Jornada de Familias en el CRE para evitar la sobreprotección de los alumnos con discapacidad

Un momento de la reunión de los profesionales del CRE con los padres
70 padres y madres de 24 familias con niños con discapacidad visual participaron el pasado 10 de mayo en la segunda jornada de este tipo que organiza el Centro de Recursos Educativos de la ONCE, en Sevilla, a la que acudieron familiares de alumnos de Ceuta, Córdoba, Granada, Jaén, Málaga, Melilla y Sevilla.

El curso pasado esta actividad se desarrolló sólo para los alumnos del Centro Escolar, y en este año por primera vez se ha hecho extensiva a todos los equipos de la zona de influencia del CRE. Padres, madres e hijos pasaron el día debatiendo y analizando con ayuda de los sicólogos, trabajadoras sociales, maestros y otros profesionales del CRE, cómo afrontar los cambios que experimentan sus hijos, uno de los más decisivos, sin duda, el que va de la pubertad a la adolescencia. También abordaron el cambio al que se ven sometidos los hijos y las familias en lo que se refiere a las relaciones con los padres y los iguales, con la dificultad añadida de ser diferentes. Y otros de importancia vital como el paso de un centro escolar a otro, por cambio de etapa, los miedos y los obstáculos.

Para los mayores, la reunión de análisis se organizó en pequeños grupos, para favorecer el debate, mientras que los hijos, jugando con los educadores, fueron descubriendo la singularidad de su situación personal transitoria y la dificultad de relación con sus padres en este momento. La jornada concluyó con una puesta en común en el salón de actos protagonizada por algunos padres e hijos que dramatizaron de manera divertida situaciones típicas y posibles respuestas al conflicto. La comida de familias y organizadores puso fin a la jornada, con la mente puesta ya en el siguiente encuentro.

“Los padres no conocen a sus hijos”

“La respuesta ha sido estupenda, una experiencia muy enriquecedora”, resume Dolores Carmen Polo, directora pedagógica del CRE. “Lo que hemos sacado en claro es que muchos padres no conocen a sus hijos y que es complicado que los padres comprendan que un hijo con discapacidad puede acceder a una discoteca y ligar o ir a un centro comercial”, explica.

A su juicio, todavía los padres mantienen barreras con respecto a sus hijos, y todavía hay familias que no dejan que sus hijos salgan a la calle o que se relacionen porque no aceptan la discapacidad. “La recomendación es que les dediquen tiempo y que los traten como al resto de hermanos, porque se les sobreprotege por parte de los hermanos y de los padres, cuando se les debe de tratar como al resto de los hermanos”, concluye.

La comida sirvió también para que familias y profesores compartieran ideas