La Niña de los Cupones emociona al público y a la crítica de la Bienal de Flamenco de Sevilla

Primer plano de Mari Ángeles con su vestido de cupones14 de septiembre de 2008. Teatro Alameda de Sevilla. 18.00 horas. Programación oficial de la XV Bienal de Flamenco. Hoy, 30 Decibelios, a cargo de La Niña de los Cupones. En el programa; bulería, tientos tangos, romance, romeras y fin de fiesta. Sobre el escenario un banco y una farola desnudas sobre un fondo intenso de luz de contraste. María Ángeles sale a escena de negro riguroso, pantalón, blusa escotada, pelo recogido, y se entrega a Camarón en lengua de signos para que los sordos interpreten al maestro. En el Alameda se respira el silencio. A partir de ese instante, todo el arte que María Ángeles ha ido amasando desde que empezó a bailar en su barrio de la Macarena lo esparció sobre el escenario como un torrente.

A la derecha del escenario, en penumbra, le acompañó Javier Leal a la guitarra, David el Gamba dio las palmas y le cantaron Ismael Fernández y la joven promesa Ismael el Bola. Un conjunto perfecto que tuvo también momentos de esplendor cuando Paki del Río bailó con la artista cara a cara. En la mitad, María Ángeles hizo por fin gala a su nombre artístico e irrumpió en escena luciendo el traje de flamenca que siempre quiso llevar, el que le distingue del resto y da sentido a su carrera; un vestido con protagonismo absoluto del cupón de la ONCE y el número de la niña bonita, el que ella quiso, diseñado por Antonio Parra.
En ese momento María Ángeles se acordó de Matilde Corral, su profesora, de ese título de Danza Española que tanto le enorgullece, de las primeras clases en la academia de Paco Palacios, del maldito fallo farmacéutico que le mató un oído y le dejó un resto de tan solo 30 decibelios en el otro a los seis años, de su primera etapa con Ramiroquai, de tantas horas de trabajo callado después de mañanas enteras vendiendo cupones al ritmo del compás, siempre al ritmo del compás. Y sintió de golpe, con todas esas imágenes precipitadas en su mente, que había merecido la pena el esfuerzo.

“Como artista es excepcional en el escenario”, dijo la vicepresidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Amparo Cruz, en la presentación del espectáculo. El director de la Bienal, Domingo González, elogió y agradeció la implicación de la ONCE en la Bienal y se mostró feliz de haber contado con ella en una programación que compartió con el espectáculo Descompasaos, de Danza Mobile.

A la prensa le habia dicho que iba a contar sus silencios y sus interiores bailando en lengua de signos y zapateando, y todo, con mucho ritmo y mucho compás. “Me gusta dejarme llevar por mi imaginación. Los sentimientos no se expresan con el oído, sino con el corazón”, les dijo.

A la mañana siguiente, con toda la prensa a su favor, Mari Ángeles comenzó a vender los primeros cupones en su calle Feria, en plena Macarena, y a las 8.15 horas estaba ya en su kiosco de Marqués de Paradas de Sevilla como un día más. “Ha sido un sueño”, dijo nostálgica. Crecida, tras su paso por la Bienal, la peña Tío José de Paula de Jerez se rindió a su arte una semana después. El 26 de octubre actuará en el marco de la II Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE en Madrid. Ella, y su traje, también son protagonistas de la exposición Flamenco Visto por Ojos Alemanes que se ha mantenido durante toda la Bienal, hasta el 11 de octubre, en el Museo del Baile Flamenco, que dirige Cristina Hoyos. Allí reina bajo una lluvia de cupones.
El sueño continúa.
L.G.

GALERÍA DE IMAGENES DE LA BIENAL
Reportaje gráfico: Tomás Payá y Paco Salas

Mari Ángeles, brazos en alto sentada en el banco sobre un fondo azul
Un momento de la interpretación de Camarón Vestida todavía de negro baila ahora con el grupo al fondo en la imagen Imagen artística del baile de Mari Ángeles en la que aparece la foto como si estuviese inclinada Ahora baila al ritmo de la voz del Bola Bailando con Paky del Río
Con los brazos arqueados ya luciendo el vestido de los cupones en un gesto muy flamenco
Mari Ángeles y su grupo recibe los aplausos del público