es muy difícil sacarle un sonido dulce. Hay que manejar el instrumento con bastante soltura para sacarle un sonido dulce pero una orquesta de plectro debe conseguirlo. El laúd es algo mayor que la bandurria y por lo tanto da un sonido más bronco, pero tiene las mismas cuerdas y se toca con la misma técnica. Y la guitarra cuadra muy bien con la bandurria y el laúd, da un timbre muy parecido. Un laúd tocado en la cuerda grave si está bien tocado desde fuera parece una guitarra, tienen unos timbres muy similares y por eso ajustan muy bien.
Si pudiera elegir una época para una segunda vida, ¿elegiría el Renacimiento, el Romanticismo o el Barroco?
Desde el punto de vista musical elegiría el período de posguerra española, hay que tener mal gusto… (se ríe) fue la peor época desde otros puntos de vista pero musicalmente en España, desde el punto de vista de la púa, entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, en esas décadas se han dado los mejores instrumentistas. Para que tú veas.

Y si tuviera que protagonizar una Zarzuela, ¿cuál elegiría y por qué?
Hay muchas adaptaciones de zarzuela originales para instrumentos de púa. Hay números de rondalla. Nosotros hacemos varias selecciones de zarzuela. Me quedaría mejor con ‘Agua, Azucarillo y Aguardiente’, por más alegre. ¿Personaje en particular? Bueno, a mí me hacía mucha gracia el don Hilarión de ‘La Verbena de la Paloma’, aunque no me identifico con ninguno.

¿Cuántas veces ha soñado con tocar para una gran orquesta?
No, la verdad es que no. Sí me gustaría pero no me haya quitado el sueño. Sí que he soñado yo con dirigir y tener una gran orquesta de plectro con 50 o 60 músicos donde pueda meter toda la gama de instrumentos, la familia del laúd y la bandurria es más amplia, y sólo se pueden utilizar si tienes un grupo suficiente. Eso sí que he soñado yo y me moriré con esa pasión insatisfecha.

Pensaba que habría soñado con dirigir una Orquesta Sinfónica.
Pues no, puesto que mi especialidad esta en esto… También me gustaría participar como solista en una orquesta sinfónica, que alguno lo ha hecho. Me encantaría una orquesta para bandurria y orquesta.

Y puestos a soñar, ¿con qué orquesta y en qué teatro le gustaría usted tocar?
Pues puestos a soñar, en el Teatro Real.

“Somos el patito feo de la música”

¿Están suficientemente reconocidas las orquestas de pulso y púa o son el patito feo del mundo de la música?
Efectivamente, de alguna manera son el patito feo. Están poco reconocidas porque son poco conocidas. Una cosa es la consecuencia de la otra. Hay una gran mayoría de público no sabe ni lo que es. Y es normal que en cualquier concierto que demos me venga alguien a saludar y nos feliciten. Los propios músicos se sorprenden. Y como no se conoce, no se reconocen.

¿Y a qué cree que es debido?
Probablemente a que hoy priman más otro tipo de músicas. Pero sí se mueven porque las orquestas de plectro cada vez se mueven más, aunque todavía siguen siendo el patito feo.
¿Y cómo valora el papel desempeñado por la ONCE de apoyo a la iniciativa artística?
Es fundamental. Sin el apoyo de la ONCE, por lo menos los grupos que están hoy en día en la ONCE, que dicho sea de paso tienen un nivel medio bastante alto, no sería posible. Es fundamental su apoyo.
Con el paso de los años, sigue poniéndose usted igual de nervioso que el primer día. ¿No hay forma de controlar los nervios de ese momento?
Hombre… verá… nervioso… Yo creo que es el peso de la responsabilidad más que los nervios. Como comprenderá yo hago muchas veces solos y no me tiembla la mano. Si estuviera nervioso no podría hacerlo. Es más una cuestión de responsabilidad. Siempre estoy preocupado porque todo salga bien, que la gente esté pendiente y concentrada, que los instrumentos estén afinados. Siempre estoy preocupado más que nervioso. Me moriré de esa manera.

¿Alguna manía confesable?
Seguro que las tengo pero no me las reconozco.
Ser bético en Huelva es casi una afronta.
En Huelva hay que ser del Recre amigo, pero tampoco te miran mal.

Le encanta el campo y siempre que puede se escapa a la sierra de Beas, donde pasa más tiempo casi en la ciudad. ¿Qué le aporta?
El campo me da tranquilidad, para mí es una maravilla, aquí solo escuchas pajaritos. Para mí es calidad de vida.
De sus tres hijos, uno ha seguido los pasos del abuelo y del padre, ¿se da por compensado?
Sí suficientemente, además que es un magnífico músico. Éste es mucho más músico que su padre o que su abuelo. Para mí es un motivo de orgullo.

Para terminar, ¿cuál cree que es el futuro profesional de los instrumentos de plectro?
Yo lo veo halagüeño. En los conservatorios se está implantando esta especialidad de púa cada vez más. En España ya hay 10 o 12 conservatorios donde se está haciendo de forma reglada e institucionalizada, cosa que nunca existió. Por eso veo el futuro con optimismo.

L. G.