Marbella y la Sierra de Huéznar acogen este verano los campamentos andaluces de la ONCE

Foto de familia de los participantes en el campamento de Marbella
Los primeros en salir de campamentos fueron los jóvenes de las Direcciones Administrativas de Algeciras, Jerez y Málaga. Cerca de 40 niños, de 6 a 13 años, entre afiliados y amigos y familiares de estos, e hijos de trabajadores, se desplazaron hasta Marbella del 13 al 19 de julio.

En las instalaciones de Cabo Pino, en Marbella, pudieron realizar actividades de todo tipo, desde piragüismo a surf, de patinaje a escalada, pasando por el puente tibetano, la gyncana, que no faltó a la cita, los juegos nocturnos que tanto interés despiertan entre los más jóvenes, o los talleres de repostería y de braille.

Niñas con su monitora haciendo juegos tradicionalesEste año del bicentenario del nacimiento de Louis Braille, los campamentos han hecho un guiño al inventor del sistema de lecto escritura para ciegos con actividades específicas dentro de su programa. Así, en Marbella, tres niños se turnaban cada noche para leer al resto del grupo capítulos de la biografía del intelectual francés, generando así un debate sobre su figura, con turno de preguntas incluido. Después cada niño puso su nombre en tinta con la signografía braille.
En la piscina disfrutaron de lo lindo, pero sobre todo, disfrutaron de las actividades a pie de playa, con los juegos sobre la arena, y con las convivencias en las cabañas, en las que compartían un rato de conversación antes de irse a dormir, según cuenta Itzia Belda, coordinadora de los campamentos en Málaga.

También del 14 al 20 de julio otro grupo de entre 7 y 17 años pasó por el campamento de Marbella, en esta ocasión, organizado por la Dirección Administrativa de Cádiz, y participó en un programa de actividades muy parecido, con karting, talleres de guitarra y percusión, equitación, fútbol sala y waterpolo.

Los niños a orillas de playa a punto de zambullirse

Por su parte, las Direcciones Administrativas de la ONCE en Córdoba y Huelva y la Delegación Territorial de Andalucía eligieron este año la Sierra de Huéznar, en la Sierra Norte de Sevilla, otro espacio privilegiado de la naturaleza andaluza, para su campamento, que tuvo lugar del 16 al 21 de julio en la localidad de El Pedroso.
Un grupo de unos 24 niños, de entre 6 y 14 años, realizaron una infinidad de actividades como iniciación a la piragüa y subidas al primer nivel del rocódromo, que fueron las que más pasiones despertaron, o tirolinas, tiro con arco, juegos acuáticos y alternativos en el pantano de la Sierra de Huéznar, o talleres de manualidades. Vamos que no pararon un solo instante.

Simpática imágen de dos jóvenes boca abajo bajando del rocódromo sujetados a las cuerdas

La noche acababa con programa propio; la noche oriental, con juegos de gymcana específicos; la noche del terror, donde los niños tenían que ir superando distintas pruebas para ganarse de premio un buen susto; o la gran noche de los bailes reservada para el día final. También pudieron disfrutar de los animales de la granja, donde dieron de comer a las cabras y las ovejas, acariciar a los conejos o recoger los huevos de las gallinas. Tampoco faltaron los paseos a caballo por el picadero.
Jóvenes disfrutando del agua de la piscina, unidos de la mano, con su monitor“La convivencia ha sido extraordinaria”, explica Alicia Gallego, coordinadora de los monitores. “Los tres grupos procedentes de sitios distintos se han integrado muy bien en uno sólo y la cohesión del grupo ha sido muy buena, tanto de los monitores como de los niños”, señala. Después de seis años trabajando como monitora en otros campamentos, Alicia se ha estrenado este año con niños ciegos y deficientes visuales. “Es la primera vez que trabajo con niños de la ONCE y la experiencia ha sido muy enriquecedora. Ha sido ideal, me ha encantado trabajar con ellos. Ha sido espectacular, para mí y para todo el mundo”, concluye.
Todos los participantes con los remos en alto en la arena dispuestos a embarcar en sus piragüas