"TENGO ALMA DE ARTISTA"

Reyes Lluch sentada en su terraza
Es el alma de la promoción artística en la ONCE. Una mujer apasionada, perfeccionista, con una personalidad arrolladora, amante de la música, del teatro, la lectura. Cree profundamente en lo que hace y siempre ha sabido qué quería de la vida en cada momento. Lleva 22 años descubriendo talentos. Estos días última los preparativos de la III Muestra Estatal de Teatro Infantil de la ONCE, que acogerá Sevilla del 18 al 20 de abril.
¿Recuerda cuál fue la primera obra de teatro que vio en su vida?
La primera fue la Casa de Bernarda Alba en Madrid, con 17 años. Me impactó muchísimo porque no había visto teatro profesional en directo. Vivía en Tortosa y entonces no había tanto teatro como hay ahora. Me acuerdo que cuando vinimos a Madrid, a comprar una guitarra profesional, le dije a mis padres que me apetecía muchísimo ir al teatro. Y me impactó, porque Bernarda lo hacía un hombre y me pareció muy curioso.
A los 8 años empezó a tocar la guitarra. Ha sido concertista como solista e intérprete de música de cámara, profesora de piano y canto, es usted un claro ejemplo de lo que Valle Inclán llamaría un ‘cráneo privilegiado’.
Yo creo que es trabajo. Yo creo que es trabajo –repite-. Estudié música y fui cinco años profesora de un Conservatorio. Me he dedicado muchos años de mi vida a la docencia y me ha gustado mucho pero en 1985 cuando me ofrecieron dedicarme a la promoción de los músicos ciegos me pareció un proyecto atrayente. Tengo un poco alma de artista y soy un poco aventurera. Me apeteció.
Ha recibido clases de prestigiosos maestros como Narciso Yepes, José Luis Lopategui o José Luis Rodrigo. ¿Qué aprendió de ellos?
De Narciso Yepes me encantó su personalidad y la seguridad que él tenía al afrontar el instrumento. Tanto él como José Luis Lopategui decían que la guitarra era una extensión de tu vida y de tu yo, y que si querías tocar la guitarra con dominio tenías que tener personalidad y saber lo que querías en la vida. Y creo que eso es importante, saber qué quieres hacer en tu vida y tomar las decisiones para poder hacerlo.
¿Cómo fue la experiencia de tocar en público?
Enfrentarte a un público, a un escenario y poder superar tocar tú solo, me parecía un reto muy bueno, y sentir después el aplauso del público, estás concentrado en tu música y de repente terminas y es como un impacto con la realidad, es una experiencia muy bonita. En la vida hay muchas cosas que hacer. A mí me parece bien dedicarse en distintos momentos a distintas cosas para conocer más posibilidades y tener más experiencia.
Qué le resultó más gratificante ¿enseñar la música a los niños o tocarla para el público?
Yo no soy una experta en enseñar a niños. Como era profesora de Conservatorio, niños teníamos pocos. Trabajé más bien con gente adulta, gente que sabe lo que quería hacer. La mayoría eran mayores y realmente a mí me gustaba más trabajar con gente adulta que sabían lo que querían.
Me han dicho que de joven, cantaba usted en la intimidad Le Meteque de George Moustaki, ¿lo sigue haciendo? ¿Esa canción le marcó una etapa de su vida?
Eso se lo ha dicho alguien. Yo no –sonríe-. Yo cantaba mucho. Incluso me presenté a algún concurso y gané. Sí, sí. Además era cantautora. Más que una canción a mí me marcó una época, dentro de lo que es la autonomía de la mujer, tener una vida independiente, a mí me marcó esa época. Mi madre nos dijo a todas las hijas: “Tú estudia y ten una carrera y un trabajo. Si después te quieres casar, estupendo. Pero si no, tú tienes tu vida”. Y a mí me pareció estupendo.
Usted debe ser de las pocas afiliadas afortunadas con abono del Teatro Real y del Auditorio Nacional.
Es que me gusta –se ríe-. Es que me gusta.
¿Cree que la música vive un buen momento en España? Porque cada vez hay más demanda por parte del gran público.
Creo que en España la música está muy difícil y que con los actuales planes de estudio no se están consiguiendo mejores músicos que antes. Quizá es más accesible y hay más gente que puede tocar música pero quizá hay menos especialización.
Dígame una aria de ópera, una pieza musical, y una obra de teatro por la que sienta especial debilidad.
Me gusta mucho La Habanera de Carmen o la Flauta Mágica de Mozart, pero sobre todo el aria de Casta diva de Norma de Bellini. Me encanta cualquier música de Brahms y en teatro, Hombres, de Sergi Belber, que es un alegato en defensa de la mujer. Porque yo creo en la diferencia entre los hombres y mujeres. Y esta sociedad sigue siendo bastante machista. Aunque no soy feminista, ni estoy a favor de planteamientos radicales. Cada uno es cada uno. Pero, en la gestión las mujeres somos intuitivas, directas y conciliadoras.
“La pasión es importante para el éxito”
Quienes la conocen saben que usted despliega una personalidad arrolladora, una mujer muy decidida y de mucho carácter, perfeccionista, muy apasionada en todo lo que hace ¿cómo ha ido forjando esa personalidad?
Es auténticamente así. He dicho antes que tengo alma de artista. Con la personalidad se nace y después tú la vas forjando. Yo siempre he sido una persona inquieta, curiosa, con ganas de poder vivir mi vida sola -lo cual no quiere decir que con la dificultad visual que tengo, no haya tenido que pasar muchas dificultades-, y forjar la personalidad ha sido difícil, me ha costado y he luchado, pero cuando uno tiene un objetivo lucha por eso. La voluntad mueve montañas.
Me faltaba un adjetivo; apasionada. ¿La pasión es la clave del éxito?
No sé si es la clave, pero desde luego, es un elemento muy importante. La pasión es importante para el éxito. La formación también es importante. Y la reflexión y la inteligencia. Es un conjunto de cosas, pero desde luego sí es importante sentir lo que haces. Yo desde luego me creo absolutamente lo que hago porque sino me dedicaría a hacer otras cosas.
Su deficiencia visual ¿ha determinado su trayectoria profesional en alguna medida?
Inicialmente sí. En mi época no existía la educación integrada, ni el apoyo que hay ahora en la Universidad. Yo tuve la suerte de tener una madre con cultura y echada para adelante que buscó todo lo que tuvo en sus manos para que pudiera estudiar. Me encaminaron a estudiar música, pero a lo mejor yo ahora estudiaría algo más.
“Recomendaría a todos los niños que hagan teatro”
En 1985 su vida da un giro hacia la promoción artística de los músicos ciegos en España. Es como si la mitad de su vida se hubiera dedicado a cultivarse y la otra mitad a cultivar a los demás. ¿Me equivoco?
Relativamente. Mientras eres profesor ayudas mucho a que la otra gente forje su personalidad y su desarrollo personal. Son dos etapas enfocadas hacia lo mismo, para ayudar a alguien a tener otros horizontes en su vida. Dos etapas que se complementan.
Sobre sus espaldas lleva once muestras estatales de música, otras tantas de teatro, y con la que vamos a celebrar en Andalucía en abril va camino ya de la tercera infantil. ¿A usted le toca sufrir para que otros disfruten?
Yo no sufro. Cuando hago algo es porque me lo creo. Yo me lo paso estupendamente preparando estas muestras. Cada muestra que organizo conozco a gente diferente de la gestión de la ONCE, la preparación me gusta, enriquece a nivel personal, y cuando ves que lo has hecho para alguien que disfruta, es estupendo.
¿Qué es lo más difícil de organizar una muestra de esta envergadura? ¿Y qué resulta lo más gratificante?
Lo más difícil es coordinar los equipos y que todo el mundo trabaje a la vez y que cada uno se sienta que su papel es importante. Es muy importante la programación, elegir los teatros o auditorios, conocer las tendencias artísticas del público, elegir los grupos y programar con arreglo a sus características, necesidades y nivel artístico. Y lo más gratificante es ver como durante y después de la Muestra todo el mundo está feliz.
¿Por qué recomendaría a un niño hacer teatro?
Por muchísimas razones. Primero es un trabajo personal que tienes que enfrentarte a tu yo, a tus propias limitaciones, porque todos los tenemos, de relación con otros, de movilidad, de espacio, de aprender un texto, de desarrollar tu imaginación. Después todo eso lo haces en grupo, porque la vida individual no es posible, tenemos que vivir en grupo. Y todo eso para un niño le hace desarrollar la creatividad, la imaginación, el ayudar a otros, la personalidad, superarse a sí mismos. Me parece estupendo que hagan teatro, lo recomendaría absolutamente a todos.
La creatividad cultural y artística en el seno de la ONCE ¿atraviesa un buen momento o estamos en fase de recesión?
La ONCE lo tiene claro y dentro de los objetivos de la cultura, promover y desarrollar la capacidad creativa y artística de las personas a nivel individual y colectivo y que los afiliados disfruten de la creatividad de otros, la ONCE lo tiene claro. Yo llevo 22 años trabajando en este tema.
Que tres de los cuatro grupos que van a participar en la III Muestra Estatal de Teatro Infantil sean andaluces ¿significa que aquí hay mucho talento?
En Andalucía hay mucho talento y mucho arte. Eso lo tengo muy claro. También de los grupos de adultos en Andalucía hay un montón, en cambio en otras comunidades hay más grupos de música. Es algo sociológico.
Es usted catalana, residente en Madrid, pero, por razones personales también se siente muy vinculada a Andalucía, a través de Granada. ¿Qué es lo que más le gusta de Andalucía?
Jamás hubiera pensado vivir en Madrid y estoy feliz. Me siento catalana porque es algo que llevas dentro de ti. Estoy encantada de vivir en Madrid y descubrí Andalucía de pequeña. Me parecía algo lejano pero Andalucía me ha enseñado muchas cosas, su forma de vivir, su creatividad, la relación de las personas, lo bonito que son sus pueblos, su arquitectura, me encanta el flamenco, es precioso.
¿Y si tuviera que representar un papel, que personaje protagonizaría?
No sé, soy bastante yo y bastante auténtica. Y hacer otro papel no me va mucho.
Sinceramente, ¿no cree que la vida sea puro teatro?
No lo creo. Al menos de mí misma no lo creo. Uno tiene que ser consecuente con su forma de pensar y de ser. Si estás pensando siempre en representar otro papel y hacer lo que otros quisieran o esperan de ti eso te genera mucha infelicidad.
Usted ha tenido mucho que ver con la implantación de la audio descripción en España. ¿Es una utopía pensar que llegaremos a un porcentaje digno de cobertura en un plazo razonable de tiempo?
No lo sé, pero deberíamos. Si hace 20 años hubiéramos imaginado los retos que hemos conseguido para las personas con discapacidad o cómo se cuenta ya con ellos, ¿por qué no?, tenemos que conseguirlo.
L.G.