Nuria del Saz: "Algunos pensaron que sería flor de un día"

Primer plano de Nuria del Saz
Es un Alma Atrapada, como el título de su primer libro de poemas. A los 13 años perdió la vista por una retinopatía. Su abuelo le regaló entonces una radio para entretener su mente y aquella radio despertó su auténtica vocación de periodista. Ha sido una mujer de radio hasta que hace ya diez años sorprendió al mercado audiovisual como primera presentadora de un informativo de televisión, en Canal 2 Andalucía. Hoy es un referente obligado del periodismo andaluz.

¿Sueña con presentar el Telediario de las 21.00 horas en TVE con Lorenzo Milá?
La verdad es que no lo había pensado, pero ahora que usted lo menciona suena tremendamente sugerente y creo que sí, que a partir de ahora ese puede ser un bonito sueño y todo un reto.

Usted ha superado una barrera importante en el ámbito de los medios de comunicación. ¿Se siente icono?
No sé si “sentir” es la palabra que usaría, pero sí me doy cuenta de que, con los años, soy más consciente de la importancia de haber llegado a presentar un informativo de televisión siendo una periodista ciega. Cuando empecé en este oficio, lo asumía como algo muy natural. Una chica que acaba de terminar la carrera de periodismo y busca empleo y lo logra al final, tras llamar a varias puertas, como cualquier estudiante, pero desde que empecé en televisión (ahora hace diez años) no han dejado de acudir a mí medios de todo el mundo para hacer entrevistas y reportajes, te llegan los reconocimientos, como el que me brindó UP en octubre, y, finalmente, te rindes a la evidencia y piensas que realmente has conseguido algo importante, que para mucha gente eres un ejemplo o una esperanza.

¿Le gusta el periodismo que triunfa ahora, más de despacho que de calle?
El periodismo que usted llama de despacho no me disgusta. Es más, como amante de las nuevas tecnologías creo que podríamos abusar de ellas más y observo que esa es, efectivamente, la tendencia.

¿No cree que la prensa rosa ha destrozado la imagen del periodista como profesional?
La prensa rosa… Déjeme pensar esto bien porque siempre tengo con esto un conflicto. Prensa rosa o de sociedad la ha habido siempre y aún hay periodistas del corazón que trabajan con mucha profesionalidad, pero sin duda se ha abusado mucho del todo vale en periodismo y eso ha contribuido a ese desprestigio generalizado a los periodistas. Todo no vale, por supuesto que no.

“Necesito la poesía para expresarme”
Alma Atrapada es el título de su primer libro, la historia en verso de un fragmento de su vida. ¿En qué está atrapada su alma?
¡En tantas cosas! (sonrisa) Si tuviera que explicarlo todo en prosa no habría escrito un poemario (más sonrisas). Elegí y sigo eligiendo la poesía para expresarme porque lo necesito, porque hay sentimientos que no podría expresar y describir de otra manera que no fuera la forma poética. Sé que le dejo intrigado, pero el libro está ahí para quien quiera leerlo (sonrisa).
Es una mujer sensible. ¿Se ha emocionado alguna vez ante las cámaras?
Sí, claro, alguna que otra vez. La última hace no mucho. Contamos cómo un niño británico de sólo dos o tres años había alertado a los servicios de emergencia de que su madre estaba sufriendo un ataque de epilepsia… Pusimos la grabación de esa llamada telefónica y uuff… se me rompió el corazón escuchando esa vocecita infantil tratando de explicar, a su corta edad, que algo le pasaba a su mami.

La suya es una poesía intimista, de gran carga visual, donde la rima cede espacio al ritmo y a la sonoridad de las palabras. ¿Dónde se inspira, de qué fuentes bebe su verso?
Hasta hace poco yo y mis circunstancias eran la fuente de mi inspiración. El gran tema de Alma Atrapada es el amor y la cascada de sentimientos que este provoca, ya sea el deseo, el desengaño, la esperanza, etc. Los poemas de Alma Atrapada son de amor. Pero desde hace algún tiempo vengo observando que la forma poética me sirve también para canalizar y expresar otras inquietudes, otras preocupaciones que trascienden mis propias fronteras personales… claro que sin perderme de vista. Creo que son poemas más “extrovertidos”, si se me permite: cómo veo el mundo, qué me afecta de él, cómo influye este en mí…

¿Cómo fue su experiencia en el colegio de la ONCE?
Bueno, en un principio me costó adaptarme al nuevo colegio. Yo había estudiado desde los cinco años en el colegio Santa Ana, en mi barrio, y ahí tenía mi vida, mis amigas. Adoraba y adoro mi colegio y tener que dejarlo me costó, pero enseguida supe apreciar todo lo que la ONCE ofrece en sus colegios (enseñanza personalizada, profesores de calidad, todo tipo de recursos educativos), hice nuevos amigos, aprendí nuevas habilidades e instrumentos para poder defenderme más adelante en el bachillerato en un centro ordinario y conservo recuerdos muy entrañables y divertidos del colegio de Luis Braille. Fue una etapa genial que valoro muchísimo.

Para usted, el periodismo es la antesala de la literatura. Tendrá en su altar particular a Gabriel García Márquez.
No exactamente. Periodismo y Literatura usan el mismo instrumento de expresión: la lengua, pero no considero al periodismo antesala de la Literatura… o sí… Tendría que meditar esto mucho más, pero sí, me gusta bastante Gabriel García Márquez, al menos lo que he leído de él.
¿Se presentará algún día al Planeta?
Primero tendría que escribir una novela ¿no? Hoy por hoy me falta paciencia (yo digo talento, pero un buen amigo se empeña en decir que es paciencia) para terminar algo que empecé hace tiempo con pretensiones novelescas.
¿Cuál ha sido el peor momento de su carrera profesional?
Los comienzos no fueron fáciles. Tuve que aprender muchas cosas en poco tiempo y hacerme un hueco entre mis compañeros. Demostrar cada día que a pesar de ser ciego uno es un profesional es duro, pero es una etapa que hay que pasar. A lo mejor en otros medios no sucede, pero que un periodista ciego aterrizara en una televisión para presentar delante de la cámara era mucho para asumir de golpe. Creo que algunas personas (y no me refiero a miembros de la redacción) pensaron en su momento que sería flor de un día, algo que se anuncia a bombo y platillo porque queda innovador: una presentadora ciega en televisión; pero el tiempo y mi trayectoria hablan por sí mismos.
¿Y qué es lo más gratificante de su trabajo?
Terminar cada día el informativo con la sensación de haberlo hecho bien, que el equipo ha funcionado y que hayamos podido ofrecerle al espectador una buena información. Si además alguien te lo dice en la calle, que le gustó tal o cual cosa que contamos, ya es lo mejor.

La imagen de la discapacidad
Tiene una voz cautivadora, una sonrisa brillante y una imagen muy seductora ¿Ha enamorado usted a muchos telespectadores?
Gracias por esas apreciaciones. Pero si he enamorado a alguien, el mensaje de vuelta no me ha llegado (risa). Bueno, enamoré a mi marido, pero entonces trabajaba en la radio. Era uno de mis oyentes.
Una recomendación para los afiliados que estén pensando en la posibilidad de estudiar Ciencias de la Información.
Ninguna recomendación especial más allá de la general de que luchen por lo que desean contando con los obstáculos, que los hay y muchos.
De todas formas, no cree que los periodistas tienen mucha culpa de la imagen que sobre la discapacidad se proyecta, ¿qué se puede hacer?
Los medios de comunicación llegamos hasta donde llegamos. Tampoco se puede pedir peras al olmo. No somos educadores, sino informadores y creo que se están dando muchos pasos por nuestra parte para contribuir a que la ciudadanía tenga una imagen más real de la discapacidad. Muchos periodistas son sensibles al tema y procuran informar con rigor al respecto. Creo que hay que seguir en esa línea siempre escuchando lo que los propios discapacitados tienen que decir sobre su propia realidad. Donde creo que sí se podría hacer más es en el ámbito de la publicidad, el cine, otros medios audiovisuales de gran impacto.

Ha recibido el Premio Clara Campoamor, Premio Club Internacional de la Prensa, Premio Tiflos, y en octubre recibió el reconocimiento y el aplauso de Unidad Progresista. ¿Éste fue otro premio más, o tiene para usted algún significado especial?
Cada premio que le otorgan a uno tiene un significado especial por su contexto, pero sin duda este me ha llegado más al corazón, porque yo tengo tan presente a la ONCE en mi vida, que el hecho de que la propia UP me haya reservado un hueco tan importante me dice mucho y significa muchas cosas para mí. Aquella mañana en Islantilla no se me va a olvidar jamás.
Y ahora, ¿a qué aspira en su carrera?, ¿cuál es la próxima meta?
Según me hacía esta pregunta me daba risa… porque suele decirse “cuidado con lo que sueñas porque puede hacerse realidad” y, curiosamente, en el ámbito profesional todo me ha ido sucediendo de una forma muy natural, me explico, no soñaba con trabajar en TV, por ejemplo, y aaquí me tiene. Así que como me ha ido bien que venga lo que tenga que venir que yo trataré de estar a la altura de las circunstancias como hasta ahora.
L.G.