Noticias de: diciembre 2009

Dolores Rivero, voluntaria: "He conocido un mundo fantástico gracias a la ONCE"

Primer plano de Dolores Rivero junto a una escultura ubicada en la Plaza Nueva de Sevilla
Dolores Rivero (Sevilla, 1970), lleva cuatro años de voluntaria en la ONCE. Esa labor altruista le ha cambiado la vida. Acompañando a personas ciegas de lunes a viernes, recibe más de lo que da –sostiene-, y se siente feliz. El Ayuntamiento de Sevilla le ha reconocido como una de las diez mejores voluntarias del año por su trabajo social en la capital de Andalucía.
Es usted lo que se dice ¿la bondad personificada?

-Se ríe-. No, la bondad no, yo creo que me está sirviendo más a mí que a ellos.

¿Qué lleva a un voluntario a querer ayudar a los demás a cambio de nada?
Yo lo estoy haciendo desde que me dieron la baja absoluta. Me he visto con un sueldo y sin nada que hacer. Me encerraba en casa y quería hacer algo sin nada a cambio. Busqué en Internet y me encontré con el voluntariado de la ONCE. Empecé a conocerlo, me gustó y desde el el primer momento me abrieron mucho las puertas. Me llenó mucho y me ha servido más de ayuda que la que yo les doy a ellos. He conocido un mundo fantástico gracias a la ONCE.
En su caso entonces, el voluntariado ha sido más un salvavidas que una vía de escape.
Más un salvavidas, un salvavidas. A muchos les estoy ayudando pero es más lo que ellos me aportan a mí.
El carácter altruista del voluntario ¿pasa factura en algún momento?
Algunas veces sí.
¿En qué sentido?
Pasa factura cuando tú te entregas a una familia altruistamente, más de lo que te aconsejan, más de lo que te dice tu coordinador, entregándote día y noche. Y al final si cometes algún fallo, ya que los voluntarios somos personas, pues te dan la espalda. Pero me imagino que la culpa sería mía por meterme donde no debía. Pero he de reconocer que de todos los años que llevo de voluntaria, solo me ha pasado una vez. Siempre he estado muy contenta con todos los afiliados. Y siempre he recibido demasiada gratitud, quizá más de la que merecía.

“El voluntariado es una necesidad”

Lo suyo ¿es una forma de pasar el tiempo o una forma de vida?
No es una forma de pasar el tiempo. Si fuese así, una se hartaría al cabo del tiempo. Para mí es una necesidad. Me llena la vida ayudar a los ciegos, pero no porque sean ciegos, sino porque son personas que se entregan tanto a la misma vez que tú les ayudas, es tan grataficante que ahora mismo no he encontrado nada que me llene tanto.
¿Y por qué eligió la ONCE para ejecer su labor de voluntariado?
Antes que la ONCE busqué otras organizaciones y no me apoyaron mucho. En la ONCE me escucharon. Yo siempre dije que tenía unos problemas siquiátricos y que necesitaba una serie de ayudas. Ellos se han adaptado mucho a mí, aunque yo hay actividades, como los senderismos o las playas, que no hago.
¿En qué consiste su labor exactamente?
Yo sobre todo hago paseos y acompañamiento. Sobre todo acompañamiento.
¿Siempre con las mismas personas o cambia?
Hay alguno que tengo fijo pero cambio muchísimo. Conozco a muchísimos afiliados de Sevilla.
¿Cuantos días a la semana?
Suelo dedicarle los cinco días a la semana por las mañanas pero si salen cosas por las tardes también voy por las tardes.
Dicen que el secreto de la felicidad es querer ayudar a los demás y conseguirlo. Usted lo hace a diario, se siente usted feliz.
Sí, en este aspecto sí.
Con voluntarios como usted, ¿otro mundo es posible?
¿Quién sabe? Eso no lo sé yo.
“Todo el mundo podría tener tiempo para ayudar”
¿Tiene alma de Robin Hood?
No, bueno, a lo mejor sí, podría ser, pero sin robar –se ríe-. Es verdad que yo tengo mucho tiempo para ayudar, pero creo que todo el mundo podría tener un poquito de tiempo para ayudar. Reconozco que a partir de esa dedicación, todo el mundo puede tener una hora a la semana o al mes, se puede sacar tiempo para ayudar un poquito.
Su correo electrónico empieza por “esperanzada 38” ¿tendrá alguna explicación?
La verdad es que sí. Hace dos años tuve una experiencia muy mala en la vida con un hombre. Ahora he conocido a otro hombre y tengo la esperanza de empezar una nueva vida.
Su referente humanista se acerca más ¿a Teresa de Calcuta o a Vicente Ferrer?
A Vicente Ferrer, de católica no tengo nada –se ríe-.
Cuál es el perfil ideal de un voluntario. ¿Existe un patrón tipo?
El común denominador es ayudar. Unos lo hacen por aspectos religiosos otros por aspectos éticos y sociales. Un voluntario se puede mover por muchos aspectos, pero el común denominador es ayudar a las personas. Me da igual que sea por unas razones o por otras.
Dígame la verdad, ¿cree que vivimos en una sociedad mayoritariamente hipócrita o realmente solidaria?
Es hipócrita pero poquito a poco se está haciendo un poquito más solidaria.
¿Qué falla? porque, aparentemente, nadie somos racistas, ni xenófobos, ni discriminamos.
Eso es teóricamente, pero creo que es debido al mundo que estamos viviendo. Si no hubiese tanto paro y tanta hambre… Porque si yo me pongo en la piel de un padre de familia que no tiene donde comer y si un sudamericano le está quitando el trabajo, a lo mejor ese hombre sin querer ser xenófobo lo tiene que ser a la fuerza. Yo no soy xenófoba pero también me pongo en el punto de vista de ese padre español. Hay que entenderlo.
El secuestro de voluntarios en una acción humanitaria tiene un impacto globalizador. ¿Cree que contribuye a agitar conciencias?
Sirve para agitar las conciencias y para hacer pensar a las personas que existen los voluntarios y que hace falta más ayuda. Porque hace falta más ayuda y aunque pasen están cosas la figura del voluntario seguirá existiendo siempre.
Si estuviera en sus manos gestionar el 0,7% de los presupuestos de Andalucía, ¿hacia donde dirigiría sus prioridades?
A tantos sitios. A África, a España. Es que hace falta ayuda en tantos sitios. Es que España lo está pasando tan mal. Hay que ayudar a muchos sitios, es que el 0,7% se queda tan corto…
Y si le tocara el Cuponazo ¿montaría una ONG o abandonaba el voluntariado por una vida mejor?
Parte del premio sí que lo daría a ayuda humanitaria. El 0,7% no, más del 7%. Pero hay que reconocer que todos somos egoístas. Yo no soy una santa, solamente soy una persona que hago de voluntaria. Me considero una persona normal y corriente.
El Ayuntamiento de Sevilla le ha reconocido como una de las diez mejores voluntarias del año, ¿cómo valora este premio?
Me quedé sorprendida, no me lo esperaba, pero me hace muchísima ilusión. La verdad es que sí, estoy muy orgullosa.
L.G.
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PLENA CIUDADANÍA

Uno de los aspectos que más ha distinguido al Gobierno al que represento es, sin duda, el claro y decidido apoyo a aquellos sectores de la población que más lo necesitan. Las políticas económicas y sociales puestas en marcha por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han marcado un antes y un después en el apoyo a los más débiles, y entre las que se encuentran todas aquellas personas que presentan algún grado de discapacidad.
Tanto es así que incluso en épocas de crisis como en la que estamos inmersos en la actualidad, su política presupuestaria ha hecho que mientras en unas partidas se refleja contención del gasto, en otras, como son las de Educación y las Política Sociales, crecen. Por tanto, es algo de lo que todos nos debemos sentir orgullosos, porque, tras años de lucha, la sociedad ha entendido que para alcanzar la igualdad de todos no puede ni debe prescindir de las aportaciones, conocimientos y creatividad de los discapacitados, aunque somos concientes de que el camino que queda por recorrer es aún largo.

Y el camino es largo porque, pese a que la concepción de la discapacidad ha sufrido una profunda transformación en los últimos años, aún sigue siendo un sector de la población muy vulnerable, y, especialmente, si, entre todos éstos, nos referimos a las mujeres con discapacidad, cuyo déficit de ciudadanía es aún mayor ya que a la discriminación por el hecho de no ser iguales, se les une el hecho de ser mujer.

De la misma forma, al camino por la igualdad de los discapacitados le queda también por superar el de la desigualdad de oportunidades, y que se aprecia de manera significativa en la educación, en el empleo, en los accesos a los servicios públicos, en el ocio, en la cultura, y hasta incluso en la participación social y en la política. De ahí que el Gobierno actual haya venido desarrollando durante los últimos años una serie de iniciativas legislativas con el fin de que las personas con discapacidad se vean beneficiadas de todas las políticas de igualdad, favoreciendo, por tanto, la cohesión de la sociedad.

En este sentido, y como continuación de planes anteriores, el Consejo de Ministros del pasado 10 de julio aprobó el III Plan de Acción para las Personas con Discapacidad 2009-2012, en el que, bajo la coordinación del Ministerio de Sanidad y Política Social, se engloban distintos departamentos ministeriales, y que viene a continuar la estrategia del Gobierno en materia de discapacidad, obligando a ello no sólo al propio Ejecutivo, sino sirviendo también de orientación a las políticas de las Comunidades Autónomas.

Este III Plan de Acción tiene como objetivo la promoción de la autonomía personal, concibiendo las políticas públicas de tal manera que las personas con discapacidad obtengan el mismo beneficio que el resto de los ciudadanos, garantizándole el ejercicio y disfrute de sus derechos civiles, políticos y sociales. Y, entre sus principios, destacan las ideas de no discriminación, de igualdad de oportunidades, de normalización y vida independiente, de participación e integración, de igualdad entre hombres y mujeres, de accesibilidad universal y de cooperación institucional.

Junto a estas iniciativas políticas de carácter nacional, se desarrollan otras que van encaminadas no sólo al mantenimiento de una buena relación institucional, sino, y no por ello menos importante, de colaboración directa entre órganos dependientes del Gobierno y aquellas entidades que representan a colectivos con discapacidad. Este es el caso de la Delegación del Gobierno en Andalucía, institución que tengo el honor de presidir, y la ONCE en Andalucía, entidad a la que, como a todas las demás, prestamos un constante apoyo.

Y es por este conocimiento directo del trabajo que la ONCE desarrolla en Andalucía por lo que no podemos dejar de sentirnos orgullosos del mismo, ya que esta organización no sólo da empleo a más de 19.000 personas en nuestra comunidad, sino que trabaja para que las personas con discapacidad visual cuenten cada vez con mejores servicios sociales, educativos, culturales, deportivos y de apoyo a una mayor accesibilidad, con vistas a lograr la plena ciudadanía de éstos y de sus familias. Por eso, sólo quiero transmitiros a todos los hombres y mujeres de la ONCE en Andalucía que pueden tener la seguridad de que, mientras quede algo por hacer en la lucha por la igualdad de todos, no vamos a cejar hasta lograr que ésta sea una realidad.

Primer plano de Juan José López Garzón

Juan José López Garzón
Delegado del Gobierno en Andalucía

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El presidente de la ONCE anima a los más jóvenes a implicarse en el futuro de la Organización

El presidente de la ONCE y la presidenta del Consejo Territorial con los participantes de las jornadas junto a un gran cartel bajo el lema 'Somos más de ONCE'El presidente de la ONCE, Miguel Carballeda, lanzó un mensaje de optimismo a los afiliados más jóvenes que participaron en las jornadas ‘Somos más de ONCE’, a quienes pidió que se impliquen más activamente en el futuro de la Organización. El Centro de Recursos Educativos de Sevilla acogió el encuentro, celebrado del 13 al 15 de noviembre, en un ambiente de extraordinaria festividad.
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