"La ONCE y el judo me han ayudado a formarme como persona"

Carmen Herrera en el momento de recibir la medalla de Andalucía de manos del presidente de la Junta
El pasado 28 de febrero, Carmen Herrera Gómez, malagueña, de 33 años, deportista y afiliada a la ONCE, no fue una andaluza más. El Día de Andalucía, en el Teatro Maestranza, fue una de las 14 personalidades premiadas con la Medalla de Andalucía, que recibió de manos del presidente de la Junta, Manuel Chaves. Fue la fiesta de todos los andaluces, pero ella tuvo su particular momento de gloria; gloria en blanco y verde.

¿Cuándo comenzó su vínculo con la ONCE?
A los 15 años, que fue la edad a la que mi madre me afilió. Desconocía que los albinos pudiéramos pertenecer a esta institución, y por eso no lo hizo antes. A los 20 empecé a practicar judo en Málaga, como una actividad más dentro del programa de Animación Sociocultural de la Dirección Administrativa… hasta ahora.
El judo entró en su vida, por lo que me dice, de manera casual.
Sí. Fue fruto de lo que comento. Me surgió la posibilidad de hacer deporte, y ésta era una de ellas. Me inicié como una manera de hacer algo, pero con el tiempo lo he ido enfocando como una alternativa para entrar en la competición.
¿Y qué ha encontrado en el judo, aparte del rigor de las competiciones?
Amistad. Me sirvió para introducirme más en la ONCE, para conocer a otros afiliados que después han llegado a ser buenos amigos.
La ONCE y el judo, dos mundos distintos que han discurrido de manera paralela a su trayectoria vital…
Sí. Ambos me han servido para desarrollarme en la vida. La ONCE me dio la oportunidad de hacer deporte, éste fue el judo, que me atrapó al momento. Como digo, primero fue una afición y depués una forma de vivir.
“Para competir hay que tener talento natural, mucha capacidad de trabajo… y una poquita de suerte”
¿Con quién compite actualmente?
Lo hago con la ONCE, cuando participo en campeonatos de la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC), y con la Universidad de Málaga, con quien lo hago en competiciones donde participan personas videntes. Mi entrenador es Francisco Rodríguez.
Precisamente, fechas antes del Día de Andalucía logró un nuevo hito para añadir a su brillante palmarés, el XVIII Torneo ONCE de Judo Abierto con Videntes.
Sí, fue en Guadalajara. Gané la medalla de oro con la selección española de discapacitados visuales. Participaron muchos judocas sin discapacidad y otros de la FEDC.
Cualquiera que sea neófito en la materia puede pensar que competir con personas sin discapacidad visual le proporciona cierta desventaja.
No. Yo estoy muy contenta practicando judo y no tengo problemas cuando tengo que competir en torneos abiertos. El judo ofrece mucho contacto con el rival, nos agarramos, y supone un deporte muy apropiado para nosotros. No existen diferencias negativas cuando competimos a estos niveles. Además, el judo en sí mismo nos ayuda a corregir defectos posturales que podemos tener por nuestra falta de visión. Nos permite rectificar esos fallos, desarrollar la musculatura, fortalecer el tronco, la columna, el cuello… Nos da equilibrio.
¿Qué cualidades ha de tener un competidor de su nivel?
Es muy importante el talento natural, pero hay que combinarlo con el trabajo, para mejorar la técnica, la intuición, el sentido común, … Debe haber una buena mezcla. Hay competidores que no poseen mucho talento pero sí una gran perseverancia. También es muy necesaria una poquita de suerte.
El deporte y la vida misma son dos espejos donde las personas se pueden mirar, al requerir ambos las mismas condiciones…, incluso la suerte.
Sí. Tanto en la vida como en el deporte hay que reunir todos esos valores. La suerte es necesaria, aunque tú tienes que ser consciente de que has de poner de tu parte para encontrarla, y ahí es donde entra el trabajo.
“He dejado muchas cosas en la vida por el deporte de competición”

¿Hasta dónde quiere seguir en la máxima competición?
De momento, hasta Pekín. Después, ya veré.
¿Dependería su continuidad de la consecusión de alguna medalla en la cita paralímpica?
No, no. No se pueden hacer las cosas porque te vayan bien o mal. Mis planes llegan por ahora hasta Pekín porque quiero saber cómo me encontraré a partir de ahí. No depende de si gano medalla, ni de los resultados que logre, sino de que me sienta a gusto.
¿Y el futuro fuera de la competición, se lo ha planteado alguna vez?
Tampoco. Como están las cosas no se puede planificar el futuro. Prefiero ir poco a poco. Cuando acabe esta etapa, ya veré. Me gustaría seguir en el ámbito de la ONCE, pero si no puede ser, sería fuera de ella.
Quien revise su palmarés no tiene más remedio que quedarse sorprendido por los muchos triunfos que lo adornan…
(Risas). Empecé muy joven. Llevo muchos años compitiendo…
…De acuerdo, pero lograr tantos éxitos no es fácil. Ha sido campeona de España, del mundo, en competiciones con videntes, con afiliados…
Todo supone mucho esfuerzo. He tenido que dejar muchas cosas para dedicarme al deporte de competición. Es algo inevitable, pero merece la pena cuando consigues las metas que te marcas y haces lo que te gusta.
El deporte paralímpico se encuentra a unos niveles muy altos.
Para eso trabajamos también los deportistas. Cada día demostramos que los paralímpicos tenemos los mismos méritos que el resto de deportistas. Todo depende de la actitud que tengamos ante el esfuerzo, el sacrificio o el trabajo.
Por eso, a usted se le entregó el pasado 28 de febrero la medalla de Andalucía, un bello premio, inalcanzable para muchos andaluces. ¿Estuvo nerviosa?
En los días previos un poco, por el protocolo. Era una cita muy importante y todo mi interés estaba en hacerlo bien, en estar a la altura.
¿Cómo se enteró de que había sido elegida para tal distinción?
Me llamaron por teléfono de la Consejería. Estaba en el Centro de Alto Rendimiento.
¿Y se creyó lo que le dijeron?
Sí. Ya me habían dicho que estaba entre los candidatos, aunque no pensaba que al final yo fuese la elegida.
L. Julio del Zapatero