Fernando Torres prepara su primera novela, una sátira sobre la actividad política y la modernidad

Fernando Torres recibe el premio de manos de la consejera de Cultura de Castilla y León

Fernando Torres es afiliado a la ONCE desde 1998. Natural de Jódar, donde reside, es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, ha sido profesor de Dibujo de Bachillerato en Ciudad Real y Puente Genil y ha realizado exposiciones en distintas salas españolas, entre ellas el Museo Tiflologico de la ONCE, en Madrid. Volcado ahora en la creación plástica y literaria desde su estudio jienense, Torres quedó finalista de la octava edición de los Premios Fray Luis de León de Creación Literaria que convoca la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla La Mancha en las categorías de narrativa, poesía, teatro y ensayo. Los premios fueron entregados el pasado mes de diciembre en Valladolid.
En esta ocasión se presentaron 547 obras en las cuatro modalidades. Torres quedó finalista en la categoría de ensayo, que ganó el que fuera rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso. Su trabajo, ‘Hacia la madurez de la modernidad’, es una reflexión crítica y atrevida según sus propias palabras sobre la idea del avance en el mundo del arte mediante la ruptura sistemática con la tradición. “Se trata –afirma- de reflexiones personales sobre el arte y la cultura de nuestro tiempo. Y sobre lo mucho que todavía nos queda por aprender y por madurar”.

Primer plano de Fernando TorresA su juicio, vivimos instalados en una cultura un tanto devaluada por intereses mercantiles que hacen que determinadas intenciones se queden en el camino para que puedan llegar a la gente. “No se trata de que seamos más o menos modernos, sino que la modernidad en su conjunto se caracteriza por una pobreza de significados, de contenido en definitiva”, dice.

La creación y la pérdida de libertad
Torres habla en su ensayo, sin tapujos, sobre la canalización de la cultura, sobre los males que le acechan, planteando, quizá, más preguntas que respuestas. “El dinero lo corrompe todo –explica-. Quizá es culpa de la sociedad consumista en la que estamos inmersos. Eso condiciona la creatividad de los artistas, siempre ha estado condicionada y seguirá estando condicionada. En el pasado por la Inquisición y la imposición de la Iglesia. Ahora los artistas sucumben a las modas y los convencionalismos. Al final tienes que vivir de la creación y vivir de la creación supone pérdida de libertad, amoldarte a lo que la gente quiere de ti”.
Tras el reconocimiento del gobierno de Castilla y León, Fernando admite con tranquilidad que no se siente profeta en su tierra. “No, no, no voy a ser la excpeción. No soy profeta en mi pueblo, no lo voy a ser en Jaén o en ningún sitio”, aunque reconoce que el premio puede ser un punto de inflexión en su trayectoria.
Lo siguiente, ahora, pasa por la preparación de una novela de ficción. “El gusanillo de escribir siempre está ahí”, admite sin querer profundizar más. La trama comienza a tomar cuerpo. Se trataría de otra visión crítica de la modernidad, pero, en esta ocasión, a través de una sátira de la actividad política en general. Un proyecto de futuro que planea a la par que su próxima exposición, una recopilación de doce cuadros sobre las cuatro estaciones que podría verse, si se resuelven los problemas de espacio, este año en Granada.