Ahora no podemos parar

La conquista de la efectiva igualdad e integración de las personas con discapacidad ha sido una constante en el trabajo diario de esta Institución desde que comenzó su funcionamiento en 1984. La afectación de una discapacidad en nuestra sociedad se convierte en una circunstancia clara de desigualdad para la persona que la padece, lo que es totalmente incompatible con su condición de sujetos titulares de plenos derechos.
A lo largo de todos estos años hemos constatado una gran paradoja con respecto a la consideración de las personas con discapacidad. Y es que, en un sentido genérico, no han existido grandes dificultades para ir avanzando en el reconocimiento de un marco formal de igualdad. Sin embargo, la realidad no se ha ido construyendo conforme a ese modelo: el desfase entre los deseos del legislador, por un lado, y los compromisos de los poderes públicos y de la sociedad, por otro, ha sido enorme, sin que pueda quedar justificado por las actuaciones que, desde las distintas Administraciones Públicas se han realizado. Estudios específicos abordados por el Defensor en 2004 vinieron a describir la aplicación práctica de una serie de normas que dibujan un compromiso legal con resultados aún muy pobres, lejos del papel de impulso que los poderes públicos deben ofrecer a la sociedad, y a los agentes económicos en particular, en favor de la integración laboral de las personas con discapacidad en el empleo público.
Es cierto que caminamos en el buen sentido; que hemos consolidado un mensaje de integración y avanzamos en el empleo de personas discapacitadas. Pero queda mucho por hacer. Sobre todo, descubrir en la Administración el papel insustituible de liderazgo de este irrenunciable proceso de igualdad.
La Unión Europea destinó 2010 como Año contra la Pobreza. Un programa que nos recordó CERMI allá el pasado Diciembre coincidiendo con el Día contra la Discapacidad para recordar la necesidad de incrementar las líneas de apoyo público a estos objetivos irrenunciables.
Pero, a este respecto, no tenemos noticias recientes que alimenten la idea de alcanzar ese impulso decido en estos difíciles momentos de crisis económica. Entidades con la solvencia de CERMI viene advirtiendo de los ajustes que se producen en las dotaciones presupuestarias destinadas al empleo de discapacitados. Siempre podremos elaborar un indicador más amable, un dato que relegue mensajes restrictivos; pero no tememos que esa limitación en los recursos que nos ocupan se está produciendo.
Confiemos que entre todos sepamos dar un impuso mayor a estas soluciones que el tiempo y la perseverancia nos han demostrado que son el camino a seguir. Deseo en esta edición del Boletín de ONCE nuestro aviso resulte finalmente un mero temor superado y que el ejercicio que acaba de empezar sea un ejemplo añadido de un largo proceso que si no admite recortes, menos aún soportará cualquier atisbo de paso atrás. Confío en ello.
José Chamizo de la Rubia
Defensor del Pueblo Andaluz