MILAGROS DE LA CORONADA: "El debate sobre Educación para la Ciudadanía es absurdo"

Milagros con su perra guía Helia, a las puertas de su InstitutoFoto: Antonio Yáñez

Se siente ciudadana del mundo. Licenciada de Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, se quedó ciega a los 15 años. Buscando respuestas a tantas preguntas encontró en la filosofía su razón de ser. Aprobó las oposiciones el año pasado y, desde este curso escolar, ejerce como profesora de 3º y 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato, en el Instituto Valle de Andarax, en Canjayar, en plena alpujarra almeriense. Es la única profesora ciega que imparte Educación para la Ciudadanía en España. Es, sobre todo, una enamorada del pensamiento.

– Nació en Algeciras, estudió en Sevilla y Madrid, ha vivido en Canarias, ahora trabaja en Almería, ¿de dónde se siente usted?
Me siento ciudadana del mundo porque en todos los sitios donde he vivido me siento un trocito de allí. Pero de carácter, sobre todo, andaluz.
– Usted fue perdiendo visión progresivamente hasta quedarse ciega con 15 años por culpa de una retinosis pigmentaria degenerativa. ¿Le resultó muy traumático superar la ceguera a esa edad?
A esa edad empecé a llevar bastón. Bueno, ha habido momentos, pero yo lo tenía un poco más fácil que los demás, entre comillas, porque mi padre tampoco veía, y no lo vi una cosa tan extraña.
– ¿Qué recuerdo le queda de su paso por el CRE de Sevilla y el de Madrid?
Del de Sevilla estupendo, lo volvería a repetir mil veces que naciese. Estuve muy bien, había un ambiente muy cálido y familiar. Había mucha disciplina también pero había tanta humanidad que contrarrestaba lo otro. El de Madrid tenía más infraestructuras pero a nivel de calor humano había menos, era una historia más independiente. Fue una etapa durilla porque fui a Madrid con 14 años, cuando empezaba a llevar bastón y estuve allí hasta los 18. Fue una etapa de maduración pero no lo recuerdo yo demasiado feliz aquella época.
– La etapa universitaria ¿resultó una lucha de obstáculos permanente?
Primero fue una carrera muy deseada porque la hice teniendo muy claro que quería hacerlo, lo que pasa es que en 3º estaba tan cansada de superar obstáculos que tuve un parón en la carrera, con un año en Canarias. Fue duro porque alguno de los profesores –no todos-, no les parecía bien que estuviera allí una persona que no viera, les molestaba las teclas de mi braillespeak, pero en líneas generales cuando recuerdo la carrera me quedó un buen sabor de boca. Volvería a repetirlo otra vez.
– ¿Por qué se decantó por Filosofía y Letras?
Porque en 3º de BUP cuando di esa asignatura era como un momento mágico. Después me siguió encantando en COU. Me parecía que me podía dar respuesta a un montón de preguntas que yo tenía, que no ha sido así, porque ahora tengo más preguntas que antes. Es una carrera que todo el mundo debería hacer alguna vez.
– ¿Qué le cayó en la Selectividad, Aristóteles o Platón?
Pues me tocó elegir entre Platón y Kant y elegí a Platón. Kant era muy arriesgado porque nadie lo elige para unas pruebas selectivas.
– ¿Con qué pensador y con qué teoría filosófica se identifica usted más?
Tengo épocas, ahora mismo estoy en una época nietzschiana. Cuando lees a Nietzsche de primeras caes en los tópicos, pero, realmente, cuando buceas sobre su biografía te das cuenta de que el hombre tiene una idea totalmente vitalista, de superación de barreras continuas. Si se te cae la casa y la tienes que volver a montar 300/400 veces sabiendo que otra vez se te va a volver a caer, otra vez vas a sacar fuerzas para volver a intentarlo.
– Déme una cita que haya marcado su vida.
Sólo sé que no sé nada, de Sócrates. Lo que pasa es como Sócrates no ha dejado nada escrito, lo ha escribió Platón, pero en boca de Sócrates.
– ¿Y algún pensador que nos sirva hoy para entender el mundo en el que vivimos hoy?
La escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer) y Nietzsche por supuesto, que fue profeta de todo lo que está ocurriendo. Murió en 1900 y ya contó todo lo que está pasando ahora mismo, es como el Nostradamus de nuestra época. Ortega y Gasset, con esa frase de ‘Yo soy yo y mis circunstancias’ es también muy interesante para este momento. Y otro pensador vigente hoy sería Diógenes, que nos enseñaría que las cosas más válidas no suelen costar dinero.
“El contacto humano es fundamental”
– ¿No cree que si nuestros políticos leyeran más pensamiento y más filosofía, el mundo sería mejor?
Por supuesto, y no sólo leerlos, sino interiorizarlos, masticarlos y vivirlos. No se aprende filosofía, se aprende a filosofar, como diría Kant. Lo importante no es lo que tú dices, sino lo que tú haces. Si no se es coherente en la vida y se hace lo contrario de lo que se dice, no tiene sentido, eso es ser cínico consigo mismo.
– Crisis, globalización, nuevas tecnologías… Perdone la dimensión de la pregunta, pero ¿qué visión tiene usted del mundo en el momento en el que nos ha tocado vivir?
Es una pregunta muy compleja. Mire las nuevas tecnologías para las personas con discapacidad nos ha facilitado la vida, está claro. Si lo extendemos a todas las personas en general, hay una paradoja bastante grande y contradictoria, porque, en vez de acercarnos más, nos están alejando y convirtiendo en seres más individuales. Nos estamos perdiendo un poquito en el mundo de Internet y creo que el contacto humano es fundamental. No cambiaría nunca una relación humana por una de Internet. Un ordenador nunca puede sustituir a las relaciones humanas. ¿La globalización? La variedad nos ofrece una riqueza bastante grande. Ir a una ciudad que está lejos de la tuya y encontrarte las mismas tiendas y la misma arquitectura, pierde el sentido a viajar. ¿La crisis? La crisis no es económica, es algo más amplio. Al ser humano se nos ha ido un poco las cosas de las manos. Nos entra el virus de la avaricia, el poder, la manipulación y perdemos totalmente la esencia de lo que deben ser las personas.
– De toda su tarea como docente ¿qué es lo más gratificante y lo que más le incomoda?
Lo más gratificante cuando veo que entienden las cosas y que realmente las aplican en su vida diaria, que ocurre pocas veces –se sonríe-. ¿Lo que más me molesta? cuando no valoran la asignatura. De las cuatro asignaturas que yo doy -Educación para la Ciudadanía, Educación Ético-Cívica, Filosofía e Historia de la Filosofía-, cuando les parece todo un rollo, y yo veo que están totalmente desmotivados y les pregunto por el origen del mundo y te dicen que no les importa lo más mínimo, no son preguntas que estén en su cerebro.
– ¿Sorprende a sus alumnos el hecho de tener a una profesora ciega?
Qué va! No, no! Eso se ha asumido rápido como una cosa normal y natural. Esto es un pueblecito, vienen alumnos de otros pueblos de alrededor, al principio es un boom, pero la cosa queda normalizada rápidamente. De hecho, a los tres meses de estar aquí llegó una sustitución de un compañero enfermo y llegó un interino también ciego y los niños lo acogieron de la forma más natural del mundo. Aquí eso se entiende perfectamente.
“Vivimos en una sociedad hipócrita”
– ¿Qué opinión le merece el debate surgido en torno a la asignatura Educación para la Ciudadanía?
Es bastante absurdo, porque se acusa a esta asignatura de adoctrinamiento y yo veo los libros de texto y los recursos que yo utilizo, y ninguno tiene nada. Yo ante todo les enseño a ser libres, pero para saber ser libres tienen que saber elegir y para saber elegir tienen que saber todo lo que hay, pero yo no los adoctrino, al revés, les enseño a que no se dejen llevar por los típicos comentarios. Esto es un claro ejemplo de que vivimos en una sociedad hipócrita.
– ¿Es usted partidaria de un Bachillerato de tres años? Muchos de sus compañeros piensan que esa ampliación de dos a tres años garantizaría un mayor éxito escolar, evitaría el abandono prematuro y mejoraría la preparación para los estudios superiores. ¿Comparte esa opinión?
Pienso que sí, estoy totalmente de acuerdo. Yo cuando veo a la gente de mi época y veo a los de ahora, en 2º de Bachillerato, nuestra mentalidad estaba a años luz y tampoco nos llevamos tantos años. Nosotros teníamos una idea más clara de lo que queríamos y había un espíritu de sacrificio, ellos en cambio están ahí por una rutina sin saber muy bien por qué. Si la gente ahora es más inmadura hay que darles más tiempo.
– Sófocles decía que el saber es la parte más considerable de la felicidad. Sus alumnos ¿son conscientes de ese concepto de la felicidad?
No, no, no, para ellos la felicidad está bastante alejada de la sabiduría.
– Los informes educativos siguen situando a los estudiantes españoles a la cola de los países europeos. ¿Por qué cree que eso es así? Es el propio sistema el que falla, la autoridad de los docentes, la implicación de las familias, ¿qué está fallando?
Posiblemente las leyes y los decretos. A veces no estás de acuerdo con que un alumno pase de curso, pero la ley exige que pase. En ese sentido está perdiendo mucha calidad. Los docentes, a veces, nos sentimos impotentes porque tú no puedes decir nada y los alumnos se sienten con todos los derechos.
– ¿Qué parte de culpa del fracaso escolar podríamos achacar a la falta de disciplina, valores y motivación entre los estudiantes?
Sí, de todo el conjunto. Los niveles han bajado bastante. Nosotros cuando llegamos a COU no teníamos faltas de ortografía, en los exámenes que corrijo hoy ahora hay hasta 15.
– Para terminar, recomiéndeme una lectura para sino intentar entender este mundo al menos tratar de ser un poco más felices.
‘Así habló Zaratrusta’, de Nietzsche. Allí explica cómo el ser humano tiene que ir pasando por distintas etapas de maduración, a través de metáforas de animales, un poco la habilidades que tienes que ir adquiriendo para llegar a ser el superhombre, hay que pasar por una serie de etapas para luego soportar todas las pérdidas que te da la vida y a la vez esas pérdidas te dan unas ganancias. En definitiva, que todos los momentos difíciles te llevan a momentos gratos.
L.G.