"La fantasía tiene que estar basada en la realidad"

Bódrom viene del adjetivo ‘bodri’, “animoso” en ruso. Es también el título de la trilogía fantástica escrita por Miguel Ángel Granda, malagueño, 32 años, afiliado desde hace seis años, un informático experto en programas de gestión que cuando deja volar su imaginación le sale un inmenso caudal de fantasía. Eso sí, “con los pies en el suelo”.

Supongo que querrá hablar de su libro.
Claro, igual que Francisco Umbral. Mi libro se llama Bódrom.

Bódrom es el nombre de un príncipe de ocho años que trata de salvar a siete ogros pequeños, presos por su padre, el rey Chiltra Lasthram, quien libra una feroz batalla contra los ogros de su reino. ¿Qué busca en esta trilogía?
Es una historia de fantasía, nada más. Cuando yo lo escribí no era consciente de por qué lo escribí así, pero luego me acordé que en mis primeros momentos de mi época de estudiante tenia siete compañeros que fueron amigos míos y entonces, más o menos inconscientemente, están en la obra. El por qué de la historia es más difícil porque ni yo mismo lo sé. Pero cada vez el proyecto Bódrom es más grande y tenemos más colaboradores. Es una novela que merece la pena leer.

Las primeras lecturas que le impactaron fueron las novelas de aventuras de Julio Verne, que es considerado uno de los padres de la ciencia ficción. Y después se pasó a Isaac Asimov, que fue un escritor y bioquímico estadounidense nacido en Rusia, un prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. ¿Esas fueron sus dos grandes inspiraciones?
Bueno, ha habido muchas. Michael Enden (La historia interminable), Tolkien (El señor de los anillos), Ana María Matute, etc, también leía muchos relatos, muchos cuentos. Cuando era pequeño en el colegio nos ponían a hacer redacciones y entonces a partir de esto me empezó a interesar el asunto de escribir. Cuando uno escribe empieza a contar historias basadas en uno mismo. Eso me dio pie a escribir mi propio diario y en ese diario contaba las cosas que me iban ocurriendo en el día a día. Y allí, sin darme cuenta, empezó a tener el primer contacto con la escritura. Cuando escribía lo que hacía era una parte real que era el día a día pero también hacía algunas cosas me las inventaba. Ese fue realmente el inicio.

¿Y su afición por el ruso, de donde le viene?
Cuando veía la televisión y las películas salían rusos, eso fue un primer impacto. Después me pregunté ¿por qué no aprendo ruso? Y me apunté a la Escuela Oficial de Idiomas y ahí empecé como una vocación.

Es informático y hace traducciones de lengua rusa. ¿Un tipo raro, así, a primera vista?
¿No encaja una cosa con otra no? Bueno, quizá soy un tipo raro o algo así…. Cada cosa tiene su historia. La informática viene de lo más pequeño de todo, de muy pequeño. Mi abuelo materno era ingeniero de telecomunicaciones y era muy aficionado a la informática. Empezó a enseñarme un poquito y yo me ponía a teclear con siete años. Él me dictaba y yo me ponía a teclear. A partir de ahí yo seguí y luego vino la profesión.

Pero no tiene nada que ver con la literatura.
Nada que ver, es algo totalmente distinto.
Las limitaciones en su agudeza visual ¿en qué medida han potenciado su agudeza intelectual?
Cuesta aprender un poco, siempre tienes que darte más a ti mismo, porque siempre cuesta más que a los demás por el hecho de ver peor. Te tienes que superar más a ti mismo.

¿Vive con los pies en el suelo o su estado natural es de fantasía permanente?
No, no, no. Siempre con los pies en el suelo, la fantasía tiene que estar basada en lo que se puede realizar en la realidad, con un planteamiento objetivo, pero siempre con los pies en el suelo.

Pero en este mundo tan desigual en el que vivimos, la realidad supera muchas veces a la ficción, ¿no cree?
Exacto, por eso, cuando yo mismo escribo, me baso más en la propia realidad que en ponerme a pensar cosas inexistentes. Por eso hay que tener siempre los pies en el suelo.

“Escribir no se puede comparar con nada”

Como autor, ¿está más interesado en instruir a sus lectores o en cautivarlos con su cuento?
Cautivarlos, claro. Lo que pasa es que yo, en realidad, tengo mis métodos para escribir, pero no me considero un profesor de género de la fantasía.

¿Sueña con ser Joanne Rowling, la autora de esa mina de oro llamada Harry Potter?
No lo he pensado, la verdad.

Dice Joanne Rowling que no hay película, programa de televisión, juego de ordenador, ni videojuego que pueda repetir nunca la magia que existe cuando la imaginación del lector se encuentra con la del autor para crear un reino único y privado. ¿Comparte su opinión?
Es verdad, es verdad. Cuando se hace una película de una obra, esa película siempre resulta un resumen basado en el libro. Algo sacado de la nada, como es escribir una historia, no se puede comparar con nada.
Piensa que algún día se dedicará a la literatura y podrá vivir de ella.
Si puedo sí. Si se puede…

¿Su próxima novela, irá de ciegos?
No, mi próxima novela va de una adivina que tiene poderes sobre el destino y controla a todo un pueblo. De eso trata.

Ya que estamos, como profesional de la informática y del diseño de páginas web, dígame ¿qué le parece este Boletín Digital?
Eso sí que esta bien, es muy interesante. Hay que aprovechar las nuevas tecnologías de la información. Yo las aprovecho a tope.

L.G.