"La solución a la crisis está en el Evangelio"

Primer plano de Francisco Javier Cobos en el Bulevar Gran Capitán de Córdoba

Francisco Javier Cobos, licenciado en Sociología, concejal-delegado de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Córdoba desde las pasadas elecciones municipales, es lo que se dice, un hombre de izquierdas, un feminista convencido con alma de ecologista, un marxista profundamente cristiano, tanto, que defiende con pasión que la solución a la crisis está en los Evangelios.

De pequeño fue usted un ¿rebelde sin causa?
No, yo de pequeño fui muy noble y muy obediente. Yo me crié en una finca de olivos hasta los 9 años en Montoro, en la Sierra de Córdoba. Mi padre era el encargado de la finca y vivíamos de caseros. Allí estuve hasta los 9 años cuando me trasladé a Córdoba, que era el polo de acogida de todo el movimiento migratorio de la provincia de Córdoba.

Ese interior de Andalucía, ¿imprime carácter?
Te deja tocado de alguna forma, te despierta sensibilidades. En mí sí ha significado bastante, la identificación con el mundo rural, la relación directa con el olivar, para mí un olivo es algo muy entrañable.
Desde los 35 años se maneja usted con bastón. Asumir el manejo del bastón a esa edad ¿le resultó muy complejo?
Al principio me costó, pero luego vi las ventajas y para mí fue un gran descubrimiento. Lo que antes eran problemas, con el bastón se convierten en una ventaja.
Vender cupones y estudiar Sociología a la vez no le resultaría fácilmente compatible, imagino.
Fue bastante difícil, el primer año lo saqué medio en condiciones pero el segundo año no hice nada, no pude compatibilizarlo con la venta. Luego en la estación del AVE me permitió incluso estudiar más de la cuenta porque vendía por la tarde y aprovechaba las mañanas para estudiar.
Usted vendió cupones durante nueve años. Desde el punto de vista sociológico, la red de ventas de la ONCE debe constituir el mejor pulsómetro de cómo piensa y cómo siente la España de hoy, debe ser una fuente inagotable de conocimiento, ¿no?
Sí, lo que pasa es que los vendedores no saben interpretar eso. Yo he tenido relaciones muy buenas con el público. Incluso en la estación he tenido experiencias muy buenas. Cada vez que te compra un cupón la gente lo que te formulan son anhelos sociales. La gente en definitiva lo que anhela son derechos sociales que no encuentra y lo focaliza en un golpe de suerte.

Licenciarse en Sociología le ha servido para entender mejor este mundo complejo que nos ha tocado vivir.
Muchísimo. Yo creo que la Universidad no es suficiente pero es necesaria para interpretar la realidad. Me ha sido muy útil para entender que los seres humanos somos una manada de bueyes y que, en definitiva, la competencia y la cooperación van de la mano. Me ha sido muy útil saber que no hay que poralizar nunca las respuestas ante las cosas, sino que todo tiene su parte de relatividad, dependiendo del tiempo y del espacio.

“Estamos viviendo en una etapa de adolescencia”

Dígame, como sociedad, ¿por qué nos cuesta tanto avanzar en esa lucha diaria por la integración y la igualdad?
Por la propia competencia de la vida que le decía. Permitir que se incorporen aquellos que se quedan atrás en al carrera de la vida es propio del ser humano y de un estadio de madurez significativo. Las sociedades avanzadas todavía estamos viviendo en una etapa de adolescencia donde estamos más pendientes del capricho que realmente de lo que sería un desarrollo desde una perspectiva adulta y madura. Hemos estado más de 50 años en el subdesarrollo y ahora la sociedad española, estamos viviendo una etapa adolescente de ser una sociedad caprichosa y despilfarradora y no estamos preocupados por incorporar e integrar a aquellos espacios de la sociedad que se quedan atrás por diversas causas.

Su carrera política nace en el movimiento ecologista, de la mano Ecologistas en Acción. ¿Se siente un verde compulsivo?
No, tampoco, lo relativizo todo. Aunque yo donde realmente empecé fue en el movimiento de los cristianos de base. Allí empecé en el año 80. Yo soy ecléctico, recojo lo bueno del cristianismo, del marxismo, del feminismo y del ecologismo, pero intento evitar dogmas de fe. Me gusta contrastar las cosas y todo es relativo. En cualquier sitio hay sorpresas y cosas aprovechables.

¿Se ha atado alguna vez a un árbol como la baronesa Thyssen?
No, no. Participé una vez, aunque no me encadené, en una acción vecinal en la que unos compañeros se encadenaron en las vías del tren en los años 80 y luego en la época de Borrell en Medio Ambiente también intentamos acampar en la sede del Ministerio pero no fue posible. Afortunadamente no he tenido la experiencia de correr delante de nadie, porque hubiera sido una presa fácil.

“La solución a todos los males del planeta está en cada uno de nosotros”

Como convencería a Aznar de que el cambio climático va en serio.
Le diría que escuchara a Fraga Iribarne, que es su maestro y está convencido del tema. Luego está la historia geológica del planeta que no se puede negar. Ahora estamos viviendo un cambio climático cuya causa no es geológica sino humana, por la combustión de los minerales fósiles y el aumento de la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera, eso son datos contrastables, que justifican el axioma. El que no se quiera convencer es porque realmente no quiere.

Barack Obama ¿es la solución a todos los males del planeta?
No, la solución a todos los males del planeta está en cada uno de nosotros. Obama es sólo una campaña más de marketing a la que nos tiene acostumbrados EEUU, detrás de Obama hay muchos y potentes intereses de las multinacionales norteamericanas que van a impedir que desarrolle su programa. No creo que en Estados Unidos gobierne Obama.
Qué le desconecta más de la realidad, ¿el canto de un pájaro, el aroma de azahar o el sonido del viento?
Es que soy incapaz de desconectarme de la realidad, siempre estoy haciendo lectura de las cosas, yo no me canso, como Aristóteles, soy un animal político. Da igual que esté en el autobús o en un perol.
Como presidente del Instituto Municipal de Gestión Medioambiental es usted responsable del Jardín Botánico de Córdoba, que dispone de un banco de germo plasma con más de 5.000 especies con el que se realizan cultivos in vitro, vamos un banco de lo que podríamos llamar semillas madre en toda regla. ¿Se siente un progenitor de laboratorio?
Aquí estamos empeñados en conservar la flora, nada más, una flora que en un momento dado puede servir para determinadas cuestiones. La flora que se protege es la que tiene interés para el ser humano. Cuando nos metemos en un proyecto de conservación de flora no es un capricho.
Supongo que la gestión de los cultivos in vitro no planteará un debate ético de la dimensión que la selección embrionaria
No, en este caso no hay debate ninguno. Creo que nadie se ha escandalizado por el tema. Aunque no me extrañaría que un algún día saliera por ahí un ultramundano creacionista que dijera que es una barbaridad y que atenta contra la ética preservar plantas que hoy existen y que mañana pueden dejar de existir.
Comparar la protección ambiental del lince con la protección del recién nacido ¿es una provocación o un pecado?
Desde una perspectiva antropocéntrica creo que es un pecado. El hombre sin el lince no es feliz. Hay que proteger a los dos. El hombre sin el lince estaría más triste. Pero ahí hay una demagogia al utilizar al lince para justificar lo contrario.

Me dicen que la elefanta del Zoo de Córdoba se siente muy sola, ¿para cuándo un elefantito de pareja?
No es fácil, las elefantas son matriarcales y tampoco le interesan mucho los elefantes machos, sería más feliz con una manada de elefantes, con tres o cuatro, pero tenemos problemas de espacio y tenemos que probar si daría resultado porque tiene 40 años y lleva desde los 6 años aquí viviendo sola y no sabemos la respuesta que podría tener a la hora de socializarse con otras especies. Pero es uno de los grandes retos del año que viene.

“Sé que IU es apuntarse a caballo perdedor”
Desde 1995 es afiliado a Izquierda Unida. Dicho con todo el respeto, ser miembro de IU hoy en día, permítame, es ¿un acto heroico o un acto más bien, suicida?
Es un acto de conciencia, yo sé que es apuntarse a caballo perdedor, pero no me importa. Forma parte de ese origen de carácter cristiano que tengo, es una opción clara por los más desfavorecidos, y, por otra parte, estar dispuesto a asumir la cruz, ser cristiano significa estar dispuesto a asumir el fracaso. Coincide bastante con mi forma de ver la realidad. No aspiro a nada. Si soy útil para algo pues aquí estoy y si la ciudadanía cordobesa, o mi organización, estima que no soy útil me vuelvo a donde estaba y no pasa nada. Pero es cierto que el electorado de este país piensa que votar a IU es un voto perdido, aunque la mayoría del voto se nos va por gente que se abstiene porque no está muy contenta. Pero sí, como mínimo, es un acto ni suicida ni heroico pero sí apuntarse a caballo perdedor. Está claro.

¿Ve a Rosa Aguilar en el PSOE?
Eso no lo sabe nadie. De todas maneras, tampoco creo que sea excesivamente preocupante. Aquí todos somos perecederos, si mañana cogemos otra trayectoria en el camino seremos otras personas y así se relacionará con nosotros el entorno. Ahora mismo, hoy por hoy, Rosa Aguilar es Izquierda Unida. Lo que mañana sea estará en su pensamiento en las oportunidades que le oferten, pero eso nadie lo sabe. Rosa Aguilar lleva yéndose al PSOE desde que lleva de alcaldesa en Córdoba y después de 10 años aún no se ha ido.
Y si diera ese paso, ¿le acompañaría en su viaje político?
Mi futuro político está ligado lógicamente al de Rosa Aguilar. Yo estoy aquí porque ella quiso que estuviera y el día que ella entienda que no debo estar, no pasará nada. Tengo claro que trabajo para ella, que ella es la líder y los demás somos gregarios. Pero si ella cambiara de destino, yo no cambio, yo me quedo donde estoy, eso lo tengo claro.

Con la experiencia que está adquiriendo en política local, ¿ambiciona dar el paso a la política autonómica o nacional?
Tengo un defecto y es que soy poco ambicioso y no me gusta viajar, así que me quedo en Córdoba. Para mí, ir más allá de la ciudad me da vértigo, no me interesa para nada. Como entiendo además que como mi casa no hay nada, prefiero quedarme lo más cerca de mi casa y no dejar de escuchar los campanarios del barrio de Santa Marina donde vivo.
A lo largo de esta conversación ha reivindicado su fe cristiana en varias ocasiones. Su condición de cristiano activista ¿no resulta, cuando menos, contradictoria con su afiliación a Izquierda Unida?
Sí, es lo que me llevó una cosa a la otra. Hace muchos años, cuando existían las comunidades populares de base había una señora María, de Lora del Río, que decía que para ella el Evangelio es el libro más revolucionario que ha leído en su vida. Yo siempre recomiendo lo mismo, echarlo hacia arriba y allí donde caiga, leer. Y allí encontramos respuestas a muchas cuestiones de lo que le ocurre al planeta, pero todas orientadas en la misma orientación.

¿Pero no es contradictorio?, perdone que insista.
No, lo que no entiendo es como se puede ser liberal y cristiano a la vez, o conservador y cristiano a la vez. El evangelio es un canto a la vida, a la comunidad, a la entrega por los demás, a la subversión, al no resistirse, al enfrentamiento permanente ante las estructuras de poder. Hay evangelios más claros como el Marcos y otros más sutiles como el de Juan y Lucas, que son los que más se utilizan en las misas de los domingos, pero todos te llevan al mismo sitio. Ante la crisis, yo la respuesta la tengo clara; abolición de la propiedad privada y nacionalización de la banca, distribución social de la riqueza, repartamos el poco trabajo que hay para que todo el mundo trabaje. ¿Que tenemos que ser más austeros?, pues lo somos. ¿Que tenemos que ser más pobres?, pues lo somos. Mientras garanticemos unos servicios mínimos comunitarios, que todos los ciudadanos y toda la sociedad tenga derecho a ello. Eso es el evangelio puro. Invito a cualquier a que lo abra al azar y que lo lea.

¿Me está usted diciendo que la solución a la crisis está en el Evangelio?
Yo si quiere alguien que se lo explique, se lo explico, pero sí, todo está en el Evangelio. Hombre, luego, habría que aplicar leyes mundanas, traducir los versículos del Evangelio en leyes orgánicas, pero ahí está.

L.G.