‘Luis y sus puntos’ reúne a cien alumnos andaluces y extremeños en el CRE con el braille

Las paredes del CRE anuncian las jornadas lúdicas 2009
La sede del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Sevilla acogió, del 13 al 15 de marzo, las jornadas lúdicas que dedica en cada curso a los más pequeños y que, en esta ocasión, se han celebrado bajo el lema ‘Luis y sus puntos’, en conmemoración del bicentenario del nacimiento de Louis Braille, inventor del sistema de lecto-escritura para ciegos.
Un centenar de estudiantes, procedentes de Andalucía, Extremadura y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, disfrutaron de lo lindo durante los tres intensos días de convivencia en la sede del CRE.

Uno de los momentos más divertidos fue la preparación para las representaciones teatrales, en la imagen vistiéndose para la obraAcompañados de cuarenta maestros, educadores y monitores, los chavales desarrollaron una febril actividad para llevar a cabo un programa tan divertido como didáctico. Los alumnos se agruparon por talleres para simular a Louis Braille e inventar códigos de lecto-escritura basados en la percepción táctil, texturas, formas. Otros, los más pequeños, adaptaron cuentos clásicos para poder reconocerlos con sus manos poniendo en valor el tacto como canal de conocimiento y comunicación.

La tarde del sábado la dedicaron a competir de manera lúdica en una divertida gymkhana por todo el colegio. Allí disfrutaron realizando pruebas y buscando pistas hasta llegar a la meta donde, como final, los equipos tenían que componer palabras en braille y en el método alternativo que inventaron en la tarde anterior.

El futbolín tuvo un éxito tremendo entre los más futboleros

La diversión continuó después, en la cena, donde todos acudieron al comedor disfrazados y preparados para interpretar una obrita de teatro sobre la vida de Braille, su época y la vida de los ciegos en relación a la invención de su eficaz método de lectura y escritura. Mayores y pequeños, sin excepción, subieron al escenario, para recordar como vivían las personas ciegas antes de tener un método de lectoescritura. Fue, sin duda, la forma más entretenida de aprender la importancia del genio de Louis Braille y cómo cambió la vida de todas las personas del mundo que, privadas de la vista, podrían sin embargo, a partir de entonces estudiar, aprender y acceder a la cultura.