XVII Curso de Vela en Cádiz: Una pasión entre Eolo y Poseidón

Foto de familia de los participantes en el curso a vela

En 1991, un visionario amante de la náutica, Chema Flores, a la sazón animador sociocultural de la ONCE en la Dirección Administrativa de Jerez de la Frontera, se cuestionó sobre la posibilidad de acercar a los ciegos y deficientes visuales a un mundo desconocido por ellos. Él concluyó que estas personas podían practicar con relativa normalidad una disciplina deportiva cuya principal habilidad estriba en “controlar el medio, es decir, el agua, el viento, la tensión que éste ejerce sobre las velas…”, según sus propias palabras. Y por eso elevó la propuesta a sus superiores.
Eso sí, esa ‘casi’ normalidad a la que se alude se rompe en el momento de llevar el timón, para lo que la vista ha de ser fundamental, pero un experto y “enamorado de la náutica”, como se autodefine, soluciona la situación explicando que “para ello es suficiente con ir acompañado por alguien que te guíe y te orienta. Es normal, porque falta la visión, pero combinando otras destrezas y con un pequeño apoyo, nada es imposible”.
Cita anual con la libertad
Así se podría definir en qué consiste esta actividad lúdica que la ONCE en Jerez de la Frontera viene organizando desde hace ya 17 años. “Creo que somos pioneros en ello, y si no, estaremos muy parejos con Barcelona”, aclara Chema Flores. La edición del año en curso se ha celebrado entre el 11 y el 13 de abril. Los 23 participantes (tres de Sevilla, cinco de Algeciras y quince de Jerez de la Frontera) fueron alojados en las instalaciones del Club Náutico ElCano. De todos estos, 17 eran afiliados.
El programa del fin de semana comenzó a las 10 de la mañana del sábado, hasta las dos de la tarde. Este horario se repitió en la jornada del domingo. Los cursillistas disfrutaron a bordo de las cinco embarcaciones utilizadas (modelo raquero), con un monitor a bordo. Todos los participantes en esta experiencia tuvieron una actuación práctica, puesto que se fueron turnando en la realización de las diversas maniobras que requiere la navegación a vela.

Los participantes se preparan en el puerto para embarcarCabe destacar, según Chema Flores, “el elevado nivel de convivencia y el buen ambiente que reinó en todo momento”. Y es que para el animador sociocultural de la ONCE en la Dirección Administrativa de Jerez de la Frontera, “esta actividad aporta el máximo contacto con el medio. Con ella se puede disfrutar del viento, del agua, de la convivencia al 100% con los otros tripulantes; más que, incluso, cuando se practica tándem, porque en la vela, el ciego lleva el timón. Quien la prueba, se engancha”.

Campeonato de España
Siempre se ha considerado que la vela es un deporte elitista, que exige un fuerte desembolso económico. Para Chema Flores, “esto ocurre si participas en la Copa del Rey con un crucero, pero la vela ligera, con un buen servicio prestado por una entidad o un club náutico, no”. Como disciplina deportiva que es, permite combinar el ocio con la competición, pero a su vez ayuda a las personas ciegas o deficientes visuales a desarrollar “la orientación, la movilidad, el ejercicio físico…”, asegura nuestro interlocutor. “A veces se vuelca el barco y todos van al agua, pero no pasa nada. La zodiac está presta para recoger a los que se han caído y estos vuelven a navegar”, concluye.
Bella estampa de las embarcaciones en pleno mar
En el ámbito competitivo, cada año se organiza el Campeonato de España de Vela para Ciegos y Deficientes Visuales. En la última edición participaron 16 equipos. Ésta se celebró en la Bahía de Cádiz. Otros lugares que han acogido esta cita han sido Barcelona y Valencia. Precisamente, sobre el mes de octubre se va a disputar la edición 2008, en la localidad valenciana de Burriana.
Y Campamentos en la nieve de Sierra Nevada
Por su parte, los alumnos de educación integrada de las Direcciones Administrativas de la ONCE en Granada y Jaén participaron, del 7 al 11 de abril, en otra actividad de gran interés, los campamentos en la nieve en un espacio tan privilegiado como Sierra Nevada.
Los participantes pudieron esquiar, a pesar de las inclemencias del tiempo -poca nieve, mucha agua y mucho viento- y disfrutar del trineo ruso, del patinaje sobre hielo o la piscina climatizada en el Centro de Alto Rendimiento y Centro de Ocio. Durante los cinco días que duraron las actividades, los alumnos volvieron a encontrarse y compartir sus vivencias con otros compañeros con similiares características visuales y educativas.
Dos afiliados se arriesgan a bajar por el trineo ruso

L. Julio del Zapatero Moya