Jerez lleva a los alumnos de Primaria a experimentar con la Arqueología

Los niños visten el mural de pintura rupestre con sus pinceles
Siete alumnos afiliados entre 8 y 12 años de Educación Primaria, acompañados por dos maestros del equipo, Andrés Sánchez Márquez, de la ONCE, y Ana García Ufano, de la Junta de Andalucía, disfrutaron el pasado día 7 de una jornada distinta, una actividad extraescolar en el Laboratorio de Arqueología Experimental (ERA), en El Marquesado, una pedanía de la localidad gaditana de Puerto Real.

En la visita participaron alumnos de Sanlúcar, La Algaida, Chipiona, San José del Valle y Jerez. Lo primero que hicieron al llegar al laboratorio fue asistir a una pequeña contextualización de la época histórica en la que se centraron las actividades adaptadas al nivel curricular de los alumnos. Así pudieron conocer y valorar mejor el medio ambiente y su patrimonio histórico-arqueológico, a través de técnicas artesanales en vías de extinción, en un entorno de convivencia y participación.
“El principal beneficio de este tipo de actividades extraescolares es la convivencia entre iguales –explica Andrés Sánchez-. Hay que tener en cuenta que son niños que se encuentran escolarizados en centros integrados y que no conocen a otros niños que tienen su misma deficiencia visual y eso les ayuda mucho”. De paso experimentan una aproximación con la época prehistórica y con sus costumbres a través de tres talleres.

Los niños sonrientes moldeando sus figurasEn el de pintura, utilizaron los mismos materiales de la época, pigmentos, aglutinantes, lámparas, y confeccionaron por sí mismos, reproducciones del arte Paleolítico y post-paleolítico, a la vez que relacionaron las figuras plasmadas con el modo de vida de la época, (caza, religión, sociedad).

El barro es para los niños un elemento lúdico fundamental para desarrollar su imaginación. A través del taller de cerámica y con la asistencia de un arqueólogo especialista, se inició al alumno en las formas tipológicas del neolítico, reproduciendo distintos tipos de cerámica (cuencos, vasijas, ollas, etc.) y las decoraciones que se pueden encontrar en los yacimientos gaditanos, como herramienta fundamental para la comprensión del modo de vida de la época y de la relación del hombre con su hábitat.

Los chavales dando forma al barro

En el taller de cestería, los alumnos conocieron las distintas fibras vegetales de nuestro entorno inmediato, manipulándolas, así como sus distintas aplicaciones en la vida cotidiana hasta la aparición de fibras sintéticas. También aprendieron distintas técnicas de elaboración de objetos con dichas fibras.
Concluidos los talleres, los participantes realizaron actividades al aire libre para conocer los hornos prehistóricos tanto para la producción de cerámica como para la realización de ahumados, técnicas de obtención del fuego, reconocimiento de reproducciones cerámicas, herramientas y útiles de caza.

Arqueología Experimental
Los promotores del Laboratorio de Arqueología Experimental, lo consideran el primer laboratorio de humanidades del planeta. “Es un lugar donde las personas se encuentran con la prehistoria; donde la gente del presente, a través de la experiencia propia, entiende un poco la vida de los seres humanos que habitaron hace varios milenios el planeta”, afirman. Cuatro años después de su creación, es una cita obligada para las escuelas de la bahía de Cádiz.
Mediante el juego y el entretenimiento al aire libre, el alumno reproduce los modos de vida de las personas de la prehistoria, reviviendo el tipo de vida que ellos tuvieron hace más de 5, 000 años. Y realizan todas las actividades en una población reconstruida de la prehistoria reciente. Desde la siembra con un palo cavador para los niños hasta un taller de excavación con retícula para los adolescentes, todas ellas tienen la finalidad de que los alumnos entiendan el desarrollo de la humanidad en la prehistoria. Así, a través de iniciativas como ésta, se crea conciencia entre la población de la importancia que tiene la investigación del patrimonio arqueológico y cultural.