Jonathan Chacón: "Obama ganó por la Red"

Primer plano de Jonathan Chacón junto a su ordenador

Dedica 18 horas al día al ordenador, es un adicto a los juegos de rol, un dependiente de los correos electrónicos. Un hombre frío, calculador, algo estoico, bastante sarcástico. A los cuatro años decidió ser lo que es, un informático con alma de investigador. Técnico Superior en Diseño y Desarrollo de Aplicaciones Informáticas, consultor de Accesibilidad, Usabilidad y Nuevas Tecnologías en Technosite, en la Isla de la Cartuja, Jonathan Chacón (Sevilla, 1979), ciego desde los 15 años, sueña con conseguir un ordenador de mano completamente accesible. El tiempo libre lo dedica a proyectos solidarios. Proyectos informáticos, claro.

Su primer contacto con las tecnologías empezó a los cuatro años. Tocaba todo lo que le dejasen, descuartizaba cualquier cacharro que caía en sus manos. Debió ser, lo que se dice, un niño precoz e hiperactivo.

Precoz, también inquieto, soy excesivamente curioso. Sí, el primer ordenador entró a los cuatro años, a los seis tenía ya un ordenador en condiciones y a los nueve ya tenía unos seis ordenadores. Yo me crié en casa de mi abuela y allí nos juntábamos 17 primos. Mi padre siempre me alentó. Mis conocimientos de electrónica me los dio él y cuando agoté a mi padre en ese aspecto tuve que seguir por mi cuenta. El primer contacto con la informática me atrajo tanto -fui el primer desengañado de mi madre porque quería que fuese médico-, que desde los cuatro años dije que quería ser informático y hasta la fecha, que soy informático.

En qué medida le ha ayudado la ceguera en agudizar tanto su ingenio. ¿Ha influido en algún sentido?
Me ha ayudado a ejercitar ciertas herramientas mentales tanto en memoria como en abstracciones. Yo soy en ese aspecto muy estoicista. A los 14 años me levanté una mañana con un desprendimiento de retina de 320 grados, no veía nada. Me fui al cuarto de mi padre a tientas, se lo comenté, fuimos al hospital sin que mi madre y mis hermanos se enterasen, por la tarde me operaron pero ya empecé mi odisea. A los 15 me quedé ciego del todo.
Ser un adicto a los juegos de rol es algo inherente a su función de consultor.
Hombre, sí y no. Yo juego para desahogarme, desconectas de todo porque tienes que meterte en un papel que interpretar. Por mis gustos literarios y cinematográficos, ciencia ficción, fantasía, te pica el gusanillo, lo pobré por el año 94, que aún veía, y aún sigo jugando. He cambiado bastantes veces de compañeros de juego pero llevo con los mismos compañeros casi nueve años.
¿Conlleva riesgos?
No (se ríe). El único riesgo es que no hay que mezclar el rol con sitios de mala calidad.
Hablando de riesgos. Internet es un poderosísimo instrumento de integración con un riesgo de convertirse en una poderosísima herramienta de exclusión social, ¿no cree?
Internet abre muchas barreras pero, no se sabe si por intereses o desconocimientos de políticos o de empresarios, se puede convertir en un gueto digital, en un centro de exclusión social. Ahora parece que la accesibilidad está de moda. Yo soy muy cínico en ese aspecto. Siempre digo que se está haciendo mucho por la integración y la accesibilidad porque el diseño para todos amplía el nicho de mercado. Se sabe que una página Web accesible es cómoda, útil para todo el mundo, mientras que una muy vistosa puede ser incómoda y confusa. Hay también otro hecho importante, que la población envejece en Europa. Y la tercera edad, a usos prácticos, son discapacitados.
“Al tejido empresarial le cuesta mucho moverse”
El principal peso ¿recae, cree usted, en las administraciones?
Las administraciones deben dar ejemplo. El principal peso tiene que ser de la propia sociedad. La administración debe apoyar a la sociedad, pero al tejido empresarial le cuesta mucho moverse. Sobre todo aquí en España. Las grandes empresas se han puesto las pilas pero por movimientos externos a España, aunque aquí estamos con una legislación importante bien diseñada, es cierto que los plazos se han prorrogado, pero siempre se buscan vacíos legales donde escabullirse.
¿Se atreve a aventurar qué porcentaje de páginas Web no son accesibles todavía hoy en día en la Red?
En España me aventuraría a decir que del orden del 70%. Hay muchas páginas de pymes que no lo son y muchos servicios que todavía no lo son. A nivel global diría que en torno al 90% porque hay mucho servidor privado con tecnología propietaria.
La Ley que obliga a las administraciones a garantizar la accesibilidad de sus sitios Web se incumple sistemáticamente. ¿Qué hacemos?
Sí, ahora es cuando se están poniendo las pilas. Tenemos la ley a nuestro favor, hay formularios para tramitar denuncias. Es una discriminación. Lo mismo que cuando hay un bordillo que no me deja entrar lo puedo denunciar, si no puedo acceder a la información en su página Web me están discriminando.
Cree por tanto que habría que denunciar a todas aquellas administraciones y empresas que incumplen la ley.
Por supuesto. Podemos hacerlo todo el mundo. El CERMI ha denunciado la página Web de la Universidad de Madrid, por ejemplo. También los usuarios podemos denunciar.
¿Hay suficiente formación y concienciación de los diseñadores de las Web para garantizar la accesibilidad necesaria en la Red?
No. Es un grave problema. Aunque hay unas pautas muy claras y definitorias sobre lo qué se tiene que hacer y lo que no se tiene que hacer, la declaración de esas pautas es un tanto ambiguas en muchos aspectos, entonces muchos diseñadores y consultores se intenta hacer lo mejor que se puede, pero hay fallos garrafales. Es muy importante la figura del consultor de accesibilidad o la del usuario discapacitado o con experiencia de usuario.
¿Están los menores suficientemente protegidos en la red? El 39% de los padres (el 32% en Andalucía) se despreocupa por sus hijos en la Red, según informes oficiales. Ese es un dato preocupante, ¿no cree?
La verdad que la red es muy libre, haz lo que quieras y haz lo que puedas. El problema de los padres es que vinculan la educación de sus hijos a otras personas y se despreocupan. Internet en un 90% es cosas útiles, educativas y funcionales, pero hay un 10% que no. El papel principal corresponde a los padres que tienen que preocuparse por el acceso de su hijo a Internet de forma controlada. Internet es como dejar a un niño dentro de un coche con la llave puesta o darle un cuchillo.
“La e-democracia es una farsa”
Existe, a su juicio, la e-democracia ¿o, es una farsa?
¿Actualmente? Sí. Internet por mucha democracia que digan da pie a crearse mucho tirano electrónico. Hay foros de discusión, listas de distribución, blogs de publicación, y siempre aparece la figura del moderador o administrador. Y aunque se intenta que todo el mundo tenga voz y voto, siempre hay el individuo anárquico e irrespetuoso que llamamos troll, ante esa figura solo cabe una posición, o lo echas, o lo echas. Es una postura un poco tirana.
Obama ¿ganó por la Red?
Obama ganó por la Red. Sí. Va a haber un antes y un después, lo mismo que hubo un antes y un después del 11-S o del 11-M. Porque los medios tienen mucho poder, Internet que no está controlado por los medios, tiene aún más poder, y eso asusta a mucha gente que se vincula a los medios, porque ya cualquiera puede publicar. Se han dado anécdotas de noticias fantasmas publicadas en blogs que luego han aparecido en telediarios de Antena 3 o Telecinco. ¿Qué criterios siguen los periodistas que no se contrastan esas noticias?
O sea que los candidatos y partidos que no sigan el modelo Obama tienen poco que hacer.
Sí y no. Es peligroso apuntarse a un modelo que ya está anticuado.
¿Anticuado ya?
En Internet seis meses es mucho tiempo. Lo que tienen que apuntarse es al modelo de Intenert que es un modelo muy dinámico y cambiante. Ahora están de modas las redes sociales. Luego no se sabe qué vendrá. El modelo de Obama basado en plataformas de redes sociales, vídeo on line, vale ahora, pero quizá para las próximas elecciones no sea lo apropiado.
¿Cuál es su red social favorita?
Llevo cuatro meses enganchado a Facebook. Me aburro mucho de ciertos fenómenos de la red social porque son previsibles y se anquilosan en esa postura y me acabo aburriendo. Lo que sí soy es muy dependiente del correo electrónico y las listas de distribución.
Me da miedo preguntarle qué significa para usted “estar enganchado”, ¿de cuántas horas estamos hablando al frente de la pantalla?
Digamos que desde las 6 de la mañana a las 12 de la noche puedo estar consultando el correo electrónico.
“Tengo amigos en cuatro continentes”

¿Ha hecho muchos amigos y se ha echado muchas novias en la Red?
Amigos muchos. Relaciones una y… (se ríe). Las relaciones virtuales si lo analizas fríamente, y yo soy bastante frío y calculador en ese aspecto, si lo piensas bien no te llevan a nada. Una relación a distancia no tiene su aquél. De amistad sí, tengo amigos en cuatro continentes, incluidos dos japoneses.

No ser miembro de una red social ¿es automarginarse en la sociedad de hoy?
Hoy no, mañana, sí. Las redes sociales cada vez ganan más poder. Igual que antes tenías que pertenecer a un grupo y hoy tenemos que irnos de copas un día a la semana con los amigos, las redes sociales ocupan un sitio cada vez más fuerte en la vida de las personas. Igual que el correo electrónico está sustituyendo al correo tradicional las redes sociales van ampliando su círculo y ganan peso. Amplías el rango de acción de las amistades y te dan tiempo sin posibilidad de perderlo.

¿Qué es lo que más le satisface de su trabajo y lo que más le molesta?
Lo que más me satisface es que trabajas en productos accesibles y eso es una necesidad. Yo como usuario necesito la accesibilidad. Trabajas para ayudarte a ti y para ayudar a gente con tus mismas necesidades. Fuera de mi trabajo profesional me satisface crear algo que evolucione y que funcione, descubrir cosas nuevas. Lo que menos me gusta que muchos se toman la ley para colocación de medallas sociales y chocar con requerimientos administrativos, tanto de las empresas como de los clientes.
El tiempo libre lo dedica a ejercer de programador de proyectos solidarios. Más que discapacitado parece usted un superdotado.
No creo en ese concepto. Más bien soy una persona inquieta intelectualmente.
En casa tiene usted seis equipos con ocho sistemas operativos distintos. Es usted un Bill Gates en potencia.
No (se ríe). No soy empresario, soy investigador. El éxito de Bill Gates es acercar la informática al usuario vendiendo la moto de que es sencillo algo que no lo es y vendiendo un producto que valía 5 a 50 y hacer dependientes a todo el mundo de él. Pero la cruda realidad es que los investigadores no tenemos visión empresarial.
Dígame, sin que se enteren sus jefes, en plena era de las telecomunicaciones, ¿en qué marca tecnológica y en qué lugar del mundo le gustaría trabajar?
En Apple, porque estoy encantado de los Machintosh. Tienen un departamento de accesibilidad interesante. Y el lugar, no sé, en Europa Occidental, América, Australia, Japón estaría bien.
Para terminar, ¿cuál es su sueño?
¿Ahora mismo? Conseguir un sistema operativo que permita el acceso a todo el mundo, un ordenador de mano completamente accesible. A largo plazo, montar mi propio negocio o conseguir un puesto de investigador. Hacer lo que me gusta.
L.G.